Intermedio, preámbulo del Festival Internacional
de Jazz, recién concluyó su tercer encuentro. Eduardo Sánchez Rodríguez,
presente en las actividades que tuvieron lugar, conversó con Claudia Hidalgo,
su coordinadora-estratega sobre este foro. Un adelanto de lo que nos espera
para el V Festival Internacional Jazzuv, programado del 8 al 17 de noviembre.
En
estos tiempos de confusión y sobreinformación, cuando se cree que
la festivalitis sustituye la acción estratégica de la difusión cultural,
Intermedio es una bocanada de aire fresco. Preludio del Festival Internacional
de Jazz que organiza el Movimiento Jazzuv, en esta tercera edición se presentó
la memoria videográfica que del pasado festival elaboró el colectivo Ozzu
Media; se exhibieron los trabajos transdisciplinarios de creadores y colectivos
teatrales, dancísticos, documentales y de artes visuales; una divertidísima
mesa de improvisación, e incluso hubo talleres de improvisación musical y
gestión cultural.
Durante cuatro días de intensa actividad, Adriana Duch, Aleph Castañeda,
Blah blah! jazztrío, Cuatro x Cuatro, El Convite y Foro 81, Colectivo Siete
Cabezas, Glaucoma, Guapos Quedamos Pocos, Huésped, Jazzatlán, Jazztas Cuarteto,
Julio Rivarola, La Ceiba Gráfica, Las Sangres, Manojo, No Cops Collective,
Nuevo Son Trío, Orbis Tertius, Raúl Gutiérrez y Amigos, Siete Cabezas, Son de
Madera, The Five Boopers y Zootropo mostraron sus cualidades artísticas,
provocando procesos de diálogo y colaboración que apuestan por explorar e
innovar las prácticas locales del arte. El concierto mayor fue Frágil,
espectáculo de música y poesía con Iraida Noriega, Leyka Mochán y Edmeé García.
Para conocer las entretelas de tan buena gestión cultural conversamos
con Claudia Hidalgo, licenciada en artes visuales y coordinadora-estratega de
Intermedio.
"¡Cansada y feliz! –exclamó al inicio, con una arrobada expresión
de alegría–, muy contenta de las experiencias maravillosas que ocurrieron.
Intermedio es estar en medio de dos cosas y el primero se refería al tiempo
intermedio entre dos festivales Jazzuv, esa fue la referencia; fue a manera de
evento especial, convocando a los medios para que conocieran el festival
mediante videos, con la formalidad de una conferencia de prensa, pero
proponiendo otro formato de invitación. Para el segundo, ya entrada en mis
estudios de maestría en promoción cultural, empiezo a identificar necesidades
en los jazzistas y el Jazzuv, y esas necesidades se transformaron en un
proyecto: crear un foro para los grupos del Jazzuv que se estaban consolidando
y provocar la integración musical entre estudiantes y maestros, ya que aunque
en el festival tenían su lugar, sentía que localmente faltaba un movimiento
diferente.
”El Festival Internacional de Jazz es la importación del discurso
jazzístico y en él hay muchos discursos musicales; así, se propone este foro
que funcionó muy bien y nosotros, como productora, calando el terreno de un
‘sí, la música’, pero ¿qué más?, ¿cómo se le puede complementar? Estaba
invitada La Ceiba Gráfica porque en un inicio la idea era hacer un espacio
galerístico, de conciertos, pero, escuchando la intuición y el sentido común,
finalmente decidimos abrir el espacio galerístico y quitar la pared entre la
galería y el concierto; y fue increíble porque teníamos conciertos donde la
iluminación te señalaba las piezas de La Ceiba. La experiencia fue muy rica
porque, como público, estás experimentando la música con gráfica, con
instalación, nos latió y al público le gustó muchísimo; también se compartieron
públicos porque había gente que iba por sus cuates de gráfica y entraban al
concierto, aunque a algunos ni les gustaba el jazz.
