La historia de la UV, base del presente y el futuro: Porfirio Carrillo


Publicado porEditorial Graffiti el 19:44

Dr. Porfirio Carrillo [Fotografía: Claudio Torres Nachón]


A partir de su experiencia al frente de la Secretaría Académica de la Universidad Veracruzana, Porfirio Carrillo, en conversación con José Homero, define su proyecto de universidad como aspirante a ocupar la rectoría en los próximos cuatro años. De amplia y reconocida trayectoria como hombre de ciencias, Carrillo es también heredero de la ya larga tradición cultural universitaria, de ahí que la suya sea una apuesta integral para nuestra máxima casa de estudios, porque, afirma, "el hombre y la sociedad tienen un destino que está marcado a través de la historia. No hay generación espontánea en ningún suceso humano ni social".
La Secretaría Académica de la Universidad Veracruzana luce desolada. Se han encendido las lámparas de luz fluorescente y los muebles grises y apagados de las salas burocráticas acentúan el aire meditabundo del crepúsculo. Afuera corre el viento. Lloverá. Las recepcionistas recogen sus pertenencias, guardan sus utensilios. Una de ellas luce desconfiada ante nuestra irrupción. No parecen esperar a nadie; no al menos a nosotros. Cuando le informo que acordamos una cita con el todavía secretario el mohín se transforma en sonrisa y nos indica pasar. Nos dirigimos al cubículo convertido en sala de reuniones informales. Nos ofrecen agua. Claudio dispone sus aparejos, me pide que pose para medir la luz.
No somos los únicos. Funcionarios de la actual administración se presentan para trasmitir disculpas del doctor Carrillo. Hay una reunión en su oficina. Vemos pasar apresuradamente a algunos notables universitarios. Ragueb Chaín entra y saluda con ese gesto suyo de cordialidad aderezada con ironía . Parece medir mi estatura recorriendo verticalmente mi indumentaria. Poco después me informan que el secretario nos pide aguardar una hora. Consulto con Claudio, abogado convertido en fotógrafo por gusto y compañero inusitado de encomienda, y convenimos aguardar. Apenas nos acomodamos y conversamos, cuando entra Porfirio Carrillo, sin saco, enfundado en una camisa azul cerúleo de talle ajustado y una corbata de college con la combinación uversitaria.
La secretaría académica es una oficina totalmente distinta [de las otras áreas de la universidad], porque en la secretaría académica pasan todas las licenciaturas y posgrados. Todo enlace universitario, todo el deporte universitario… ¡toda la investigación universitaria! pasa por la secretaría académica. Y en la secretaría académica, todos los días intentamos tomar decisiones académicas. Porque la universidad es un escenario donde se debaten tres actores que se pelean el papel protagónico: lo académico, lo político y lo financiero….
”La rectoría en cambio tiene que ver con otro tipo de acuerdos, respetando profundamente lo académico pero el nivel de compromiso profesional varía. Aquí [en la Secretaría Académica] yo no tengo que ver con temas como el sector financiamiento, estructura… acuerdos municipales, estatales y federales. La misión de la rectoría posee un grado distinto de complejidad, en donde se suman otros tipos de factores para la decisión que se tome.”
En respeto al tiempo del secretario comenzamos la entrevista sin más preámbulo que las presentaciones. Carrillo toma asiento frente a nosotros, la espalda muy recta, las manos sobre el tablero de cristal. Adalberto Fox lo acompaña; se sienta a mi lado.
Voz educada, sutil, con cierta delicadez que no oculta los inconfundibles acentos del sureste. Las manos enfatizan las construcciones largas, de periodos perfectamente subordinados, escanciados mediante patrones  iterativos, con una lentitud que sugiere a un practicante de tai chi, lo que revela que Carrillo, además de científico, tiene formación literaria.
“Los problemas más importantes de la universidad están visibles y los conozco; no los voy a resolver desde Xalapa. Y por eso es que a partir de este conocimiento de la problemática, yo no voy a regresar [a las regiones] si soy designado rector en septiembre a preguntarles qué necesitan. Lo que vamos a hacer es construir los conceptos para resolverlos. Porque a nadie le sirve el sistema de educación superior que hemos ido creando en México: profesores contra investigadores; tiempos completos contra tiempos parciales; profesores en el SNI (Sistema Nacional de Investigadores) contra los profesores que no están en el SNI.
