Historia del cartón


Publicado porEditorial Graffiti el 13:45

Al paquete más grande de marihuana que se vendía al menudeo en las calles al principio de los ochenta se le llamaba cartón. Como la yerba venía en greña abultaba mucho, incluso hasta podía llegar a traer pedazos del tronco de la mata,  la envolvían precisamente con un pedazo de cartón para poder contener el material y darle forma, teniendo una presentación de 30 centímetros de largo y cinco de diámetro aproximadamente. No sé cuánto costaba, ni tampoco sabía quién era el bueno o dealer.
Después se les llamó tubos y ya no eran de cartón, sino de papel periódico. El precio variaba según el tamaño y la calidad del material, que era garantizada únicamente por la palabra del bueno que te la vendía, aunque a veces te llevabas cada fiasco y no había manera de hacerla de a tos, pues como ustedes comprenderán no existían (esperando que algún día las haya) ventanillas para reclamaciones. Podía costar entre 100, 200 o 300 pesos, según el sapo y la pedrada.
También te podían vender un toque de veinticinco pesos o peseta, que era lo más socorrido por los fumadores. Aquí sí era más fácil ser estafado pues te podían dar puras varas y cocos envueltos en mucho papel periódico. Proliferaban los revendedores, que incluso se podían ir liso, pues con el pretexto de que había que darles primero el dinero para conseguirte el material, a veces no regresaban.
Ir a conectar era toda una aventura pues los dos buenos seguros que había vivían en callejones sin salida. Literal. Por lo que los nervios estaban al máximo ante cada incursión, no había ni a dónde correr en caso de que la tira llegara en el momento de hacerla. Se sabía que ellos recibían protección de la policía y que pagaban una cuota para que los dejaran operar, por lo que, en primer lugar, eran sitios plenamente identificados y vigilados por la justicia, y en segundo, que al sentirse acorralado el bueno podía poner el dedo a alguno de sus compradores para salvarse él o reducir la pena.
Por los noventa empezó a rolar la marihuana prensada o enladrillada, desbancando a la mostaza en greña, que ya la banda grifa quería como despreciar. Tal vez porque consideraban que la enladrillada era mejor por ser calidad de exportación (vaya, como el atún o el tomate que mandamos para los gringos), contra la greña local, ya sea de la sierra o de la costa, pues las dos variedades rolaban, que se quedaba para el populacho. El tiempo los desengañaría.
Cuando aparecen los celulares, el mercadeo se modifica pudiéndose hacer los pedidos por teléfono con servicio a domicilio, disminuyendo el enorme riesgo que significaba el ir a nectar. Empiezan a proliferar los nuevos buenos, ahora pomposamente llamados dilers (dealer pues) que son los revendedores de los verdaderos buenos, que entonces cambian su nombre por el de naco. Este último se convierte en el contacto entre el campesino que la siembra y el diler de la ciudad.
En este siglo se empieza a conseguir por güato o lo que pese, pudiéndose comprar desde 1/8 de kilo u ocho, hasta lo que tu bolsa o la vaca alcance. Incluso hay quienes venden por medio octavo, mejor conocido como 16.
La  mota prensada es la única que se puede conseguir, pero cada vez más personas la andan buscando en greña (a los pachecos también les entra la moda de lo orgánico, ¿que no?), pues se rumora que le ponen diferentes químicos, ya sea para prensarla o para que no pueda ser detectada por los perros (se ha detectado con un fuerte olor a grasa para zapatos o thinner).
Reciente aparece la marihuana hidropónica, que se supone es café mejorado y cultivado por otros medios que la vuelven más potente (manipulación genética me imagino o algo similar). Aunque considero que sólo es una estrategia para vendértela mucho, pero mucho más cara, al menos por estos lares. Únicamente la he visto en películas gringas donde presentan variedades súper potentes que con un jalón tiene el supuesto grifo para ponerse bien pacheco (no sé si los gringos son muy débiles del cerebelo o qué chingaos). Pero yo como Santo Fumás, perdón Tomás…
En estos tiempos el asunto se ha complicado de más, convirtiéndose en algo muy peligroso para todos los pachecos. Los límites entre quiénes son los malos y los buenos se han borrado, fundido, cambiado y vuelto a cambiar creando un ambiente de criminalidad que da terror. Brotan (como los virus) un sinfín de ventanitas como los únicos lugares en que puedes conseguir el café, y las drogas que tú quieras las 24 horas del día, sólo que ahora en bolsitas. Son lugares controlados por seres oscuros que más vale ni nombrarlos, absorbiendo o desapareciendo a los comerciantes independientes.
Mientras, la ciudad, así como el país mismo, está metida en una escalada de violencia, llena de armas en la calle, muertos y desaparecidos, con el pretexto de combatir el tráfico de drogas, en el estado de Colorado de Estados Unidos aprobaron una ley que permitirá el uso de la marihuana con fines recreativos (para uso medicinal ya estaba aprobada desde antes).
Para el año que viene, en Denver habrá expendios de yesca donde los ciudadanos norteamericanos podrán adquirir su toquecito (hasta una onza a la vez), que deberá cumplir con estándares de calidad verdaderamente regulados y exigentes, teniendo cuidado de darte en realidad lo que te ofrecen (ya quisiera ver los promocionales: ¡vuela, vuelaaaaa! No te hace falta equipaje, ¡vueeelaaaaaa!…)
Seguro que hasta ventanillas de reclamos habrá, chale.

GLOSARIO
Bolsita: paquete pequeño de plástico que se vende en las ventanitas.
Bueno: el que vende marihuana.
Banda grifa: grupo de amig@s que se reúnen para fumar y platicar.
Café: marihuana.
Cartón: envoltorio de cartón de marihuana en greña, ya extinto.
Conectar: acción de ir por la marihuana.
Chale: expresión que denota decepción, frustración, envidia.
Dilers: bueno.  
Enladrillada: marihuana prensada por medios mecánicos.
Güato: cantidad nada despreciable de marihuana. Algo considerable, para ser más preciso. 
Greña: marihuana recién cortada, con varas, palos y cocos.
Hacerla: conectar.
Hacerla de a tos: reclamar.
Ir liso: acción de quitarte tu dinero y dejarte sólo una promesa incumplida.
Jalón: acción de fumar, reteniendo el aire en los pulmones más de lo habitual. Al punto de la asfixia se le conoce como tanque.
La tira: la policía.
Mostaza: marihuana.
Mota: idem.
Naco: persona que se encarga de ir directamente con los campesinos a comprar marihuana para vendérsela a varios buenos que a su vez…
Nectar: conectar.
Pacheco: persona que fuma marihuana, (estar…) estado de conciencia alterada, al cual se quiere siempre regresar.  
Poner el dedo: acción nefasta de traicionar por la espalda.
Rolar: acción de circular, pasar, ofrecer.
Tanque: acción de fumar, reteniendo el aire en los pulmones al punto de la asfixia, se puede tomar un trago de lo que se esté bebiendo mientras, así como seguir hablando sin soltar el humo, siempre bajo su riesgo.
Toque: cantidad regular de marihuana (sólo tengo un…), acción que invita a fumar (vamos a darnos un…).
Tubo: envoltorio de papel periódico de marihuana en greña o prensada, ya extinto.
Ventanitas: lugares públicos donde se venden drogas.

Yerba: marihuana.




Por Cuitláhuac Pascual

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