Se aceptan innovaciones


Publicado porEditorial Graffiti el 23:51


Diversidad cultural [Trío de las Américas]

Luego de treinta y cuatro años de existencia, el prestigiado Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez presentó en la capital del país, en su emisión XXXIV, las más recientes propuestas musicales para concierto. En la presente crónica, Eduardo Soto Millán se ocupa de los compositores emergentes, solistas y ensambles participantes de Francia, Suiza, Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Finlandia, Estonia, Serbia, Uruguay, Perú y México, entre otros, además de la inexplicable ausencia de nuestra Orquesta Sinfónica de Xalapa. 


Del 10 al 24 de junio tuvo lugar en la ciudad de México el Foro Internacional de Música Nueva en su emisión XXXIV. Una vez más el evento cumplió con la esencia de su origen tal como lo expresara Manuel Enríquez ((1926-1994) aquel 19 de abril de 1979 en la Pinacoteca Virreinal: “hacer del conocimiento general el valor inherente a la música actual, tanto como manifestación artística, cuanto como un reflejo de la realidad de nuestro siglo […], rompiendo con la idea de que el público no acepta innovaciones”.
En efecto, a lo largo de sus treinta y cuatro años, el foro ha crecido y propiciado aportaciones más allá de lo imaginado en un principio, por ejemplo, por cuanto al surgimiento de solistas y ensambles interesados en repertorios de música creada por los compositores actuales, y el interés igualmente creciente de los propios creadores del arte del sonido y el silencio por estrenar obras en dicho espacio.
Si bien en su primera edición el foro comprendió 15 conciertos con alrededor de 90 obras, para esta ocasión fueron 27 los que integraron su programación (incluyendo los de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, y Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla, en sus respectivas sedes) con casi 140 piezas de compositores provenientes de una gran variedad de países como Francia, Suiza, Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Finlandia, Estonia, Serbia, Uruguay, Perú, México... Una oferta de diversidad técnica y estética, filosófica, generacional, y, en varios casos, propositiva.
El concierto inaugural protagonizado por la Orquesta Sinfónica Nacional con la muy solvente batuta huésped de José Luis Castillo y la participación del Cuarteto Mexicano de Guitarras fue, sin duda, representativo, entre otros de sus aspectos, a la inclusión de compositores jóvenes (Jae-moon-Lee) y otros en vías de madurez musical (Ana Paola Santillán y Jorge Vidales), junto con creadores –vivos– con mayor experiencia y trayectoria (Juan Trigos), todo ello poniendo una rica paleta de diversidad sonora en los oídos del escucha en la sesión.
Distintas formas de abordar las posibilidades orquestales coincidieron, con excepción del Concierto para cuatro guitarras y orquesta de Juan Trigos (1965), en la construcción de discursos musicales más o menos descriptivos a partir de referentes extramusicales. De tal suerte, con su Némesis, su Seven days/Stained glass/Mirror, y su Guerra y deploración, de Ana Paola Santillán Alcocer (1972), de Jae-Moon Lee (1982) y de Jorge Vidales (1969), respectivamente, los compositores dejaron patente su interés por una obra de intencionalidad expresiva, en donde anatomía e interior musicales no vienen sino a ser respuesta de esa idea-inquietud que, en cada caso, condujo a planteamientos estratégicos distintos para dar por resultado una música fiel a su imaginación.
La pieza de Juan Trigos es su propia poética. En ella, como es usual en las obras de su catálogo, se hallan permeadas aún las influencias de su maestro Franco Donatoni (1927-2000). Aquí, el compositor optó por habitar estrategias de variaciones derivadas de unos cuantos elementos en un ejercicio de diálogos (entre el cuarteto y la orquesta) y microdiálogos (entre las cuatro guitarras y voces diferentes de la orquesta).
En la programación general del foro, y por sus características, no pocas obras resultaron sumamente interesantes y atractivas al extremo, realmente gozables, como Crashing through fences de Timothy Andres (1985) y Meanwhile: incidental music to imaginary puppet plays de Stephen Hartke (1952); El tianguis de Diego Lozano Verduzco (1988) y Tamales oaxaqueños de José Julio Díaz Infante ((1973). Asimismo, algunas de las más destacadas participaciones fueron las de Mauricio Náder, Mónica López Lau, el Cuarteto de Cuerdas José White, Eighth Blackbird, Ensamble Tamayo, Orquesta Sinfónica Nacional y muchos más.
Ojalá nuestra Orquesta Sinfónica de Xalapa pudiera participar en este evento de tan marcada relevancia nacional e internacional, y tener la posibilidad de ofrecer al público veracruzano lo más actual de la música de concierto de México y de cualquier parte del mundo.
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