”Hemos creado un sistema académico basado en la competencia y en la calidad, pero hay que revisarlo, debemos construir un consenso entre todos. Mi misión es generar los conceptos para el avance de los procesos y de las estrategias. Los indicadores van a aterrizar solitos y a andar solitos si nosotros hacemos bien las cosas. Tenemos que buscar las medallas fuera de la universidad, tenemos que buscar en conjunto estrategias y acciones de calidad. Lo demás llegará sin ningún problema.
”El trabajo para llegar a eso es lo más importante que el destino nos ofrece. La universidad debe reconocer las vocaciones regionales; un concepto que hemos venido desarrollando –no es nuestro, se asienta en diversos horizontes académicos. Un ingeniero petrolero formado en Poza Rica no es el ingeniero que necesita Coatzacoalcos y Minatitlán. ¿Cuál es el énfasis regional de la ingeniería petrolera en Poza Rica y por lo tanto cuál es el énfasis en la ingeniería petrolera regional que nosotros formamos ahí? ¿Qué vamos a hacer con los intercambios culturales de la universidad? ¿Cómo nos vamos a apropiar de este conocimiento? Necesitamos del conocimiento que ellos tienen, conocimiento nuevo, para que construyan una visión del mundo que incluso nos enseñe a nosotros, que estamos en las ciudades, una nueva manera de convivencia. ”
Carrillo preguntó si la entrevista será larga, cuántos minutos. “Cuarenta” espeto mientras pulso los programas de grabación del Ipad y el celular al tiempo que Claudio ofrece respaldar con su propio celular. No traigo un guión preparado, asumo la entrevista como conversación. Detesto a quienes consideran el cuestionario sustituto de la entrevista, un guión acordado donde el reportero sirve para lucimiento del entrevistado. O bien donde el entrevistado es un pretexto para que el reportero exhiba sus dotes. La entrevista, ese género del siglo XX, sería lo más cercano a construir un ensayo, género dialógico, mediante dos voces. Contrapunto. De modo que prefiero comenzar con una pregunta inocua: cómo ve la rectoría un secretario académico.
El candidato académico
Tras su respuesta, añado, si es posible el deslinde, si el secretario puede separarse de la presente administración y no ser visto como instrumento de la continuidad.
“Por supuesto. El secretario académico tiene una universidad que le gusta y una universidad que no le gusta. Elementos que probablemente por tiempo, falta de consensos, presupuesto… en determinado momento la institución no puede aplicar. Y cuando uno aspira a ser rector, aspira a ser eso. No se trata de un deslinde político, ideológico, personal, de lucha de poder. Se trata de un deslinde en donde tú tienes una visión que quieres echar adelante. El hombre y la sociedad tienen un destino que está marcado a través de la historia. No hay generación espontánea en ningún suceso humano ni social. Y entonces tú tienes que responder a eso. Tú vas a heredar procesos académicos, financieros, legales… El marco universitario… Y se conservarán los que estén mejor posicionados; en cambio otros, por los frutos que tú quieres, sería un error absolutamente absurdo seguirlos. Hay que evaluarlos, reformarlos, adecuarlos a los tiempos. El borrón y cuenta nueva en la academia no existe.
¿Cuáles son los puntos que mencionarías como primordiales de tu proyecto?
“Lo primero: la producción colectiva. Hoy, la sociedad tiene una voz, una presencia como nunca en la historia de la humanidad. En los últimos cuarenta años hemos sido testigos de la caída del Muro de Berlín como el pequeño símbolo de una hegemonía ideológica en Europa Central. Hemos visto la caída del Imperio allende el río Bravo. Hemos visto el temblor constante del capitalismo como la ideología neoliberal dominante. Y luego nos fuimos asombrando con las revoluciones de las naciones en la península balcánica, las matanzas crueles, absurdas para lograr la independencia y tener una voz propia y de ahí a las primaveras árabes, que no cesan de ser primaveras y siguen en florecimiento constante. Hemos visto cómo la sociedad de hoy es más dependiente de sí misma y más crítica. Con base en eso, la primera propuesta que yo estoy haciendo es construir el plan de la administración. Vamos a hacer la evaluación de los planes que hay ahora, del capital de los institutos. Con esa planeación construimos los planes regionales, y con los planes regionales construimos el plan de desarrollo.
