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Mosaico existencial



Las chicas del carrer notariat 10 de Karina Eguía es un mosaico de voces que gritan desesperadas por ayuda existencial. Una mexicana, una italiana y una brasileña que se persiguen a sí mismas mientras se justifican de todo lo que han hecho y han fracasado. Quizá, se culpan inclusive de la ignorancia o del tiempo perdido. Pasan los días construyendo un nuevo destino que se diluye en cada intento de vivir sin límites ni fronteras.  Siempre se conjugarán o al menos lo intentan, en dos pasiones: el “teatro” y el “amor”.
Más que el resultado de una “búsqueda”, la obra logra el hallazgo fortuito de una “verdad” en la necesidad de ser intensamente, sin importar el precio de esto. Creo que Karina Eguía, directora y dramaturga de la obra, conecta con su teatro de manera acertada en la mirada del espectador.
Por su parte, Ana Lucía Ramírez Garcés, Paty Estrada y Esther Castro le dan vida a nuestras protagonistas de una forma bastante buena como para que esta obra sea recomendada. Saben adaptarse sin problemas a las condiciones de la obra de una forma muy profesional –bastante ausente en el teatro en estos días–, por cierto. Y proyectan esa energía y pasión con la que hacen con éxito este proyecto.
El elemento que le da un énfasis contextual es la caracterización del lenguaje. Sin duda el pilar que sostiene la dinámica puesta en escena. En sentido armónico me parece que esto es un reto bastante bien logrado en un argumento que tacharía de versátil en alguna de sus partes, y no quiero decir que sea malo, sino que me parece que fluye o va fluyendo con bastante gracia y, de repente, se detiene para convertirse en un circo del teatro shakespeareano como si fuera lo único en lo que debe profundizarse cuando se habla de teatro. Lo pienso como un intento de profundizar o no; o quizá con sentido crítico o no. Y aunque eso fuese una sobreinterpretación, definitivamente sobran algunas escenas que se quedan en el intento de ser.
Además, el diseño de la escenografía solidifica sin duda la obra, la vuelve distinta. Creo que cumple un magnífico papel semiótico que se va desarrollando durante toda la puesta y que no necesita mayor referente para estar aunado a un lugar o a otro.

Evidentemente estamos en un periodo de nuevo teatro, uno que nos hace ver nuestra realidad social. Aquel que se detiene a opinar sobre el teatro actual y sobre la gente que hace teatro. Vemos un teatro que narra el existencialismo del siglo XXI, y la cosmovisión de esta generación del querer ser. Un teatro que lanza un volado para las generaciones próximas que luchan por hacer teatro y las que sólo hacen obras como una moda o por los premios universitarios. ♦




Por Víctor Benítez



Veinticinco años de la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa: datos y contrastes



Al son que me toquen bailo. Comparsa La Bulla


La feria editorial más importante de Xalapa es por su vigencia y arraigo la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil, que en 2014 cumple 25 años. Víctor Benítez ofrece en este reportaje un prisma de la historia, los logros y los hitos pero también los vaivenes y los apuros económicos. Sin duda un mural estupendo para conmemorar el cuarto de siglo de la FLIJX.

La Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa ha dado mucho de qué hablar durante veinticinco años. Veinticinco grandes años en los que una generación de xalapeños ha creado una tradición hacia el fomento de la lectura en los más pequeños miembros del hogar. Una tradición que vuelve cada verano siendo esperada por miles de familias que incluso viajan de otras partes tanto del interior de la República como del exterior.
Han sido veinticinco años en los que se luchado contra la falta de presupuesto, la falta de organización e incluso la inseguridad del Estado, que desfavorece la confianza para salir a actividades públicas. Sin embargo, han sido veinticinco años durante los que la feria se ha defendido a capa y espada, rechazando sentimentalmente cambiar de sede. De sus veinticinco emisiones, en más de una ocasión han querido recolocarla con la intención de crecer, pero en un intento prácticamente fallido por colocarla en la Zona Universitaria se ha demostrado que no hay una respuesta positiva por parte del público.
Debe revalorarse el peso que tiene el público y quienes hacen posible esta feria, no sólo la institución como organizadora sino a los propios artistas y por supuesto a los libreros. Qué son entonces las ferias de libro si no hay una variedad importante de casas editoriales, pues cierto es que esta feria es considerada una de las más solicitadas del país por los expositores. Hay quienes han pasado años en lista de espera, otros que han participado siendo pioneros en la feria y que ahora siguen en espera de un nuevo lugar. Unos más han tenido la fortuna de ser aceptados en su primera solicitud. Una suerte que tampoco es gratuita, pues mientras asegura José Luis Bretón Arredondo, coordinador general de la feria, que la cuota de los stand es pareja y simbólica para todos, los libreros aseguran que no es así, algunos incluso piensan que no es nada simbólica pues los precios van de los $2,470.00 a los $3,870.00 pesos.
Mientras los números de Conaculta señalan que se esperan 35 mil lectores, en rueda de prensa el Ivec calcula 55 mil lectores, y el coordinador, José Luis Bretón apunta unos 58 mil lectores. Panorama algo disparejo, tan disparejo como el incremento de casi 1 millón 400 mil pesos del presupuesto para esta edición, más lo que se junte de los expositores, aunque diga Bretón que ya no alcanza.
Como parte de los festejos de los veinticinco años se reconoció a la antropóloga Lourdes Hernández Quiñónes, fundadora de la feria y su imagen emblemática, incluso hoy cuando tiene años fuera de la organización. En estos términos Hernández Quiñónes se refirió sobre aquella primera emisión y su crecimiento.
Lourdes Hernández Quiñónes, fundadora
Me correspondió organizar la primera emisión de la feria por una cuestión fortuita. Conaculta propuso a la Secretaría de Educación y Cultura, que así se llamaba entonces, el programa de ferias del libro a nivel nacional. Como trabajaba ahí, me encomendaron coordinarla.
Son muchas las experiencias a lo largo de estos 25 años. La feria del libro ha sido un testigo del desarrollo cultural de Xalapa. En las primeras ferias era fabuloso que antes de las 10 de la mañana ya hubiera una fila de niños formados en la calle. Los papás venían y dejaban a los niños ahí con toda la tranquilidad para que a la hora en que abríamos las puertas entraran corriendo a los talleres.
Hay muchas historias de niños que se escapaban de sus casas porque las mamás tardaban en bañarse y ellos ya querían llegar a la feria y se venían solitos, caminando. Ya luego las mamás llegaban y los encontraban. Hace veinticinco años, Xalapa era otra ciudad. Una más pequeña, donde la oferta cultural era incipiente, no había actividades en el verano, como lo son ahora los cursos de verano. La feria cubría esa carencia.
El momento en el que llegó la feria fue cuando tenía que llegar. Hemos visto el crecimiento de artistas, promotores de lectura, que también empezaban en ese momento. El rostro cultural del país y de Veracruz era definitivamente otro. En ese entonces empezaba la creación de los institutos de cultura, en 1987 se crea el Ivec.
Es un momento de desarrollo cultural que marca y deja huella para continuar. Creo, sin embargo, que la feria no puede seguir reproduciendo el mismo modelo de organización de entonces: la ciudad es otra pero sobre todo los niños son otros.
En algunos años ha habido un retroceso por distintas razones, incluso por falta de recursos, porque el espacio ya es pequeño, y la feria ya no puede crecer más, y en ese sentido debemos optimizar mayor calidad que cantidad. No importaría tanto tener 500 editoriales sino las 100 mejores. Falta trabajar mucho en ese aspecto y redefinir las políticas culturales en el estado, que me parece han quedado rezagadas. Llevamos por lo menos dos administraciones en que las políticas culturales han quedado desdibujadas y escondidas en este afán de hacer festivales culturales que también tuvo su boom en el país, la festivalitis en todas partes. Los festivales sin duda son muy importantes porque responden al origen de la fiesta popular y convocan a la comunidad. Pero también es cierto que los festivales no son toda la cultura. Hay expresiones menos numerosas que son menos vistas pero no menos importantes.
Creo que el Ivec ha tenido como todas las administraciones distintos momentos, ha habido cosas buenas y otros en los que de plano no. Depende mucho de quién esté como titular de la institución, sin duda son los que marcan los intereses.
Antes que crecer en tamaño, la feria tiene que optimizar contenidos. Considero que si la feria del libro sigue aquí, en el Colegio Preparatorio, seguirá siendo una feria democrática. En el centro la gente llega fácilmente si se va a otro lugar, como cuando quisieron llevarla a Los Lagos, vemos que no es su sede. Aquí nació y es el propio espacio de la feria.
El actual coordinador de la feria
José Luis Bretón relata estar conmovido por la buena voluntad de algunos artistas, así como el patrocinio de compañías que un día nacieron de esta feria.
Dice sentirse triste por la falta de formación en la universidades respecto a la promoción y venta de servicios culturales. Bretón, cuya formación es de publicista, señala que el Ivec está dispuesto a orientar a quienes se acerquen a preguntar, pero que no es su obligación buscar artistas para integrarlos a la feria.
Hay que señalar que el casi millón y medio de pesos que en esta ocasión se aumentó el presupuesto probablemente no se nota debido a la inflación. Apenas y alcanzó para pagar el escenario y las luces, también el audio, a Elena Poniatowska y a Jorge Volpi. Ya no alcanzó para el clásico ajedrez o para la lotería.
V. B: ¿El presupuesto ha crecido o ha disminuido para esta emisión número de la Feria Nacional Infantil y Juvenil de Xalapa?
J. L. B.: Depende de la partida estatal y federal, depende de las características contextuales de los propios participantes. En esta emisión se tuvo un presupuesto mayor que el del año pasado. Para esta feria es de tres millones cuatrocientos mil pesos, el del año pasado me parece que fue de dos millones y pico. Significativamente se dio un salto. Cuando se habla de presupuesto se vuelve complicado balancear, lo que comprabas el año pasado con un peso, no lo compras hoy con el mismo peso. Aunque crezca en monto el presupuesto en características es propiamente lo mismo. Más allá del presupuesto, se trata de cómo hacer rendir ese presupuesto con mayor impacto y una presencia más estratégica y enriquecida, de mayor calidad. Porque en cualquier proyecto no hay presupuesto que alcance.
Muchos de nuestros participantes han querido contribuir con la feria a partir de que han tenido un lazo afectivo con la misma, comprender las características económicas por las cuales se pasa y entonces desean contribuir con sus presentaciones y tener mayor holgura.
¿No están cobrando lo que generalmente cobran?
