Entre multitudes te veas


Publicado porEditorial Graffiti el 21:52

Leer saca músculo
El Conde de Saint Germain nos reseña su visita a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, donde un hormiguero incesante de gente puebla a esta fiesta de los libros, y nuestro autor se pregunta ¿cuántos de los que forman la gran masa humana que inunda las calles y el Palacio de Minería habrán leído a Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Luis Villoro u Octavio Paz?.
Estimado Boss:
Lo dicho, este año está imparable en el afán de dejarnos sin referentes. No acabo de enviarle una misiva más para el Performance cuando fallece otro personaje esencial del siglo XX. Es verdad que don Luis Villoro tenía una edad avanzada pero mantenía vivo y profundo su pensamiento rebelde, contestatario. Inexorable pasa el tiempo y va eliminando lo que queda del siglo XX. Eso pensaba mientras caminaba por las atiborradas calles del centro de la ciudad de México. “El Distrito Federal es la demasiada gente”, decía Monsiváis. No obstante la multitud, uno puede deambular cargando la soledad, el desamparo.
Veo los rostros de los jóvenes que caminan tan rápido como lo permite la música de su iphone, un ejército de “animadores” que promueven lentes y armazones como quien vende boletos de reventa (¿en verdad somos una sociedad tan ciega que las ópticas son un gran negocio?), estatuas vivientes de todo tipo de personajes (Batman, Minions, Jack Sparrow, Davy Jones y su cara de calamar, Stormtroopers, Pancho Villa, Chaplin, Cantinflas, Buzz Lightyear), magos, malabaristas, faquires, bicicleteros hare-krishnas, músicos, oficinistas, turistas, organillero, todo mundo forma parte de la muchedumbre que sale de las estaciones del metro, del turibús, de los bicitaxis, de los restaurantes, de las tiendas, de las cantinas.
Los furibundos antisocialistas dicen que en los países rojos (los que quedan) para todo hay que hacer colas. Pero aquí no hay mucha diferencia. Hay colas para entrar a los mcdonalds, a los burguerkings, a losbisquetsdeobregón, a la mítica cantina La Ópera, al Salón Corona, al Potzocalli, al Café Tacuba. La sed agobia al mediodía de un sábado en una ciudad reseca por el calor. Como la paciencia no es lo mío, no quise hacer cola y pretendí comprarme una cerveza de lata en un Oxxo. Imposible, colas también. Me conformé con un helado de limón, al menos tuve que hacer una fila de cuatro personas para llegar al nevero y contar hasta diez ante la indecisión de una señora que no sabía si pedir su nieve de limón, de guanábana, combinada, en vaso o barquillo.
Mi objetivo era llegar al Palacio de Minería para entrar a la feria del libro, la más antigua del país. Y ni modo, más colas, ahora para entrar al esplendoroso palacio hecho por Manuel Tolsá. Dos filas se extienden a los lados de la joya arquitectónica. Elegí la que  rodeaba también el Palacio del Correo Mayor, otra obra maestra de la arquitectura. Conforme fui avanzando –eso sí, rápido– trataba de ver la famosa escultura conocida como El Caballito, que está tapada entre andamios y telas para ocultar la vergonzosa “restauración” de que fue víctima.
Por fin llegué a mi objetivo. La bienvenida la dan los eternos aerolitos que están a la entrada del Palacio de Minería y unos enormes pendones de Blue Demon ¡con un libro entre sus rudas manos! La imagen pertenece a la película Blue Demon vs. el poder satánico, fotografía que fue rescatada del libro ¡Quiero ver sangre! Historia ilustrada del cine de luchadores, del performancero Raúl Criollo, José Xavier Navar y Rafael Aviña.
La Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería es para engentarse. Al menos los fines de semana. Por los laberínticos pasillos, por las escaleras, en los salones de presentaciones de libros hay gente, gente y más gente. Un hormiguero incesante puebla a esta fiesta de los libros dominada por los best sellers y las ediciones universitarias. Aún así, hay muchas joyitas de la literatura que se pueden encontrar sabiendo buscar y preguntar.
Fernando Macotela, director de  la FILPM, declaró que la asistencia rebasó las 150 mil personas durante los 13 días del festejo. Parece mucho, pero si uno toma en cuenta que la ciudad de México y su zona conurbada rebasa los 14 millones de habitantes, el porcentaje de lectores es mínimo. ¿Cuántos de los que forman la gran masa humana que inunda las calles y el Palacio de Minería habrán leído a Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Luis Villoro u Octavio Paz? No lo sé, después de más de cuatro horas de revisar stands y sortear aglomeraciones salí a buscar un lugar idóneo para comer y tomar algo digno de mi investidura y me perdí en esos laberintos de la soledad del centro de la capital.

Conde de Saint Germain, duque de los Jardines de Xalapa y comendador de la Ciudad de los Palacios.





Por Conde de Saint Germain

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Divulgación cultural. Información y crítica de los acontecimientos y actividades artísticas y culturales de actualidad en Xalapa. Incluye reportajes, ensayos, críticas, entrevistas, reseñas y artículos de opinión sobre la actualidad de Xalapa, Veracruz y el país.