The Dark Night Rises


Publicado porEditorial Graffiti el 18:25

Máscara contra máscara por que tú estás pelón [Fotograma de The Dark Knight Rises]

La más reciente entrega de Batman, en la versión de Christopher Nolan, se anuncia como el acontecimiento cinematográfico del verano. Para Luis Reséndiz, la vacuidad y la grisura son las constantes de esta superproducción, apenas rescatable por la Gatúbela encarnada por una carismática Anne Hathaway.
Debido a una experiencia previa con la publicación de un texto sobre esta cinta, lanzo la proverbial advertencia al lector: contiene spoilers.

La saga del Batman de Nolan debe ser uno de los grandes engaños del cine contemporáneo. No es un cineasta desprovisto de recursos –vaya, allí están Memento y The Prestige como muestras de su capacidad– pero sí uno más bien mediano, que se mueve no sin dificultad en el escabroso terreno de las superproducciones. La culminación de su proyecto, que sí representó un avance en el formato de entregas de sagas superheroicas de DC, con un solo director al mando de tres películas, es la confirmación de la vacuidad de su trilogía.

El filme comienza con la conmemoración del aniversario luctuoso de Harvey Dent en la mansión Wayne, que nos permite conocer a Selina Kyle, ladrona extraordinaire que despoja de las joyas maternas al retirado Bruce. El millonario lleva ocho años aislado del mundo, ermitaño; justo los mismos desde que Batman se retiró. Esto hace que uno se cuestione el coeficiente intelectual y la capacidad de razonamiento de la gente de Gótica: si ya en la cinta anterior se había hecho mofa de la posibilidad de que alguien descubriera que Bruce Wayne es Batman, en esta la credulidad debe extenderse al máximo de querer seguir la cinta sin problemas. Es decir: el guión de David S. Goyer y Christopher Nolan necesita de la participación del espectador para ponerle los puntos sobre las íes a todas las situaciones inverosímiles que lo habitan. 

Una y otra vez, su Batman se revela como el personaje más gris –literal y metafóricamente, una vez que pensamos en el traje– de toda la saga. El suyo ha sido siempre un Batman opacado, secundario: en la primera cinta, la presencia de Liam Nesson y Cillian Murphy dejaban muy atrás a un pálido Christian Bale; en la segunda, la elaborada actuación de Heath Ledger y los sólidos acompañamientos de Michael Caine y Gary Oldman repetían la faena. En esta ocasión, pese a contar con el carisma de Anne Hathaway, quien sí encarna a una Gatúbela inteligente, toda la cinta queda exhibida gracias al deficiente trabajo de los demás: el Bane de Hardy, que impresiona toda la cinta, queda eliminado por un golpe de guión; Caine, Freeman y Oldman, otrora secundarios de lujo, están aquí deslucidos, sin chiste. Los dos agregados, Gordon-Levitt y Marion Cotillard, hacen poco más por la cinta que otorgarle su belleza física.

El Batman de Nolan terminó por exhibir los agujeros en su construcción aquí. Fue una obra grande, aparatosa; llamó la atención de muchos e, incluso, hizo que otros tantos llamaran ‘la mejor película de la historia’ a su segunda entrega. (Lo hicieron, claro, en ese foro de la democracia y la ausencia de crítica llamado Internet Movie DataBase.) La conclusión de la saga, sin embargo, sirvió para una sola cosa: demostrar que los cientos de millones de dólares de presupuesto, el volumen altísimo de las composiciones de Zimmer y las explosiones no crean por sí solos buenas películas, por mucho que lo intenten.

The Dark Knight Rises. Director: Christopher Nolan. Con: Christian Bale, Anne Hathaway, Tom Hardy, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Michael Caine, Morgan Freeman. Estados Unidos, 2012. Duración: 165 minutos.

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