Muchos de ellos no; por mencionarte alguno: Juglaría es uno de los que se acerca a nosotros y nos dice que les interesa participar porque es un foro muy importante en el cual han participado desde hace mucho tiempo, y a la vez yo les digo sí pero no puedo contribuir con todo. Entonces sugieren que se haga de otra manera. Así es como se suman.
La Casa del Cuento, otro ejemplo, es una unión de talleristas, y los que están manufacturando este taller lo hacen con muchas ganas porque son personas que han estado en la feria desde hace mucho tiempo. Le están poniendo unas ganas que van más allá de la paga, y la paga que se está dando propiamente viene siendo la del material que se va a ocupar.
¿Me está diciendo que se eleva el presupuesto más del treintaicinco por ciento que el año pasado y que algunos artistas están presentándose prácticamente de forma voluntaria? ¿Entonces hacia dónde va enfocado ese incremento del presupuesto? Más de un millón de pesos.
Hacia lo mismo. Tenemos un mejor foro y un mejor audio e iluminación. Tenemos la Casa del Cuento, que no la teníamos. Y muchos elementos que se están sumando y que no se tenían. Tratamos de fortalecer con mejores grupos y con mayor calidad y soporte. También algunos grupos se están sumando pero claro que hay grupos que son tradición para la feria.
Tenemos este año la participación de Elena Poniatowska, lo que habla de un enmarcamiento. Todo eso es estar hablando de hacia dónde van los elementos.
¿Dónde está el fomento a nuevos grupos?, es decir, hay hasta cinco participaciones por parte de un mismo grupo, como Juglaría, pero con diferentes nombres, por ejemplo uno es show de Martín Corona, otro es Jorge Corona, otro es Alethia Valdés, y poca participación de muchos grupos artísticos locales…
Todo se hace a partir de las carpetas que ellos presentan al Ivec, donde dicen su propuesta y condiciones. En este sentido nosotros estamos abiertos para que presenten sus trabajos. Muchos de ellos están participando más de tipo voluntario que de contratación. No podemos incluir tampoco a cualquier persona y no por nosotros sino por los lineamientos del Conaculta: solamente sobre estos soportes puedes canalizar tu programa.
Hablar de Juglaría es hablar de quien nos está aportando y nos está apoyando [muestra el patrocinio de Juglaría en el programa de la feria]. Si tú como grupo tienes un aporte, vas a tratar de participar más para apoyar, pues adelante.
¿Esta feria está invirtiendo más en escenarios y espacios que en artistas?
No. Estamos tratando de tener una congruencia entre los artistas que vienen y las condiciones que requieren. No es aportar más a la calidad técnica; eso sería un grave error. Tendríamos en todo caso que crecer a la par.  Y cuando hablo de crecer me refiero a las necesidades y no a elementos que se vean más rimbombantes, aunque traiga proyección de personas que no soporten  o que no tengan las  características necesarias. Los elementos que tenemos son porque en los diferentes foros se habla de las distintas condiciones que requieren los artistas. Es poder soportar estas condiciones. No marcar nosotros las condiciones.
¿Cuál es el número de visitantes que esperan? Conaculta: 35 mil lectores. Rueda de prensa del Ivec:  55 mil personas.
Digamos que como en el Teletón: un peso más que el año pasado, aquí sería propiamente una persona más que el año pasado. El año pasado se recibieron 52 mil personas, este año esperamos de 52 mil a 58 mil.
La disonancia entre lo que anuncia uno y lo que dice el otro son expectativas. Expectativas también son las que tienen los libreros que forman parte de la exposición, pues aunque el coordinador general asegura que no hay una clasificación de los espacios en cuanto al precio de la renta, los expositores afirman lo contrario. Las cifras se elevan hasta los $3,870.00 dependiendo de la zona. Para otros, este gasto no es significativo pues han llegado a pagar hasta 30 mil pesos por espacios más pequeños en otras ferias.
Algunas casa editoriales platicaron su experiencia.
Rueca de Gandhi
Traemos una editorial que se llama Juventud y otra que se llama Panamericana, que tienen puro material infantil. Como librería hemos venido durante veintitrés años, únicamente nos hemos perdido la primera y la tercera feria. Somos considerados para participar en la convocatoria, donde metemos la solicitud dependiendo si vamos a venir con una editorial o con la librería, o con las dos.
En cuanto a ventas, los primeros días son los que utiliza la gente para ver qué es lo que le interesa y cuánto cuesta. Lo bueno es a partir del viernes, que son los últimos días. La organización tiene que ver con el flujo de las ventas. Por ejemplo, hemos vivido diferentes organizaciones, diferente tipos de eventos y talleres, y la verdad hubo un año u otro donde se notaba el cambio y el contraste con otras emisiones. También tiene que ver la publicidad.
El cambio de sede es algo que se ha venido diciendo desde hace muchísimos años, incluso un año la hicieron en Los Lagos. De plano no funcionó y como espectadora tampoco me gustó. Además de que ya estábamos acostumbrados, los que somos muy recurrentes a la feria, a que su lugar sea la Prepa Juárez, símbolo de la feria. Que de repente te muevan, la gente se desorienta. Se ha intentado pero va a costar trabajo lograrlo en otro lugar.
Tusquets Ediciones
Es nuestro segundo año. Nos mandan la convocatoria y tenemos que enviar nuestro fondo para ver si es apto para la feria. Me imagino que lo analizan pero ya los que han venido en años anteriores se puede decir que tienen su lugar asegurado.
No podríamos dar un comparativo de ventas hasta finalizar la feria porque está arrancando la quincena y hay poca gente. Esperamos sea más que el año pasado.
Esta feria es redituable. Venir desde México vale la pena, por eso seguimos viniendo. Xalapa es una ciudad de las pocas que no escatiman en el precio del libro. En otros estados dicen: ¡Ah, es que está muy caro! Y aquí no. Xalapa es considerada una ciudad de lectores.
Hay ferias como la de Monterrey o Guadalajara, que además son ferias internacionales, muy caras, donde un stand chiquitito puede costar 30 mil pesos. Aquí no creo que sea muy caro y más bien es de recuperación. Es de las ferias más solicitadas para los expositores de toda la república.
No dudo que cambiar de espacio para la feria sea bueno, pero tiene que ser un lugar céntrico. Nos pasa en muchas ciudades de provincia, como Arteaga, Pachuca, Aguascalientes, Zacatecas, donde han cambiado sedes. Diez o quince minutos le parece lejano a la gente de provincia. Nosotros del DF estamos acostumbrados a hacer distancias de dos o tres horas mientras que acá hay de todo y tan cerca.  Yo creo que si se cambia de sede nos va a afectar un poquito pero es parte de la evolución, y el trabajo de difusión y coordinación.
Cabe señalar que hay cosas que no funcionan. Por ejemplo, en Arteaga nos cambiaron de sede y la organización puso rutas de la universidad de allá para trasladar a las personas gratis pero [los autobuses] llegan vacíos. Es el segundo año de cambio y no ha funcionado. No sé cuándo se pueda reponer una feria de un cambio de sede.
Argonautas
Hemos tenido la fortuna, ya sea por el hacer o por el material que manejamos, de que la primera vez que solicitamos nos fue asignado un lugar y este año otra vez. Yo creo que es una buena oferta, es la mejor fecha para todos los compañeros libreros. El pago del espacio de este año fue de $2,470.00 en la parte de arriba, que es la más económica, la parte intermedia tiene un costo más elevado y en la parte de abajo es menos elevado que el de enmedio.
Este año hay más ventas. Se divide el posible ingreso entre más compañeros pero también los clientes asiduos de la librería te buscan por las novedades. Porque por costumbre todo mundo reserva material para la feria.
En comparación con años anteriores hay un crecimiento. El programa de actividades es intensivo. Hay escritores que al menos el año pasado no tenían el cartel de los que lo tienen actualmente. Entonces por ese lado en presentaciones hay crecimiento en los invitados, y en las actividades y publicidad hay una cobertura más amplia. Por ejemplo, hoy venía de Banderilla y se veía a la entrada de Banderilla un espectacular, el cual se veía muy bien porque toda la gente que baja de México y de Puebla de alguna manera se entera de lo que está pasando.