”Homero, hoy no hay una imagen, un dato, una frase, ¡una hipótesis!, que describa a la Universidad Veracruzana. La Universidad Veracruzana es una compleja red de facultades e institutos, centros, laboratorios, casas de la universidad, las casas interculturales, estaciones biológicas. Es un entramado complejo, al que verticalmente no se le puede imponer nada porque la comunidad se encuentra madura para decir qué vas a hacer, cómo lo vas a hacer. Tenemos la misión de apoyar todo lo que se necesite, dentro de los estándares de la calidad que exige hoy este periodo, que comienza con la responsabilidad social y que se va hasta la acreditación de los programas. O la transparencia en la rendición de cuentas y la gestión responsable del proyecto.
”Con base en eso la norma universitaria, los indicadores universitarios son la historia de la institución. La historia de la institución es la base del presente y del futuro. Con todo eso, la comunidad está lista para construir lo que hemos planeado en cuatro años. Por eso no voy a imponer yo, vamos a construir. Y te lo digo en al menos cuatro aspectos importantes. Setenta años de la Universidad Veracruzana, una presencia enorme en Xalapa de las humanidades, la cultura y la gente.
”Desde las regiones, ha sido distinto; está costando trabajo establecer la academia. Lo que hagamos en la universidad hoy, exige efectividad, eficiencia, eficacia y rapidez. Porque mientras nosotros discutimos un cambio en nuestros sistemas de aprendizaje, afuera hay cambios de conducta. Tenemos que hacerlo más rápido. Con una responsabilidad enorme pero no nos podemos tardar meses. Las regiones, el equipo debe de estar más rápido, con mayor calidad.
”Tercer punto, la universidad tiene muchas fortalezas, pero están dispersas. Son desiguales. Necesitamos construir un sistema universitario en donde se vea claramente en dónde están las potencialidades. Si en Veracruz vamos a desarrollar como lo estamos haciendo en serio, la nanotecnología, adelante con todo. Vamos a generar un grupo internacional de alto nivel en Veracruz. Lo vamos a consolidar. Si en Tuxpan estamos teniendo un grupo libre con los marinos, a propósito de los arrecifes y el ecosistema que tiene el océano, adelante.
”En Coatzacoalcos estamos generando un grupo de energía alternativa, del emporio petroquímico queremos generar energías alternativas con todos los recursos y con todos los apoyos. Y si en Xalapa tenemos creadores en el arte que dan al hombre los elementos para hacer la crítica de su propia existencia, las aspiraciones del arte que le permiten al hombre revelar el sentido que él mismo no conoce de sí… entonces estas fortalezas hagámoslas crecer y valer, y unámoslas en un gran sistema en donde los estudiantes y los profesores roten y conozcan de deporte, de arte, de ciencias, de tecnología. ”
Conozco a Porfirio Carrillo desde los noventa. Lo recuerdo no con traje y fragante a perfume sino con tejanos y camisas de manga larga, cierto andar apresurado, interesado en el pensamiento poético, en acercarse a los creadores. Siempre ha preferido el azul, su gama. Aunque me interesa conocer su percepción sobre las acusaciones de decadencia de la universidad, sobre la guerra sucia comandada desde los salones áulicos, prefiero abordar su relación con el arte, la investigación, la ciencia, las áreas que recuerdo distinguen a Carrillo como un insólito político: un investigador notable y un diletante, que al contrario de otros candidatos no se ufana ni de su educación en Estados Unidos ni de su trato con el mundo del arte o de la ciencia, ámbitos de los que él procede.
Tú vienes de una formación científica y de hecho eres de los investigadores que han abordado temas que por lo regular no se estudian ni en México ni en Veracruz, ¿cómo se dio esta conversión hacia lo que podríamos llamar la “administración”, la labor de dirección que ahora aspira a la rectoría?