”Siempre estamos buscando discursos e ideas; Xalapa tiene mucho
potencial en sus facultades de arte, tienes que entrarle a la técnica hasta que
te olvidas de todo el mundo y te especializas; eso es lo que queríamos romper
en el segundo intermedio, lo que para el tercero se volvió el objetivo
principal.
”Algo que define a intermedio es su indefinición, es una plataforma
cambiante porque hay una diferencia entre trabajar con productos a trabajar con
procesos; sí se tiene una necesidad de controlar los productos pero su objetivo
va en torno a los procesos. Para llevar a cabo lo que la gente ve hay muchísimo
trabajo detrás: reuniones con artistas visuales donde también están los
músicos, se discuten estructuras de la música y van tomando nota de lo que los
músicos dicen; asimismo, los músicos están influenciados por los visuales,
siendo la culminación de la idea que empezó hace tres años. Verla en el
escenario fue un happy accident, y
decidimos trabajar con varios colectivos de arte dándoles más libertad de
expresión. En el intermedio pasado se trabajaba en función del jazz, de la
música y de los músicos; este año quisimos romper esa idea de que los artistas
visuales están en función de los músicos.
”La posibilidad de que el artista no sólo haga fotografía del concierto,
que sean discursos visuales interesantes y también que los músicos de escena
estén influenciados por lo visual fue un punto que se logró en este intermedio.
La selección de proyectos musicales es un proceso natural de un foro que va
creciendo, y pronto sentí la incapacidad de elegir a los músicos, y aunque sea
la cabeza del proyecto no soy músico, así que propuse ser más incluyente y que
no fuera una sola visión la que determinara quién participaría. Juntamos un
jurado conformado por Melissa Aldana, Daniel Jan Smith, Jordi
Albert Gargallo (nuevo coordinador del Centro de Estudios de Jazz, Jazzuv) y Gérald Coté, visiones muy distintas entre sí; ellos eligieron entre
veintiún proyectos que respondieron a una convocatoria de sólo tres semanas.
”Otro elemento interesante fue la mesa de improvisación, hubo nueve
reuniones donde artistas de teatro, danza y música discutieron ideas, nuevas
maneras de presentarla porque la cuestión es también romper los esquemas,
innovar, encontrar otras maneras de llegarle al público. Sí, el jazz es
complicado pero quizá la gente no sabe que hay estructuras, que se improvisa y
que se improvisa sobre estructuras; y es igual que el teatro. Hay una falta de
comunicación entre el público y el artista para expresar lo que está haciendo,
yo lo viví al llegar a Xalapa. Me encantó el jazz pero no entendía cuándo
improvisan o cómo caen en el tiempo, y seguramente como yo hay muchos; hay que
abrir los canales de diálogo para que no ande cada quien por su lado. Nosotros,
como equipo productor, queremos provocar que suceda, si sale bien o sale mal se
verá, pero la intención está basada en el proceso; los objetivos están en el
proceso más que en el producto, y por eso estoy contentísima con lo que salió.
Personalmente, me impresionó el grupo Orbis Tertius con su concierto
multimedia, esos nuevos ánimos de atreverse a la propuesta que les hicimos de
tomar el escenario con visuales; también me encantó Iraida Noriega”.
La
estrategia para llevar a buen puerto un proyecto de estas características
requiere ser impecable de espíritu e intención. Lograr la popularización en
nuestra ciudad de la llamada música clásica del siglo XX y hacer que la comunidad la haga suya está sucediendo: el jazz
está en la calle, en las plazas y en lugares de reunión con música viva. Ahora,
es tiempo de relamerse los bigotes a la expectativa del V Festival
Internacional Jazzuv del 8 al 17 de noviembre, con entre otros, Kenny Werner,
Gary Bartz y Giovanni Hidalgo. Consulte www.festivaljazzuv.com para conocer el programa completo y ¡allá nos vemos! ♦
Por Eduardo Sánchez Rodríguez