El cuentacuentos de la feria y otros artistas
En cuanto a las actividades artísticas, y bajo la advertencia de que quien participó este año en el programa lo hizo casi de manera voluntaria, no encontramos quejas. Soflama Cumbia Ensamble, agrupación que cumple tres años de presentarse en esta feria, afirma que el procedimiento para ingresar al programa de la feria siempre ha sido el mismo . Consideran buena la organización y no piensan que haya como tal una presencia de buena fe; más bien, aseguran, es una negociación. Lo más importante es que para ellos es “súper importante tocar en un gran foro como este.”
Monedita de Oro por su parte considera sin novedad el hecho de que todo esté fluyendo de manera excelente, todos sus gastos y requerimientos técnicos así como viáticos. Desafortunadamente llovió y no hubo mucho público, pero la pasaron muy bien.
La gente que lleva más años de conocer y asistir a la feria recordará sin problemas a Martín Corona y su compañía Juglaría, Circo y Narración, que no solamente forma parte de la gran familia de la feria sino que ahora son ellos mismos quienes patrocinan y apoyan a que se haga realidad este sueño de verano. Martín platica lo importante que es para él este evento y su necesidad por permanecer como miembro de esta familia.
V. B. :¿Cuál ha sido tu experiencia con esta Feria Nacional del Libro infantil y Juvenil del Colegio Preparatorio de Xalapa?
M. C.: Comencé a ser cuentacuentos en esta feria, en 2001. Lourdes Hernández me invitó a dar un taller de cuento para niños y fue terrible. Entonces, por jugar, comencé a contar historias. Fue encontrar de pronto una manera de compartir literatura, hacer teatro y, a la vez, compartir amablemente.
¿O sea que prácticamente ahí es cuando naces como cuentacuentos?
Sí, ahí nací como cuentacuentos. Gracias a esta feria descubrí lo que soy ahora.
A lo largo de todos estos años las ferias han sido siempre un logro, una batalla exitosa contra recortes, nuevas direcciones y un sinnúmero de eventos. Sin embargo, la feria siempre ocurre gracias a que la gente la espera y se ha hecho una comunidad maravillosa.
José Luis Bretón decía que muchos grupos están participando de forma prácticamente voluntaria, es decir, no se les está pagando, o no lo que deberían ser comúnmente sus honorarios, ¿ustedes son parte de esta buena voluntad o se les aclaró que no había el presupuesto para pagar al precio equis cantidad de funciones?
Cada año Juglaría propone más trabajo por el costo de un par de funciones. Es una cortesía nuestra. Agradecemos que nos den oportunidad de compartir con la gente, lo mismo hacemos con otras ferias en otros estados del país e incluso con FILIJ, donde participamos como talleristas comodín, atendiendo a toda clase de públicos a veces en un mismo taller. De esa manera nos hemos convertido en una consultoría cultural más que sólo en una compañía de productos y servicios. Comenzamos a aplicar nuestra experiencia en logística, gestión y grupos artísticos.
Vi el logo de Juglaría como patrocinadores de la feria, ¿en qué consiste exactamente este patrocinio?
Es una cortesía por parte de la feria a cambio de esas funciones y apoyos que les brindamos. Un acuerdo en el que nosotros comenzamos a evolucionar mediante este tipo de menciones. El rubro exacto es “Amigos de la feria”.
Me gustaría conocer tu opinión como participante de la feria y miembro activo, ¿consideras que hay una evolución de la feria o más bien un estancamiento o incluso decrecimiento?
La Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa es un sobreviviente, un importante bastión. Ha sobrevivido a las modas, a recortes, a momentos muy diversos. En su veinticinco aniversario están participando los más importantes grupos de música para niños y familias de la movida alternativa de México, está la Bebeteca y la Casa del Cuento. Es sin duda un crecimiento y un evento que sigue convocando familias enteras que vuelven año con año, incluso algunas viajan de otros países sólo para esta feria.
Siempre hay cosas que mejorar, omisiones y descuidos, pero por encima de ello hay una energía y un equipo que sabe hacer las cosas por la experiencia.
¿Apoyas que se cambie de sede la feria para su próxima emisión?
La feria debe seguir creciendo, buscando formas de llegar a más gente, si el cambio de sede beneficiará a los libreros, hará que más público asista a los eventos y ayudará a que esa gran comunidad que ya es parte de la feria se convierta en un grupo ejemplo para mucha gente, sería fantástico.
En cambio, si se mueve a un lugar más pequeño o de difícil acceso, corremos el riesgo de perder una feria importantísima para el país y para la comunidad xalapeña.
Las niñas de la feria
La feria del libro ha marcado generaciones como señaló Lourdes durante la inauguración, chicas que recuerdan con añoranza las alegóricas festividades de la feria más que un evento magno con invitados de la talla de hoy en día.
Yaeko Ramírez cuenta su experiencia como niña de esta generación:
Crecí con la feria. De chiquita los recuerdos que tengo son de los talleres. En mi caso yo pasaba mucho tiempo en los puestos que teníamos pero son buenos recuerdos. Mi sueño de cada año era venir a la feria. No he podido faltar a ninguna. Siempre me acuerdo mucho de los cierres. Recuerdo un año donde había mojigangas y no recuerdo qué cosa aventaron pero yo era la niña más feliz de la feria. Lo que más recuerdo siempre son las clausuras y siento que últimamente es en lo que menos se han esmerado. Con el paso de los años han dejado un poco el asunto de las clausuras y ha sido como meter un grupo, que toquen y ya, el cierre. Todo muy diplomático y yo recuerdo que era más festivo y alegre.
Han cambiado las cosas y también creo que tiene que ver con la organización. Se ha intentado hacer cosas distintas pero creo que lo bonito de la feria era tener bastantes cosas que hacer, ver a los niños jugar la lotería, el ajedrez gigante, era muy dinámico para mí.
Definitivamente la feria influyó en mi formación lectora. Estás en contacto directo con los libros. Es un momento para agarrar tus primeros libros y ver qué te gusta. Poco a poco vas viendo en los puestos qué te llama la atención. Descubres nuevas lecturas. No siempre vas a tener a las editoriales aquí. No todas las librerías manejan esas editoriales que venden. Cada año escogía mis libros y eso era lo que leía.
Mariana Aguilar, por su parte, no sólo vivió la feria como espectadora sino que creció con la feria volviéndose parte de ésta:
Incluso me llegó a tocar contar gente, vivir la feria desde adentro. Venía desde los 6 o 7 años y de momento eran los mismos talleres y hacías la misma cosa. Y por lo menos en talleres este año se diversificaron. La Bebeteca ya va para dos o tres años aquí, ya que prácticamente antes se lo echaban todo a la Casa del Cuento y ésta tenía que hacer milagros con bebés y niños grandes. En ese sentido he visto un crecimiento pero estrictamente en lo que debería ofrecer la feria como editoriales me parece que no mucho porque veo la misma gente.
Este año quizá sí le apostaron a lo grande y se olvidaron de los niños. Hay tiempos muertos, acaban los talleres y no hay ninguna actividad. Un ratito en el que todos salen a comer, en otras ediciones había ajedrez, rallies –que por cierto me tocó coordinar uno en la vigésima edición– y la lotería, que ya no la hacen. Me da la impresión que ese cambio que hay cada año en el Ivec, cambio de administración y en la organización de la feria, pierde la continuidad de algunas cosas o no saben esos huecos que hay que llenar, se les olvida.
Me molesta la idea del cambio de sede, pero sé que el edificio no da para más, quizá sea la razón misma por la que no hay más casas editoriales, no hay más talleres o espacios para estos. Generalmente los salones no son espacios muy cómodos por el calor o la cantidad de áreas que tienen. Habría que repensarlo muy bien. Además que es tradición.

