6 acciones escénicas al borde del camino


Publicado porEditorial Graffiti el 18:13

Me puse a jugar a las sillas pero me falta gente
Pasadizo[1] es un proyecto escénico emergente de creación colectiva, desarrollado en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, a propósito de un laboratorio escénico dirigido por la actriz y directora mexicana Ireli Vázquez, y que estará de gira por distintos estados de la República. Su aporte curatorial se sitúa en recrear acciones escénicas en foros no-convencionales, las intervenciones teatrales han sido creadas para aprovechar la atmósfera y dramaturgia espacial. La galería de unipersonales construye una poética de espacios ligada a las narraciones actorales, así como también interrogantes inspiradas en los aspectos más recónditos de la existencia humana, a razón de los acontecimientos sociales propios del devenir actual.
Esta primera adaptación se realizó en distintos espacios del Cema (Centro Morelense de las Artes), a manera de una visita guiada en la que cada visitante decidimos qué acción escénica queríamos ver. Agradecemos a José Isla Hidalgo y Omar Martínez (integrantes del laboratorio interdisciplinario), quienes nos otorgaron la presente entrevista y nos comentaron que la próxima parada de Pasadizo será en Bolivia en el mes de septiembre.
¿Qué es Pasadizo?
Es un trabajo interdisciplinario desarrollado en Cuernavaca en el marco de los cursos ofrecidos por el Centro Morelense de las Artes. Durante los seis meses que duró el proceso se propusieron áreas tan disímiles como la geografía, la partería o la natación, para enfrentarlas todas al fenómeno artístico como posibilidades para nuevas interrogantes.
El montaje consistió en seis piezas escénicas, resultado de un laboratorio creativo a cargo de Ireli Vázquez, directora y actriz mexicana, creadas desde perspectivas variadas respecto a temas de la actualidad. A lo largo de las acciones escénicas, el público transita y recorre distintos espacios íntimos que interpelan a menudo al espectador a sentirse partícipe de la pieza.
¿Cuáles fueron las pautas metodológicas para la creación escénica?
Trabajamos con distintos detonantes en un proceso de dirección desde la aceptación más que del juicio, utilizando individualmente un campo de estudio a través del que se indagaron nuevos preguntas respecto a viejas interrogantes: qué es la muerte, qué es la realidad, cuál es la diferencia entre el orden y el caos, qué es la locura, qué es el odio.  El lenguaje de cada pasadizo no corresponde a una sola convención estética. La apuesta se hizo de acuerdo al cruce de meta lenguajes y textos personales, seguidas de un análisis y toma de decisiones en colectivo.
¿Me podrían describir la acción escénica de cada uno y los dispositivos poéticos utilizados como referentes políticos?
Los hijos del trueno de Alejandro Ortiz. Su elemento detonador, el orden. La descripción en sus propias palabras: “tengo el poder de hacer desaparecer y lo van a ver, de secar las manos y sombrear la luz, nadie es dueño de nada, todos somos dueños de todo, los muertos no son de nosotros, nosotros sí de ellos, el agua, sangre de la tierra, voz y acción, armas modernas tras su forma […]”
Nidra de Anallely Medina. Detonador, la jacaranda. La experiencia de dormir. Se da una ausencia de ideas y experiencias, el hombre se olvida de sí mismo: consecución, ilusión, continuidad, el despertar del deseo.
Fotografías de José Isla. Detonadores: la geografía y el signo. “Si la realidad puede ser contenida en la fotografía de un turista, ¿cómo reconocer los paisajes de los crímenes políticos en Latinoamérica?
Eros y Thanatos de Synthia Castillo. Detonadores: una pistola de juguete y la partería. “Hay toloache hipnotizante, combinado con la ruda, dile que venga a mi amante, obediente y sin cordura”.
Paja de Omar Martínez González. Detonadores: la lengua y la natación. “No se trata de mí ni de ti. Fue un instante que nos fue arrancado para la memoria… En la penumbra te escuché gemir por primera vez. Entonces callé, callamos todos”.
La habitación de Marlene Romero Pérez. Detonador: Sarah Kane. “110, 99, 87, 85, 67… cuento para no extraviarme, pregúntame por qué. Esta habitación llena de caras sin expresión, todos ustedes observándome, juzgándome, el pánico me inunda. Para ti, experto, todo lo que hago te parecerá insuficiente. Para ti, invitado del experto, puedo parecerte vulgar y para ti, desconocido, no dirás palabras para no errar. Yo, actriz… ¿Actor? ¿Creador? ¿Qué hacer con tanta libertad?
Aunado a lo anterior, ¿de qué forma se sitúa su accionar escénico en el contexto actual?, esto es, ¿piensan que es necesario hoy en día tener una postura política?
El contexto siempre exige a la creación escénica una posición respecto de lo que acontece a hombres y mujeres que conforman el público. Cuando se separa queda una cáscara de mero entretenimiento; Pasadizo es un conjunto de intervenciones entendida desde una pregunta personal que no da la espalda –no puede– a aquello de la realidad que nos incomoda.
Siempre ha sido necesario tener una postura. Habrá lugares y momentos en que parece olvidarse, como ocurre hoy en México. La creación de Pasadizo nos arrancó de la piel las verdades más cercanas y más dolorosas, tanto en lo evidentemente político (crímenes en Democracia en Chile, corrupción y crímenes de Estado en México y sobre la reacción ciudadana), como en lo micro-político cotidiano, esto es, cuestionamientos abiertos y metafóricos al orden imperante; el papel de una mujer frente a sí misma o frente a la muerte, entre otros.
¿Algún mensaje para los lectores?
Un proceso creativo siempre será la posibilidad de descubrir o reconstruir nuestra identidad en cada decisión. Crear es un acto de voluntad, de sobrevivencia, enfrentarse al vacío, al caos, al monstruo que bloquea, a la apatía. Acallar las voces de afuera, los juicios, los deberes, darle fuerza al intento interno, confianza a la verdad personal, valor a la diferencia, potencia para la coincidencia. SILENCIO. Crear desde adentro, reconocer la verdad y exponerla generosa e impúdicamente. Estos pasadizos son intentos para no acallar la resistencia y buscar la libertad. (Ireli Vázquez, directora y actriz, responsable del Laboratorio Interdisciplinario en el que fue creado Pasadizo).



[1] Los antecedentes de Pasadizo y su experiencia se retoma del carrito de los recuerdos, una intervención móvil en el tianguis de Chamilpa, en el marco del 2do Encuentro de Teatro Libertario/performance en Cuernavaca, Morelos. El trabajo consistió en hacer un recorrido por el lugar ofreciendo recuerdos a los vendedores, recuerdos que previamente habían sido recolectados en el mismo lugar, para registrar una narrativa inscrita en la memoria política, referente identitario de la localidad.


Por Makame Lara

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