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Despedida



No recuerdo con exactitud el año en que empecé a colaborar con Performance, por lo tanto no tengo la certeza de haber participado en los diez años que duró la empresa encabezada por José Homero y compañía. Diez años en los que, como escribí en la colaboración para la edición que celebraba el decenio de vida del periódico, hemos sido testigos de la transformación, para mal, de nuestro entorno social, político y de seguridad.
En diez años pasamos de la posibilidad de la alternancia en el poder a la fragmentación de una izquierda cada vez más comodina; una derecha voraz y puritana, y un priismo que no olvida su esencia predatoria. Hoy vemos al primer gobernador “independiente”, ajeno a siglas partidistas, pero dependiente de quienes detentan el poder económico de un estado como Nuevo León, donde manda la empresa, no los partidos.
En ese mismo lapso, el ejercicio de la cultura en Veracruz si sobresalió fue por iniciativas independientes, dispersas; la parte oficial se mantuvo dentro de la normalidad, con el estigma de haber perdido la posibilidad de que el Hay Festival adquiriera carta de naturalización en Xalapa. El argumento de que el retiro de la sede obedeció a las agresiones a la libertad de prensa en la entidad, me parece más bien la salida “elegante” a la falta de presupuesto para sostener un festival de estas características, pero en realidad pueden ser sólo figuraciones mías.
La emergencia de movimientos sociales ha sido tan efímera como inútil; hasta ahora no han logrado transformar la sociedad ni los subcomandantes ni los poetas. Los jóvenes, ávidos de épica, se montan de pronto en olas que sólo les auguran un buen revolcón en la arena y nada de epopeya. Cada día sus expectativas son más cortas y su desencanto más profundo. Su esperanza, su visión de futuro se diluye, nada hay que los aglutine y cuando brota, a la vuelta de unos días se les traiciona y de nuevo la nada, el páramo como visión de futuro.
Dejo para el final el estado que guarda la prensa en la entidad, hoy de nuevo foco de atención por el deceso de un reportero en la Ciudad de México, cargado a la cuenta del gobernador Javier Duarte, sea cual sea el resultado de la investigación. He insistido y lo seguiré haciendo, no todos los homicidios de periodistas tienen que ver o son resultado de su trabajo periodístico, ni todos los reporteros por el simple hecho de serlo son santos y ajenos a las debilidades humanas de toda índole. Es curioso como la memoria es corta en estos asuntos. En todas esas marchas y arengas ya nadie se acuerda de la extraña muerte de José Miranda Virgen; la desaparición de Jesús Sandalio Mejía o el homicidio de Raúl Gibb. ¿Será que ellas no afectan la libertad de expresión?
Es una lástima José Homero que la situación económica –imagino que las razones personales que adujiste al comunicar tu decisión de cerrar el diario son muchísimo más amables– te orille a desistir de seguir conduciendo esta nave a la que gentilmente me convidaste a subir, no sé si hace diez, o nueve u ocho años.
Agradezco enormemente aquel encuentro en la calle, porque eso sí lo recuerdo, cerca del mercado de San José, donde me invitaste a colaborar para el periódico, lo cual me dejó sorprendido y con un terror espantoso al no saber en principio qué hacer, qué escribir, y luego no tener la confianza de si mi trabajo tendría la calidad suficiente. Pasé la prueba y de ahí en más mis trabajos fueron bien recibidos en las páginas de Performance.
La invitación me llegó justo en un momento en que me decantaba en una profunda crisis del oficio escritural, pues no tenía alicientes ni espacio que me aseguraran la lectura de mi trabajo y lo encontré en Performance.

Performance se va en una coyuntura en la que su presencia en la vida social y cultural del estado es muy necesaria ante la carencia de espacios reales para el ejercicio de la crítica, la crítica inteligente, con argumentos, no aquella que apuesta a la diatriba y al insulto por el simple hecho de sentirse iconoclasta. Un abrazo para ti, Homero, y para todo tu equipo, como siempre con el agradecimiento por su paciencia y por su tozudez para mantenerse hasta lo posible.





Por Luis Enrique Rodríguez Villalvazo

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe: la oportunidad perdida



No ha sido el obrero, ni el intelectual, ni el sacerdote, propiamente dicho, ni el comerciante, quienes dieron origen al proceso político; ha sido la juventud masculina, interesada de feminidad y resuelto al combate, fue el amante, el guerrero y el deportista.
José Ortega y Gasset