Evidentemente la mayoría de la comunidad que visita y conoce la feria está en contra de un cambio de sede pues rompe con esta tradición de verano cien por ciento xalapeña. Aunque es cierto que las administraciones van a seguir cambiando y habrá que seguir luchando en peores escenarios económicos bajo distintas adversidades, lo cierto es que este año se vive nuevamente otra emisión más de esa feria del libro que ha tocado el corazón de muchos niños y jóvenes xalapeños. ♦



Por Víctor Benítez

Un gato teto



Esta vez llegué más temprano de lo que acostumbro llegar al teatro. Las últimas veces me quedé afuera por no encontrar boletos o porque la compañía que se presenta es perfectamente puntual. Pero esta vez no fue así. Para Leche de gato de Lucila Castillo había boletos de sobra, tanto que esperaron casi una hora después de la programada para comenzar.
Son las 20:20, el Ágora de la Ciudad parece lleno desde afuera. La gente entra y sale con celulares en mano. Muchos de los presentes se conocen entre sí, se saludan. En el lobby, se forma una especie de fila que va culebreándose hasta llenar el lugar. Se encierra el calor. La función empezaba a las 19:30 horas y aún no entramos ni a la sala. Hay gente que desesperada por el tiempo, sube al parque a comprar una papitas y un refresco, otros salen a fumar. Por fin, se abren las puertas y podemos pasar.
Busco el mejor lugar, me gusta sentarme no muy cerca para ver todo, alguien se me acerca y me pide que me mueva, que llene primero los lugares del frente. Ya no dije nada y me moví, de cualquier manera la sala no se llenó.
En menos de dos minutos de entrar a la sala, aún cuando la gente no estaba bien sentada o quizá no todos habían llegado a sus lugares, se dejaron caer las “tres llamadas” de un jalón. Así, sin recomendaciones ni sugerencias. Supusieron un público muy educado y comenzaron.
Comienza con un audio muy quedito, no se entiende. La imagen que proyecta un cañón sobre la pantalla en el escenario no coincide con la narración. Un intento más con el audio y por fin encaja. El audio es muy malo. Termina el video y no saben cómo apagarlo, o quitarlo, o lo que sea que quisieran hacer lo estaban intentando por primera vez en ese momento. Sólo se oía el murmullo de una discusión entre las personas que operaban el video y que, por desgracia, tenía frente a mí.
Va de lleno la obra, pero la voz de los actores no es suficiente. No se escucha con tanta fuerza como para opacar el crujir de las papas que se estaba comiendo un fulanito detrás de mí. De igual manera intento captar la idea de la obra y sigo con la historia.
Trato de poner más atención para oír pero las voces de los actores siguen siendo insuficientes, hasta que por fin se consigue el silencio del público. Entonces irrumpe una nueva voz. Quien quiera que sea que cuidaba la puerta no tenía el más mínimo respeto por la gente que estaba adentro. Yo no sé de qué estaba platicando pero por un momento el público estaba mirándola más que a los propios actores, fue de lo más incómodo, pero eso no fue lo peor.
Ya dije que fue en el Ágora, y como algunos saben, el auditorio del Ágora tiene dos puertas laterales en medio de la sala, puertas que no dejaron de abrirse y cerrarse en el transcurso de la obra. Gente que se ponía hablar afuera de la sala sin cerrar la puerta. ¿Pues qué no han hecho funciones antes? Mejor la hubieran hecho en el foro abierto que se ubica al frente. Estaríamos preparados para la incomodidad del ruido y la distracción, pero en fin.
Nuevamente mi atención estaba al frente, en el escenario. Entonces se escucha en las butacas de atrás: ¿Verdad que está bien aburrida? ¡Ni tú te estás riendo! De mal gusto.
Definitivamente más de una vez pensé en que lo mejor era salirme, aunque la verdad eso me hubiera convertido en una distracción más y de alguna manera hay que ser congruentes. Decidí ser paciente y poner atención a la obra.
La gente ya estaba aburrida o tenían otras cosas que atender. Luces alrededor de la sala, todos con la cara al teléfono celular.
Lo más impactante fue definitivamente el final, y es que verdaderamente fue inesperado. Es más, ni siquiera permitió que llegara la trama. Una historia medio teta que de pronto quiere ser profunda y otro tanto medio cómica, aunque más cómica que profunda, por supuesto.
Y es que si a esto le sumamos que entre cambios de escena no entraban a tiempo las luces, pues quien las dirigía parecía que lo estaba haciendo por primera vez. No me imagino cómo habría estado el ensayo general.
Una historia que se cuenta en dos partes, una en diapositivas y otra con actores, una historia que para mí no tiene ni final. Una propuesta que no dudo que podría mejorarse, un guión que aún carece de posibles huecos que encerrarían una historia más formal, una obra que no dé gracia por las repetidas mentadas de madre a gritos sino porque el chiste es bueno, un proyecto enriquecido por el posible talento que seguramente tienen lo que llevaron a cabo la producción y que, sin embargo, viven de sus laureles pues hay que resaltar que la obra ganó Mejor montaje dirigido por estudiantes en la XXI edición del Festival Nacional e Internacional de Teatro Universitario de la UNAM.
¿Entonces qué está pasando? ¿Este es el teatro que se está formando en las universidades? ¿Este es el teatro que en general se está haciendo por parte de los jóvenes en los ámbitos nacional e internacional? ¿Este es el teatro que queremos? ¿Se debe premiar por los errores y justificarlos por su inexperiencia?
No se trata de ser Paco Beverido, Abraham Oceransky o Jorge Castillo para hablar de un buen teatro, pienso que se trata de hacer un teatro con seriedad y respeto. No creo que se trate de abrir funciones para que tus cuates vean con qué obra ganaste un premio. Yo creo que se trata de hacer teatro en serio. ♦

Leche de gato de Lucila Castillo. Con el colectivo Nosotros, Ustedes y Ellos: Lucila Castillo, Estefanía Ahumada, José Goró, Gina Cima, Jorge Tejeda, Sandy Deseano y Niza Rendón.