“El primer contacto con la administración universitaria, curiosamente, fue en la UNAM. Fui consejero suplente, miembro del consejo universitario suplente, y esto me permitía conocer la dinámica de un área de sucesión, conocer entre comillas, porque nadie llega a conocer una dinámica tan compleja como la de la UNAM, o incluso la misma de la Universidad Veracruzana. Atisbas, conoces algunos conceptos.
”Regreso [a Xalapa] de hacer mis estudios doctorales y se me encomienda muy rápido la coordinación del posgrado del Instituto de Investigaciones. Una tarea muy compleja porque el estándar del instituto era pertenecer al padrón de calidad del Conacyt y eso te obliga a una gestión de éxito por indicadores de eficiencia. Después de eso el estimadísimo Víctor Manuel Alcaraz Gómez, que llega a la universidad como director de Investigaciones, me invita a fundar y a dirigir el Centro  para la Producción Científica Técnica y Humanística. Es el centro que observa qué estamos produciendo y en qué áreas estamos produciendo. En el momento en que entras a la administración, teniendo una responsabilidad de tu laboratorio, tienes que medir tus cosas; y yo dije, puedo cometer el error de no cumplir en algunas de las áreas, o lo que es peor, no cumplir en ningún área. Tenía yo por el momento dos alumnos. Cuando me di cuenta, ya me había ido del laboratorio. Se doctoró mi último alumno, Víctor Fajardo, y en ese momento lo invité a ser director de posgrado de la Universidad Veracruzana, en un momento importantísimo del posgrado universitario por la gran reforma. Que después de casi tres años pudo establecerse con base en los resultados que pudimos obtener con toda la comunidad universitaria. Presento un proyecto en la Junta de Gobierno, me entrevista la Junta de Gobierno y aquí estoy,  cuatro años después de esa asignación con un proyecto que mira de frente sin contemplaciones frívolas, banales o acomodaticias de la universidad, sino un proyecto que mira de frente. ”
A diferencia de periodistas cuyo olfato pareciera dirigirse tan sólo por los agrios acentos de la podredumbre, no me gusta incidir en temas escabrosos. Sin embargo…
Hay una percepción, y hago hincapié en el término “percepción”, que puede ser producto incluso de la manipulación mediática, de que la universidad vive un periodo de estancamiento… o bien ya un periodo de decadencia. ¿Tú cómo enfrentas esta percepción?
“Bueno, a la universidad la podemos organizar de distintas maneras. Yo te puedo decir que la educación tradicional vive un periodo de decadencia. Porque las nuevas tecnologías… Más bien, las tecnologías de la información y de la comunicación son las que van marcando las pautas del conocimiento y de la información. Hoy estamos abandonando precisamente los libros y estamos yendo a los sistemas móviles de información.”
Carrillo ha dejado su sitio de confort; se mueve en la silla y sus manos dejan la armonía casi coreográfica con que enfatizaba sus palabras, para ceder a la emoción. Su tono de voz se eleva.
”Si tú me dices “la universidad está en decadencia, está en un mal momento…”, yo te diría: fíjate que nunca había visto un registro de tantos posgrados en el padrón; nunca. Fíjate que nunca habíamos visto cuerpos académicos con un conocimiento nacional. Fíjate que nunca habíamos tenido tantos miembros en el Sistema Nacional de Investigadores. Y tú puedes decir: “bueno, pero hay áreas decadentes”… Sí, es muy probable que haya áreas decadentes, pero tenemos elementos individuales y colectivos que nunca antes se habían tenido en la Universidad Veracruzana. Entonces, habría que analizar, como te lo dije hace unos momentos, con detalle a la Universidad Veracruzana para saber en dónde están las transformaciones que necesitamos impulsar. ”
Hay vehemencia en sus palabras- Sus ojos, pequeños, parecen contraerse, sutiles movimientos que revelan la emoción detrás de las palabras escogidas con cautela. Poco antes me confió que crearon una cuenta de Twitter apócrifa para infamarlo. “Es una estrategia típica de la policía política”, le digo, “lo hicieron durante las elecciones. Esa estrategia lleva el sello de la casa.”
”La complejidad de una universidad pública está basada en una gran diversidad de conocimientos en laboratorios; tenemos grupos de investigación, tenemos institutos, tenemos centros… tenemos una gran diversidad de investigaciones; hay que hacerla coherente y efectiva. Tenemos un gran sistema universitario que oferta ciento y tantos opciones de licenciatura y ciento y tantos de posgrado. Y están dispersos por sus aspirantes. Misiones en un área, misiones amigables con el ambiente.
