Los Cojolites sembrando Grammys


Publicado porEditorial Graffiti el 14:24

Los Cojolites con el Papá Grande -El Gabo
Estimado jefe con sangre jarocha:
Mientras el Rey Momo hacía de las suyas en su fiesta anual del libertinaje llamada Carnaval, Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, decidió renunciar al papado por su edad. Ni aguanta nada, dirían Ramón Rodríguez y Chabelo. Lo que sea, la noticia me causó la misma emoción que las mañanitas a la Guadalupana transmitidas por Televisa a la media noche. Es decir, nada.
Lo que sí esperaba era conocer el desenlace de las nominaciones al Grammy en la categoría de mejor álbum de música regional mexicana, donde Los Cojolites se disputaban los honores con Lila Downs, a la postre la ganadora por su disco Pecados y milagros, Los Tucanes de Tijuana y un disco colectivo Electrojarocho. Descartando a los acomodaticios y convenencieros tijuanenses, la competencia estaba cerrada. Finalmente la diva Downs fue la elegida por la industria disquera estadounidense.
Sin embargo, Los Cojolites se colaron entre los reconocimientos de las discos de mejor hechura durante el 2012 con su producción Sembrando flores.
No cabe duda que Los Cojolites, comandados por Ricardo Perry, son grandes sembradores del son jarocho y han madurado un estilo que nunca ha decaído en el facilismo de tocar para hacer felices a los turistas, quedar bien con los políticos (recuérdese a Lino Chávez en las épocas de Miguel Alemán Valdez) o tomar las jaranas por pura moda juvenil.
El proyecto nace desde que Perry organizó los talleres de son jarocho para niños en Cosoleacaque en 1995 y más tarde pasaría su sede a Jáltipan. Se llevaría a los cojolites (pájaros cantores del alba con pecho rojo que se han extinguido) a continuar la formación en los caminos y veredas del campo, con los sonidos ancestrales nutridos de las sangres árabes, españolas, caribeñas y jarochas que dieron forma a los cantos y la dotación musical de cuño veracruzano del sur con las jaranas, la leona, el arpa, el marimbol, el pandero, el cajón, la tarima y el zapateado.
Los Cojolites fueron desde sus inicios Noé González Molina, Benito Cortés Padua, Luis Aldo Román Rangel, Joel González Molina, Saúl Bernal Zamudio, Adrián Luna López y Nora Lara Gómez. La primera sorpresa pública la dieron con su disco ¡Ay! Váyanse preparando, producido por Argos, donde los casi niños Cojolites dan muestra de recuperar las letras y los sonidos tradicionales con composiciones propias. Queda con sello de distinción Luna negra de Noé González.
Seis años después volverían a sacar un nuevo disco, No tiene fin, bajo el sello Round Whirled Records, donde curiosamente Lila Downs, quien les ganó el Grammy, graba con ellos “La Herlinda”. De nuevo la combinación de canciones tradicionales con creaciones nuevas logra un álbum disfrutable aderezado con la narración del Marcos en “Los sueños buenos y malos”.
Transcurren cinco años y Los Cojolites vuelven a brindarnos otro disco. Ahora se trata de Sembrando flores, grabado también por Round Whirled Records. Rasgueo a la jarana, cuerdas alegres tocadas por el virtuosismo de sus jaraneros, leona que retumba con sus bajos como corazón en medio del baile, zapateado que convierte a la tarima en otro instrumento y palabras que surcan el aire, cual sonidos de pájaros, que dan cuenta de la vida en el campo lleno de leyendas, de amores, de trabajo y de profunda identidad.
El álbum es un regocijo; de nueva cuenta confluyen las canciones tradicionales con las creaciones de Los Cojolites, ahora conformados por Noé González Molina, Benito Cortés Padua, Joel Cruz Castellanos, Gonzalo Vega Hernández, Darío Abdala Almanza y Nora Lara Gómez. Aquí destaca ahora la aportación de Antonio García de León, investigador exhaustivo de la historia del Sotavento veracruzano y jaranero por convicción
De los sonidos de nuestra rica y variada música popular mexicana, el son jarocho es el que goza de cabal salud. Ha logrado permear entre jóvenes rurales y urbanos y se ha convertido en un  movimiento musical que trasciende las fronteras veracruzanas. Los grupos que lo crean y revitalizan son vastos, uno de sus mejores representantes: Los Cojolites.
“Sembrando flores” es uno de los mejores sones jarochos que he escuchado, su musicalidad abreva de todos los sonidos jaraneros y su letra es la límpida esencia del hombre, la mujer, el campo y su circunstancia.
He sido testigo de las penurias de Ricardo Perry para mantener el proyecto de Los Cojolites y su proyecto independiente a través del Centro de Investigación y Documentación del Son Jarocho A.C. Es evidente que su camino no es la búsqueda del estrellato sino la fortaleza de su cultura como bandera digna. Por eso las puertas no se les abren tan fácil aunque sean los verdaderos cultivadores del otro Veracruz, el que no rezumba y suena en los emporios de los medios de comunicación y sí le da identidad a los veracruzanos.
Por lo pronto, celebro la nominación de Los Cojolites para obtener uno de los Grammy, es apenas un  justo reconocimiento por todo lo que han hecho por el son jarocho. Haré caso a “Sembrando flores: “Mi mamá me dijo / que sembrara flores / que saliera al campo / a buscar amores”. Eso es sabiduría.
¡Salud por Los Cojolites!
Conde de Saint Germain, duque del Sotavento y cargador de leonas.





Por Conde de Saint Germain

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