Por Víctor Benítez



Los cineastas más extremos del mundo


Fabrizio Prada
Previo a la celebración de la tercera versión del Festival Mundial de Cine Extremo, en el puerto de Veracruz, Víctor Benítez conversó con Fabrizio Prada, uno de sus organizadores, en torno al concepto “extremo”  del festival, los directores invitados, los países participantes y las propuestas estéticas basadas en las nuevas tecnologías.
En el contexto de las fiestas patronales, desde hace tres años, del 20 al 24 de febrero, se lleva a cabo el Festival Mundial de Cine Extremo, festival que busca presentar y premiar cortometrajes y largometrajes filmados en condiciones extremas –sin presupuesto–.
El festival que toma lugar en el puerto de Veracruz es realizado por Fabrizio Prada, Récord Mundial Guinness, cineasta y guionista; y Miguel Salvador Rodríguez, presidente de la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz.
Aunque con mucho esfuerzo y condiciones casi extremas, se realiza el festival queriendo consolidarse en sí mismo. El festival contará con la presencia de grandes trabajos de cineastas alrededor del mundo y premiará sólo a los mejores.
Para conocer más sobre el festival, Fabrizio aceptó una entrevista para Performance con el fin de conocer un poco de la trayectoria y trascendencia del festival.
¿En qué consiste el festival Extremo?
Se llama Festival Mundial de Cine Extremo porque en los cinco continentes convoca películas hechas en condiciones extremas de producción, lo que quiere decir que no cuentan con apoyos fuertes, algunas cuentan con apoyos pero mínimos, sin presupuesto, y otras incluso sólo se generan con el trabajo voluntario del equipo que la realiza, los actores, el equipo técnico, y eso se hace posible gracias a la nueva tecnología digital. Poder hacer algo prácticamente sin dinero. Nuestra visión es realizar un festival de películas hechas sin dinero. Hablar “sin dinero” en el cine es decir “con tantito dinero”, pero nos han llegado películas, como una irlandesa de este año que se hizo con 100 libras, que vendrían siendo como dos mil pesos, y es un largometraje muy bueno de fantasmas. Nos dice el director George Clarke que la gente se llevaba el lonche desde su casa, entonces no tenían ese gasto, además de que usaban un edificio antiguo abandonado. Este tipo de experiencias que están sucediendo en todo el mundo se están convirtiendo en un movimiento de cine extremo, lo que queremos consolidar en esta tercera edición es que no sólo sea el festival donde se proyectan películas y se dan premios, sino que también se haya creado un manifiesto de este movimiento global de cineastas de distintos países.
¿Es un festival que viene de España a Veracruz?
No, es un festival original de Veracruz, lo que pasa es que  hay mucho participante de España. Usualmente se están haciendo muchas películas allá; hace poquito en una entrevista dije que habría películas españolas este año pero también habrá películas de todas partes.
¿Cuál es la idea de hacerlo en una ciudad como Veracruz y no en el Distrito Federal, por ejemplo?
En primera porque es un cine alterno, fuera de la industria, fuera de los círculos, entonces no está centralizado. Esto es un festival que surge, desde su idea, en el interior, en Veracruz porque es una ciudad antigua, la más antigua de México, es la puerta de América como puerto y creo que eso le da un valor doble como sede. El primer festival de cine en la ciudad más antigua de México.
¿Cuál es la diferencia de este festival con otros festivales?
Es justo que tiene una programación exclusiva, son películas que en ningún otro festival de México vas a ver. Son películas que nos llegan directamente a nosotros con premier en México, otras son premier continental y otras más premier mundial, películas que nunca se han exhibido en ningún lado. Entonces eso le da un valor agregado al festival.
¿Cuál consideras que ha sido el balance?   
Ha ido creciendo, despertando más interés. Ya lo esperan en Veracruz. Hay gente de Xalapa que desde el año pasado fue al festival, gente de otros lados, incluso de Tijuana, de Oaxaca. El primer año llegó gente de Cuba. Va a llegar gente de Los Ángeles, aparte de los jurados, gente que tiene su película en concurso y que consiguen el medio para poder llegar. En varios caso, no en todos, como son cineastas extremos, no tienen todos para un pasaje pero de conseguir su pasaje pues sí vienen.
¿Hay apoyo por parte de las instituciones?
El Festival Mundial de Cine Extremo se hace en colaboración con la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz, y esta fundación es presidida por Miguel Salvador Rodríguez Azueta, es escritor del puerto veracruzano. Ha hecho un esfuerzo por recuperar las festividades patronales que se habían perdido y que lleva unos seis años volviéndolas a hacer, y nuestro festival se hace en el contexto de estas fiestas. Él y yo hemos hecho un equipo muy bueno y ésta sería la tercera vez.
Tenemos apoyo de la Sectur del estado de Veracruz, también apoyo de la Secretaría de Cultura del Municipio de Veracruz y estamos por definir algunos patrocinios de la iniciativa privada, pedimos unos apoyo que no sabemos si nos van a llegar o no, que casi todo es en especie, para poder realizar todo, por ejemplo albergar a los jurados e invitados, para poder viajarlos.
¿En dónde se va a realizar la presentación de las películas?
Hay dos vertientes del festival, largometraje y cortometraje. Los largometrajes se dividen en ficción y documental, estos se van a proyectar en el Museo de la Ciudad de Veracruz, durante el día, desde las 10 u 11 de la mañana hasta las siete de la noche. Los cortometrajes se proyectan en la noche en el Hotel Veracruz, que es el hotel sede del festival en el centro histórico. Los cortos se ponen desde las ocho de la noche hasta eso de la 10. Son cuatro días de proyección y el quinto día lo tiene el jurado para deliberar; por la noche se hace la premiación en el Teatro Clavijero. Todo en el Centro Histórico de Veracruz.
¿Quiénes van a ser los jurados?
En largometraje este año Jorge Ruffinelli, crítico de cine especialista en cine latinoamericano. Él hizo las enciclopedias de cine latinoamericano y viene desde Standford University, y Fernando Bañuelos, que conduce un programa de cine en una cadena importante de televisión. Ivonne Moreno, que es curadora de arte y ahora es subdirectora de Cultura en el municipio de Veracruz.
En el de corto estará Jimena Guarque, directora de la Escuela Veracruzana de Cine Luis Buñuel. Va a estar María Roman, una actriz rumana que es egresada del New York Actor Studio y está haciendo sus primeras películas en Hollywood, pequeños papeles pero ahí va llevando su carrera; y Sofía Téllez, directora de teatro de Costa Rica, e Isidro Laisequilla, creador de video independiente en el puerto de Veracruz. Vamos a dar un reconocimiento a Pilar Pellicer, una actriz mexicana de teatro y cine.
¿Cuáles son las expectativas que tienes de esta emisión del festival?
En primera me gustaría que lleguen más cineastas, más que los otros dos años, que lleguen más participantes y público interesado. En balance, el primer año tuvimos poco público en largometrajes y mucho público en cortometrajes, y la clausura llenó el Teatro Clavijero, que tiene 600 butacas. El segundo año bajó el público en la clausura pero hubo más público que vio largometrajes y cortometrajes. Me gustaría que este año crezcan las dos cosas. Tener lleno el teatro y las exhibiciones del teatro.
Hay una relación que no cuadra muy bien, y es que dices que no se necesita un presupuesto o un gran presupuesto para hacer películas, pero una escuela de cine es bastante cara. Estamos hablando que este festival presenta películas que se rodaron con menos de lo que cuesta una colegiatura en la escuela de cine.
Sí es cara, la Luis Buñuel, hablando de Xalapa no es tan cara como otras, pero sí es cara. La Universidad Veracruzana no tiene la carrera de cine, y ninguna otra institución pública. La Escuela Veracruzana de Cine es la única que tiene licenciatura en el sureste de México, pero sí es elitista. Básicamente la mayoría de los alumnos que estudian ahí son de fueras.
Muchos casos en el festival son gente que se ha autoformado. Hay tres vertientes, los que se han autoformado, los que salieron de comunicación porque tenían ganas de hacer cine y los que estudian cine.
¿Cómo se hizo la selección de las películas?
Recibimos muchas películas, unas 600 de todo el mundo, y se dividieron en dos comités, uno que ve los largometrajes y otro los cortometrajes. Se busca que tengan un buen nivel de guión, que estén bien hechas técnicamente; a veces si el guión es bueno pero técnicamente es mala, se puede aceptar. Pero casi en general están muy bien hechas todas las películas.
Posteriormente unos meses después al festival, haremos la proyección en Xalapa, lo más seguro es que pueda ser en El Ágora, pero eso habría que confirmarlo para por lo menos proyectar a los ganadores.
¿Cuál es tu objetivo personal al realizar el festival?