”Hoy se dice que el estudiante universitario no es el profesionista que va y resuelve problemas, sino es el que plantea los problemas y este planteamiento hace que avancen las innovaciones. Esto se lleva con mucha reserva y calma. El término decadencia y el término de estancamiento. Estoy convencido de que tienes la hipótesis correcta. Es producto fundamentalmente de una percepción mediática que a alguien le conviene venderle a la sociedad del estado que guarda su universidad pública veracruzana.”
Arte, ciencia, luz
Cambio el tema. Después de todo a Carrillo lo recuerdo caminando por las calles céntricas de Zamora, Xalapeños, con su esposa. Lo recuerdo comprando obras de Félix Menier, de Claire Bécker, en la galería Marie Louise Ferrari. Lo recuerdo comentando alborozado las virtudes de la prosa de Nélida Piñón. De modo que lo miro sonriente:
Yo te recuerdo, independientemente de como investigador, como académico, y como administrador público, o de la función universitaria, te recuerdo como amante del arte, como amante de las expresiones plásticas… como gran lector…
“Bueno, gracias por lo de gran lector. Qué amable. La vida loca de la administración no deja leer mucho… Yo tuve un problema… Yo tuve dos problemas muy serios en mi vida: cuando llegué a vivir con Mauricio Grobet y compartir su departamento con otros amigos en Coyoacán, y todos andaban en el rollo de las humanidades, era el único científico, Mauricio era corrector de estilo para el Fondo de Cultura Económica. Teníamos un amigo muy querido que llegaba como profesor en filosofía y en arte. Uno de los ayudantes de edición asociados a Octavio Paz en la mejor época de Vuelta. Y en las conversaciones de fines de semana, surgía la vida cultural de México, de la cual yo no sabía absolutamente nada. Y entonces ahí comenzó una parte de mi entrenamiento intelectual... Después tuve la maravillosa oportunidad de estudiar en Newark, dividido únicamente por un río de Manhattan. Cuando llegas a Nueva York, entras al salón de clases, y hay judíos, hindúes, taiwaneses, chinos y new yorkers. En los espacios de convivencia se empiezan a hablar de sus culturas y descubren a los pintores del río Hudson, y descubren el expresionismo abstracto, a De Kooning, Pollock, Rothko… ¡Descubres al New Yorker, amigo!. Descubres la inmensa avidez de tus amigos por la lectura, y empiezas a confrontar la cantidad de información que traes y tratas de llevar el control de lo que otros van descubriendo... Es una cosa maravillosa que, junto con la ciencia, había evolucionado algo que tú no habías conocido bien, qué era el arte, la pintura… Pero en este momento, la ciencia empieza a hacer arte.
[Carrillo, entusiasmado, se levanta, deja la silla y comienza a querer mostrar]
“Agarra una revista para que veas cómo se tiñen… ¿sí las has visto no, cómo se tiñen ahora las neuronas? Son auténticas maravillas de fotografías. Son imágenes donde están un morado fluorescente con un rojo y un verde que te están indicando actividad química. Y bueno, tengo la fortuna de haber atendido esta parte de mi vida porque si no la percepción del mundo y la de mi vida estarían absolutamente incompletas. A eso súmale que mi padre tenía una orquesta de músicos, y que la música siempre ha sido parte de mi vida. Entonces, por eso es tan importante la Universidad Veracruzana.
”Estoy convencido de que uno puede ser un gran profesionista y vivir una vida profundamente exitosa sin saber quién fue Diego Rivera, sin saber quién fue Julián Carrillo, sin haber leído jamás la carta de amor más larga que se ha escrito en el mundo: Noticias del Imperio. Estoy convencido de que alguien puede vivir su existencia sin eso. Pero cuando uno lo conoce, no existe sensación más placentera; puede uno abrir otras ventanas y contemplar el mundo de otra manera.”
La elección universitaria, ¿factor académico o factor político?
