Días estenopeicos


Publicado porEzra Crangle el 22:59


El Día Mundial de la Fotografía Estenopeica se celebra el 25 de abril. En la galería AP de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana se inauguró la colectiva Foto-Estenopeica  con obras de Ángel Rueda, José Marón, Víctor Altamira, Sara Bedin-Londono, Jude Pineda Mayo y Karen Alonso, entre otros. Gasca, además de celebrar la muestra, señala la omisión a Carlos Jurado.
Desde 2001 se estableció que el último domingo de abril de cada año sería el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica. Con este pretexto, el 25 de este mes se inauguró Foto-Estenopeica en la galería AP de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, una colectiva en la que participan Ángel Rueda, José Marón, Víctor Altamira, Sara Bedin-Londono, Jude Pineda Mayo y Karen Alonso, entre otros alumnos entre los que se cuela un maestro. 
Alrededor de 10 500 miembros y algo menos de 69 000 imágenes en el grupo Pinholers de Flickr (pinhole photography  o fotografía estenopeica) prueban que se trata de una técnica viva y con muchísimos partidarios, incondicionales además.  Como se sabe, una estenopeica (del griego steno, estrecho, y ope, abertura, agujero) es una cámara fotográfica sin lente que consiste en una caja oscura con un pequeño orificio por donde entra la luz y un obturador con el que manualmente se tapa el orificio, que usualmente consiste en un material que no permite el paso de aquélla. Debido al tamaño de esta apertura, el tiempo de exposición con tal tipo de cámaras es mucho mayor al que requieren las convencionales, análogas o digitales, lo que distingue a las imágenes obtenidas con ellas.  
Muchos años antes de Cristo algunos griegos como Aristóteles y Euclides describieron el fenómeno de lo que ahora llamamos cámara estenopeica,  basándose en experiencias naturales como aquélla en que la luz pasa a través de una cesta tejida. Los antiguos griegos creían que nuestros ojos emitían cierta clase de rayos que nos permitían ver, así que el principio estenopeico fue entendido un tanto después, cuando por fin se descubrió que la luz entraba al ojo en vez de salir de él. Fue Ibn al-Haytham, matemático, astrónomo y físico árabe del siglo X, quien divulgó esta idea en su Libro de óptica (De Aspectibus or Opticae Thesaurus: Alhazeni Arabis, por su nombre en latín) y a él se le atribuye la invención de la primera cámara estenopeica. 
En Xalapa, y en particular en la Universidad Veracruzana, desde mediados de los setenta la difusión de la estenopeica se debe al apreciado artista visual Carlos Jurado, autor del libro El arte de la aprehensión de las imágenes y el unicornio, dos pequeñas historias acerca de la cámara fotográfica (1974, pero debe andar en su tercera edición), quien en alguna entrevista llegó a decir: “Empecé a hacer ese tipo de fotografías por casualidad. Tengo una hija, que en los años setenta era muy pequeña y estudiaba en una escuela activa. Un día llegó diciéndome que le habían dejado como objetivo de investigación descubrir cómo se transmite y se proyecta la luz en una caja oscura. Entonces hicimos una cajita para probar. Es una cosa muy antigua. Por curiosidad le pusimos una película fotográfica. Yo tenía un antecedente más o menos primitivo de cómo se revelaba la película. Lo hicimos; me gustó el resultado. Así empecé a hacer esto. Eso fue lo que me inició, la curiosidad infantil de mi hija”.
Esto es un poco lo que se extraña en esta exposición: que no haya alusión alguna a este artista chiapaneco, referente obligado, fundamental, de la fotografía en México (y en Xalapa, y en la UV, para más señas), quien en el texto citado escribiera que las “cajas mágicas” que lograban captar imágenes ya se fabricaban en el Renacimiento: “Se toma un cuerno de unicornio, se aguza finamente la punta, y con él se practica un pequeño orificio sobre cualquier superficie refulgente. Por este orificio podrán hacerse pasar, comprimiendo su esencia, toda clase de personas, objetos y lugares, mismos que deberán ser guardados cuidadosamente en una caja de cartón donde permanecerán por la eternidad, para ser sacados cuando alguien los necesite”.
Para ampliar los hechos, habría que recordar esa entrevista de La Jornada (domingo 26 de septiembre de 2010, p. 2) en la que Jurado afirmó: “A mí me gusta haber inventado una leyenda; incluso, en una ocasión (el cantautor cubano) Silvio Rodríguez dijo que hizo la canción El unicornio azul después de haber escuchado esta historia de la quimera y la fotografía”.
Más allá de esta omisión, de una referencia en la ficha de sala, de una mesa redonda o una conferencia en torno a los aportes de Jurado, Foto-Estenopeica es una muestra de buenas facturas pero también de cómo puede convivir en un mismo quehacer y en una misma institución la tradición y las nuevas tecnologías, si bien de algún modo, directa o indirectamente, se trata de una reacción que expresa alguna clase de vocación por el género de misterio y de operación alquímica, medieval, que involucra esa caja con su pequeño orificio.





Por Omar Gasca

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