Este año quiero hacer una redacción y firma de un manifiesto del cine extremo mundial, que no se quede como un festival sino como un movimiento mundial y que los cineastas de todo el mundo vean que esto se está haciendo. Incorporar textos que vayan mandando de la fecha al día del evento y ver cómo los documento. Que no se quede en esfuerzos independientes, si bien todos va a seguir produciendo de la misma manera, poder al menos generar un movimiento.♦




Por Víctor Benítez 



Los otros saben que pueden perder: Hipólito Rodríguez


Hipólito Rodríguez
Hipólito Rodríguez Herrero, candidado por el PT (Partido del Trabajo) a la diputación por Xalapa urbano, conversó con José Homero y Víctor Benítez sobre sus propuestas de campaña. Rodríguez es un académico reconocido por sus temas de estudio y por su activismo, el entorno natural y el urbanismo consciente y eficaz, dos de sus principales banderas en esta contienda. El candidato ciudadano , en esta su primera incursión en la esfera política, ha denunciado además las antidemocráticas reglas por las que se han regido estas turbias y enrarecidas elecciones.
¿Cómo decidirse ser candidato?
Llevo mucho tiempo trabajando la problemática ambiental de Xalapa y la región que la rodea y es muy inquietante darse cuenta que cada vez la situación empeora. Uno de los problemas que advertí desde al menos diez años, en el 2003, es el ordenamiento en la zona metropolitana. Era un problema que estaba mal hecho ya que no contemplaba mecanismos para los usos del suelo en la zona construida.
Si no pones restricciones para cuidar las zonas verdes, las zonas boscosas, las áreas de uso agropecuario, si no pones reglas ocurre lo que efectivamente ocurrió. Se han utilizado para fines residenciales o comerciales, zonas que son muy importantes para mantener un cinturón verde que proteja a la ciudad. Y esto es algo en lo que hemos insistido en distintos foros, que se defienda este cinturón verde. Pero a la propia autoridad municipal y del estado no le interesa que existan esos límites porque implicaría reducir su campo de negocios.
Si uno plantea que hay que ordenar la manera en que se expande la ciudad, te ven con desconfianza porque impone restricciones a sus negocios. En los últimos años hemos peleado mucho en diversos foros para que haya ordenamiento en el crecimiento de la ciudad pero simplemente no te hacen caso.
Ante esta circunstancia, otros colegas y yo decidimos participar en la vida política. Tratar de incidir, no con el propósito de volverme autoridad sino para generar una agenda y que los demás partidos la adopten. Que los demás partidos políticos se den cuenta que es una temática muy importante –y que hasta ahora ha sido muy descuidada– y se comprometan con ella.
Al cabo de dos meses de estar emitiendo mensajes, me doy cuenta de que tengo cierto éxito porque noto que en la agenda del PAN, PRD, PRI, Movimiento Ciudadano, muchas de las cosas que nosotros estamos diciendo ya están presentes. Que el plan de ordenamiento urbano se debe someter al ordenamiento ecológico, por ejemplo. Xalapa está creciendo mucho hacia la zona de Emiliano Zapata, el sureste, y actualmente en esa zona hay conflictos por el agua, saneamiento y por los cambios de uso del suelo. Es una zona importante para Xalapa porque efectivamente puede haber asentamientos residenciales  pero se debe cuidar bien en qué dirección estos se despliegan porque si no, vas a afectar las áreas de recarga del manto freático, áreas de cafeticultura, y la propia movilidad de la población.
Ese libramiento es muy importante pero todas las colonias que ahorita están creciendo con rumbo a El Lencero lo están haciendo sin un plan que ordene el acceso al agua, al manejo de drenajes y la vialidad. Se está creando una bomba de tiempo.
¿Leíste la noticia del expresidente municipal que va a demandar a quienes han criticado sus construcciones poco ecológicas?
Es una barbaridad lo que está haciendo David Velasco. En la zona donde él está construyendo un fraccionamiento –he visto las fotos, no he visitado el lugar en Coatepec– se puede ver que derrumbó buena parte de área verde, quizás unos 50 árboles; lo que generó una erosión impresionante en un terreno afectando a los vecinos al ponerlos en una situación de fragilidad. Como si mi vecino cavara un hoyo gigantesco afectando los cimientos de mi propia casa. Hizo esa actividad precisamente aprovechando sus influencias. Es el poder del dinero.
Los principales conflictos que tenemos ahora como sociedad se están dando sobre todo en el  terreno ambiental. En la manera de cómo gestionamos áreas verdes, el agua, los residuos sólidos y la movilidad. En la consulta que se hizo un par de meses atrás en la ciudad sobre cuáles eran los principales problemas de Xalapa, en primer lugar estaba la corrupción. De 1,700 personas que participaron en este ejercicio más de 1,000 opinaron que éste es el principal problema. El siguiente que llamó la atención fue la inseguridad y casi inmediatamente de la inseguridad, por una diferencia de 10 o 15 votos, la movilidad; el tráfico.
Lo que nosotros decimos es que todos estos temas van unidos. Si tenemos problemas de movilidad es porque la ciudad está mal gestionada en su conjunto. Resolver el problema de la vialidad no es solamente hacer más calles o cambiarles el sentido a éstas. Se tiene que resolver toda la problemática en la gestión de la ciudad. Descentralizar, ya que casi todas las instituciones gubernamentales están en el centro. Gran parte de los atractivos de Xalapa, como son sus museos, áreas verdes, actividades artísticas, se concentran en el área central. Si queremos que esto sea disfrutado por los visitantes y por nosotros mismos tenemos que descongestionar el centro, llevar gran parte de la actividad gubernamental hacia puntos periféricos y mejorar la gestión del transporte colectivo.