“Nosotros hacemos política académica. Hay que democratizar nuestra actividad. Hay que demostrarle a la comunidad qué beneficios le trae, porque la gente quiere desarrollarse a sí misma y a sus familias, este es un trabajo y el trabajo fue creado para ayudar a una parte nada más del desarrollo del individuo y de sus agremiados sociales. Pero es una parte, nada más.
” Yo les digo un poco románticamente que a la humanidad le urge, lo más pronto posible, encontrar un sustituto del dinero. Pero mientras el dinero sea el factor de cambio para una vida material mejor, a la gente le gusta. Nosotros tenemos que darle oportunidades al estudiante que viene a la universidad para que cuando salga de ella tenga una vida digna. Y al profesor que ya está en la universidad, que tenga un desarrollo académico digno. Y al empleado administrativo, también un desarrollo administrativo. “.
Por último, ¿nostalgia por la investigación?
“Bastante… bastante… Déjame decirte que no podría regresar a la investigación. Lo que ha sucedido en la neurobiología de diez años que yo dejé mi laboratorio a ahora, es realmente aterrador.
”Te voy a contar una historia muy breve, para no aburrirte, que está llena de poesía y demás. Hace algunos años, Bill Clinton y Tony Blair declaran que han encontrado el lenguaje de Dios; y descifran el código genético de éste. Los genes: “ahora sí vamos a saber por qué tienes el pelo negro y por qué tu tono de voz es así, y por qué te enojas cuando alguien te grita.. ¡ahora lo vamos a saber todo! Sabiendo cómo manejar esos genes vamos encontrando y describiendo” Y no pasa mucho tiempo antes de que alguien diga “no, no estamos encontrando nada… quiero decir, sí estamos encontrando algo pero la gran explicación todavía no la tenemos·” Entonces tú dices a la gente ¡calma! Pasemos de genoma al proteoma, conjunto de proteínas que los genes producen. Ahí va a estar la explicación.
”No. No estamos entendiendo mucho. Necesitamos no tan sólo estudiar a las proteínas, sino a las redes metabólicas que las proteínas hacen una vez que son producidas por los genes. Bien, hagamos el metaboloma: genoma, proteoma y metaboloma. Y dices no… Es inentendible el cerebro si no lo vemos como una gran red. Y ahora estamos en la época del redoma.
”¿Qué es un científico? Un científico en las ciencias duras es un cuate que en sus manos tiene una posesión de técnicas para hacerle preguntas al fenómeno que está raro. El conjunto de técnicas y herramientas que hoy se utilizan para estudiar al cerebro, pues yo te podría decir que entre las más sencillas está el escáner, con el que ya no necesitas intervenir al cerebro sino solamente dibujar en una computadora que está recibiendo señales de un gran escáner las zonas que se prenden y se apagan, según la actividad del pensamiento. Hoy se puede noquear a los genes. Tú puedes meter a un individuo de un gen y ver qué le pasa a un animal que tiene ese gen. Es una técnica sofisticadísima.

”Yo creo que no regresaría a la ciencia, pero eso como siempre, las desgracias humanas siempre también son buenas coincidencias. Y eso me permitiría hacer lo que tú sabes que me gusta hacer; y es conocer la literatura científica que se acerca al ensayo literario. Cada vez hay mejores científicos ensayando en la ciencia, y mejores escritores ensayando sobre la ciencia. Y eso es un terreno que a mí me gusta mucho. Por ejemplo, me gustaría muchísimo hablar alguna vez de literatura, de ensayo, de estudiar alguna vez. Lo he venido haciendo pero de una manera no sistemática y muy retrasadamente, pero me encanta leer las lecturas de los premios Nobel. Te sorprendería leer los ensayos, conocer las lecturas de un premio Nobel en Física o en Medicina… Ensayan ante la fundación Nobel, dan a conocer su descubrimiento que los lleva a recibir, pero en el escrito y en la lecture, en la conferencia, escriben unos textos increíblemente ensayísticos. ¡Fíjate! Un gran científico en una ciencia dura va ante el Comité Nobel a recibir el premio más grande, y muchos se dan el lujo de llegar ahí y hacer un ensayo literario sobre su descubrimiento. ¡Guau!. ¡Qué maravilla! Es maravilloso… Te recomiendo que los leas.”.





Por José Homero

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