La clase de los zapatistas I/II


Publicado porEditorial Graffiti el 12:17

EZLN
En esta ocasión Cuitláhuac Pascual nos habla sobre su estancia en el territorio autónomo zapatista de las bases de apoyo del EZLN, en Chiapas. A la entrada de los municipios autónomos un letrero te da la bienvenida así: “Está usted en Territorio Zapatista. Aquí el Pueblo manda y el Gobierno obedece.”
Tuve la oportunidad de ser invitado a La Escuelita Zapatista, que se llevó a cabo del 24 al 30 de diciembre del año pasado (qué lejos se lee), en los cinco Caracoles Zapatistas, sedes de las Juntas del Buen Gobierno, territorios autónomos de las bases de apoyo del EZLN, en Chiapas.
Me correspondió como sede el Caracol III La Garrucha. Resistencia hacia un nuevo amanecer. Otros compas y compañeras asistieron a los otros: El Caracol I. La Realidad. Madre de los Caracoles. Mar de nuestros sueños; Caracol II Oventik. Resistencia y rebeldía por la humanidad; Caracol IV  Morelia. Torbellino de nuestras palabras; y por último Caracol V. Roberto Barrios. Que habla para todos.
Según reportes del subcomandante Moisés, rector de la Escuelita (escuela es la del mal gobierno), en una página web (la parte militar nunca estuvo presente, bueno, al menos en forma visible) el cupo para cada curso era de 2 500 alumnos, realizándose otro curso del 2 al 7 del presente, y ambos estaban llenos. Faltan los datos definitivos, pero a mí me tocó transportarme por los territorios zapatistas y convivir en las localidades, con gente, aparte de mis paisanos, de Chile, Argentina, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Cuba, País Vasco, Italia, Francia, Grecia, Jordania…
La logística fue así: la cita para el registro definitivo era en San Cristóbal de las Casas, al Cideci, donde te asignaban un caracol y tu gafete correspondiente. Ahí depositabas $380.00 en una caja de madera (nadie checaba si depositabas completo o si de plano no lo hacías, hubo canallas que en el curso de agosto se hicieron güeyes), te entregaban tus libros, cuatro y dos videos (¿creías que iba a ser pura pachanga y foto y foto?)  y esperabas en una fila para abordar la camioneta que te llevaría al caracol que te habían asignado.
Al llegar a La Garrucha te asignan un votán (guardián) que te acompañará durante toda tu estadía, será tu traductor y amigo; Genaro es el nombre de batalla del mío. Por cierto, a pesar de la lluvia que cayó por la noche, se organizó el bailongo con el que nos estaban esperando (de todo hacen fiesta y echan dianas). Después se cenó y se durmió en unas galeras enormes donde hospedan a los visitantes.
El cansancio y la emoción de encontrarme en un territorio autónomo zapatista (aquí el gobierno ya se chingó, dicen cada que pueden), hizo que no sintiera la tabla dura y el frío intenso de la madrugada.
Al día siguiente, después del rancho (una fila larga para recoger tu plato y tu pocillo, además de la tortilla seca que te comerás, para luego pasar a la cocina comunitaria por tu ración de frijoles y café), tuvimos una introducción general por parte de los promotores y Juntas de Buen Gobierno sobre lo que trataría el curso y que veríamos físicamente en las localidades.
Partimos al medio día del 25 a las localidades respectivas. Me correspondió El Piñal,  municipio de San Manuel, a cuatro horas de La Garrucha. Solo éramos cuatro alumnos, en una comunidad de 18 familias. Bajamos a la entrada de la localidad, donde nos esperaban en comitiva, con vivas y aplausos…
Es difícil determinar cómo se encuentran los lugares en el mapa de de la República mexicana, porque los zapatistas le cambian el nombre a todo, resignificando el espacio física y simbólicamente; incluso tienen otra hora, la de combate (en su casa todos tienen su nombre de batalla, pero la falta de costumbre hace que se les olvide y llamen por el verdadero). El Piñal está a una hora de Ocosingo, rumbo a la selva… más o menos. Siguen siendo comunidades asediadas y atacadas; en resistencia.
Los días que siguieron se intercalaban con sesiones de lectura individual, después del desayuno; posteriormente podíamos ir a desbrozar la milpa y resembrar maíz, con todos los otros compas de la localidad en el terreno comunal, donde la ardilla se había comido la semilla, o incluso a cosechar ejote o café y calabaza.
Después de comer, se abría otro tiempo para lectura y preguntas con las dudas detectadas en los libros. Al caer la tarde nos reuníamos en otra casa donde platicábamos y nos reíamos (mucho, esta gente se ríe mucho, todos) de las peripecias que resultaban al confrontar la cómoda vida citadina a la que estábamos acostumbrados con la vida del campesino. En una de las caminatas nocturnas, entre el lodo y el monte, resbalé y caí (bueno, puedo decir en mi descargo que metí las manos y no me revolqué gacho en el lodo, saliendo más o menos librado, porque otros jajajajaja)… pero al contar la aventura mi votán dijo a los demás compas que me había enfrentado a un tigre y por eso resbalé… Nunca lo desmentí.
Se comía cinco veces al día: 6:00: café con pan; 8:00: tortillas dobladas con frijoles refritos y salsa; 12:00: pozol con verdura (hoja de alcachofa como agitador comestible) en la milpa; 15:00: frijoles con calabaza, espolvoreada con pepita molida y salsa o un caldo de gallina, hartas tortillas siempre (en la casa que me recibió, que aloja a 10 personas en total, se muelen cinco kilos de maíz al día); 18:00: atole de arroz y buñuelos. El baño era a jicarazos con agua de la llave, casi en despoblado, a no ser por unas tablas de madera a media altura…
A la entrada de los municipios autónomos un letrero declara: “Está usted en Territorio Zapatista. Aquí el Pueblo manda y el Gobierno obedece.” Durante los siguientes cinco días que viví en la comunidad constaté lo que ell@s repiten cada que se les pregunta: “aquí el gobierno ya se chingó”.

Cuitláhuac: Estudió teatro y se ha desempeñado como actor, director, creador de espectáculos noctívagos. Dejó a Xalapa para irse al norte –del municipio.



Por Cuitláhuac Pascual





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