Una ciudad como Xalapa, que tiene más de 500 mil habitantes necesita un buen sistema de transporte colectivo. Xalapa tiene más de 150 mil vehículos, lo que significa que es un vehículo por cada cuatro personas, como si dijéramos que todas las familias tienen coche. Sabemos que esto no es cierto, la mitad de la población no tiene capacidad para tener un auto, lo que está ocurriendo es que la mitad de la población tiene dos autos. Lo que tenemos que hacer es una ciudad inteligente que apueste por un buen sistema de transporte colectivo, cómodo, eficiente, puntual y que sus rutas realmente respondan a las necesidades de la población. Lo que tenemos ahora es un pésimo sistema de transporte con rutas mal diseñadas, incómodos, con vehículos viejos y obsoletos, contaminantes. Lo que podría salvar a Xalapa con eficiencia es un buen sistema de transporte colectivo.
¿Propuestas reales, sucintas?
Tenemos que avanzar en una gran alianza con los empresarios del transporte, invitarlos a que hagamos un diseño razonable de las rutas, un cambio de vehículos y una nueva cultura del transporte colectivo, como primer paso.
El segundo paso sería quitarle a Xalapa tanto vehículo que estorba a la circulación. Las principales avenidas como Américas, 20 de  Noviembre, Ruiz Cortines, Ávila Camacho están ocupadas por coches que se estacionan. ¿Cómo podemos liberar los espacios de circulación? Generando un programa de estacionamientos públicos, baratos y accesibles. Esto se puede lograr con un programa municipal que financie la construcción de estacionamientos en los predios disponibles. Eso es viable y es un excelente negocio.
La tercera opción es generar un proceso de descentralización para que todas las actividades gubernamentales se retiren hacia puntos periféricos.
Esa era la propuesta de Alemán, ¿no?
Alemán había propuesto hacer una ciudad administrativa atrás de Las Ánimas, es una propuesta en la que incluso ya había planos que yo vi en la Dirección de Planeación Urbana hace 10 años. Valorizas nuevamente el centro y esas instituciones que ocupaban un espacio en el centro lo ceden a actividades artísticas o comerciales. Si algo tiene de valioso el centro de Xalapa es su arquitectura del siglo XIX, que viene a tener un reconocimiento en términos de patrimonio nacional.
A pesar de la poca atención que se le dio a la arquitectura no sólo en Xalapa sino en Veracruz y hasta cierto punto en algunas otras ciudades, con todo Xalapa conserva mejor su centro histórico que por ejemplo Veracruz, que es verdaderamente vergonzoso todo el legado que tiene y lo poco atractivo que es…
Sí, Veracruz es una tragedia, tenía muchos edificios de valor importante que se han perdido. Xalapa todavía los conserva pero el tema es que el automóvil es el gran enemigo de los centros históricos, porque si la ciudad no protege sus áreas centrales construidas en el periodo del siglo XIX, o incluso durante la Colonia, el automóvil lo devora. Muchas ciudades para poder albergar el tráfico vehicular deciden tirar parte de sus construcciones. Una ciudad inteligente lo que hace es convertir parte de su centro histórico en una zona peatonal porque es la manera en que la gente puede disfrutar de esas calles.
Para concluir, ¿cuáles son las posibilidades reales de que tu agenda conquiste el voto popular?
Creo que el gran problema que enfrentamos en este momento es que la coalición de izquierda que el año pasado en 2012 ganó Xalapa, fue la que impulsó López Obrador y ganó prácticamente todas las casillas excepto tres. Una que está en Coapexpan, otra en Murillo Vidal y otra atrás de Las Ánimas. Eso significa que en Xalapa hay un voto mayoritariamente de izquierda, un voto que quiere una alternativa para Veracruz y para la ciudad. Desafortunadamente en esta elección los partidos que participaron en esa coalición no van juntos. Aunque se propuso que fueran juntos, el partido de Dante Delgado, Movimiento Ciudadano, decidió ir solo. Esa actitud sectaria del partido de Dante da qué pensar. Yo me imagino que de alguna manera él recibió instrucciones de no apoyar una coalición de izquierda, lo que es un grave error por parte suya y luego, por otra parte, vemos que el propio sistema contribuyó a dividir al PRD, envuelto en muchas situaciones de corrupción y divisiones internas.
El PT le abrió las puertas a una iniciativa ciudadana, somos puros candidatos ciudadanos. No somos afiliados al PT, no soy miembro orgánico del PT. Veo el escenario con muchas dificultades para poder ganar porque por un lado el partido oficial, digámosle el PRI, ha invertido una cantidad impresionante de recursos para comprar el votos.
Sin embargo en ciertas encuestas no tendenciosas o al menos no tendenciosas para el PRI, se lee un cierto descontento y signos ominosos para éste de que probablemente los resultados de la elección no sean como ellos esperan. Que incluso teniendo un panorama de victoria puede ser una victoria pírrica.
Llevo campaña durante un mes y por un lado veo que mucha gente rechaza al PRI. Ha corrido la voz por toda la ciudad de que la alcaldesa es una persona muy corrupta. Ellos tienen encima ese estigma que es muy fuerte el de la corrupción. Y encima la manera terrible en que ha gestionado la ciudad: tenemos problemas de vialidad, de basura, de áreas verdes. Entonces va a haber un voto de castigo muy fuerte para el PRI, por eso creo que están invirtiendo mucho en propaganda: porque saben que pueden perder.

En campaña estoy gastando 40 mil pesos, que es lo que me dio el partido, y estoy haciendo un periódico que se llama El Despertador, que distribuyo de manera gratuita en bastantes sitios. Estamos en el tercer número y de cada número se han tirado 20 mil ejemplares, lo que es una muy buena inversión porque la gente le  gusta que llegues con una propuesta y con una reflexión dirigida de ciudadano a ciudadano.♦




Por José Homero







Por Víctor Benítez