Antecedentes
Los Juegos Centroamericanos[1] nacieron en 1926. Después de la desastrosa participación de México en los Juegos Olímpicos de París en 1924, nuestro país se dedicó a organizar una competencia regional, y la primera ocasión que se hicieron fue precisamente en México; actualmente son promovidos por la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe), que agrupa a 32 países[2] con un ciclo de cada cuatro años.
Es pertinente recordar que México ha organizado esta justa deportiva en cuatro ocasiones, 1926, 1954, 1990 y ahora en 2014, y por primera vez fuera de la Ciudad de México. Veracruz es el estado sede en su versión XXII.
La  Odecabe oficializó que la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC) sería en Veracruz el 30 de enero de 2009, con 29 votos favorables de sus delegados, y ratificada la decisión el 16 de julio de 2010.
Corrupción y desorganización en los JCC
Pasaron cuatro directores generales en estos casi cinco años de “preparación” para los JCC; dos inexpertos en asuntos de administración pública, que lo reflejaron siendo alcaldes de Xalapa de 2008 a 2013; posteriormente un burócrata de larga data en el sistema político mexicano; en todo ese recorrido el gobierno federal de 2009 a 2012 les otorgó cerca de $700 000 000, que se “destinaron” al pago de la infraestructura, además del pago de honorarios de “expertos” y “especialistas” para que la celebración XXII de los Juegos Centroamericanos y del Caribe fuera similar a unos Juegos Olímpicos, quizá como los de Atenas 2004 o los de Brasil 2013, que entregaron las obras a unos días de  la inauguración.  
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) al realizar una Auditoría Financiera y de Cumplimiento de los Fideicomisos Administrados y Apoyados para el Desarrollo y Fomento del Deporte en 2011 y 2012, y en particular el “Fideicomiso Público de Administración e Inversión para el Desarrollo de la Infraestructura y Equipamiento Deportivo en el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave”, encontró estas irregularidades:
El 30 de octubre de 2009 la Conade firmó el contrato de creación del Fideicomiso Público de Administración e Inversión con el Gobierno del estado de Veracruz, donde intervinieron el gobierno de Veracruz como “fideicomitente” y una institución bancaria como “fiduciaria”, con el fin de apoyar el desarrollo de la infraestructura y equipamiento deportivo en el estado de Veracruz de Ignacio de la Llave para los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014; dicho contrato se modificó el 9 de marzo de 2012 para ampliar el objetivo y el funcionamiento del Comité Técnico.
Con la revisión de las transferencias de recursos federales que la Conade efectuó al Gobierno del estado de Veracruz para el “Fideicomiso Público de Administración e Inversión para el Desarrollo de la Infraestructura y Equipamiento Deportivo en el estado de Veracruz de Ignacio de la Llave” para los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, destinadas para la construcción, remodelación, desarrollo y fortalecimiento de la infraestructura deportiva para la organización y celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, se constató que desde el ejercicio 2009 se le han transferido recursos por 408,630.7 miles de pesos, como se muestra a continuación:[3]

Año


2009
100,000.0
2010
138,630.7
2011
170,000.0

Total

408,630.7

Al respecto, se observó que los recursos federales han permanecido sin utilizarse en la cuenta bancaria del fideicomiso y no se han iniciado las acciones para las cuales se transfirieron.
Después de la reunión de Presentación de Resultados y Observaciones Preliminares, la Conade señaló que los recursos transferidos al fideicomiso del Estado de Veracruz no se han utilizado, pero se han mantenido en una cuenta bancaria productiva específica y exclusiva, con la finalidad de que junto con sus rendimientos financieros estén debidamente identificados; además, proporcionó la copia de los estados de cuenta bancarios de 2010, 2011 y 2012 del fideicomiso, con lo cual se constató que los recursos han permanecido invertidos y generando intereses (el subrayado es nuestro).
Carencia de evidencia de la conclusión de los trabajos del contrato INVF-0125/2011-SC-DGOP pagado con recursos del Fideicomiso de Veracruz[4]
Con la revisión del expediente del contrato de obra pública a precios unitarios y tiempo determinado para la remodelación del Estadio Luis de la Fuente “El Pirata”, por 32,990.7 miles de pesos, con un plazo de ejecución del 28 de diciembre de 2011 al 3 de febrero de 2012, se observó que la obra debió concluirse en febrero de 2012 (el subrayado es nuestro); sin embargo, a la fecha de la revisión (julio de 2013), la Subdirección General del Deporte de la Conade informó que la Dirección General de Obras de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Estado de Veracruz, que es la instancia ejecutora de la obra, está en proceso de llevar a cabo el finiquito correspondiente, así como el oficio de conclusión de los trabajos y su acta de entrega-recepción; sin embargo, no evidenció los motivos del desfase de 456 días (el subrayado es nuestro).
Incumplimiento de las convocatorias de las licitaciones públicas nacionales números 59013004-003-11 y 59013004-004-11 del Fideicomiso de Veracruz
Con la revisión de las convocatorias de dos licitaciones públicas nacionales del Fideicomiso de Veracruz, de las cuales resultó la adjudicación de dos contratos del 25 de noviembre de 2011 y del 16 de enero de 2012, para la construcción del velódromo en la localidad y municipio de Xalapa, Veracruz, y la construcción de la pista de canotaje en la localidad y municipio de Tuxpan, Veracruz, respectivamente, se observó que se solicitó capacidad técnica y financiera (relación de los contratos de obra en vigor y relación de dos obras similares, copia de sus carátulas de contrato y actas de entrega-recepción); asimismo, se requirieron los estados financieros dictaminados del ejercicio fiscal inmediato anterior; sin embargo, en los expedientes de los citados contratos no se incluyó la documentación antes mencionada.
En la revisión del acta constitutiva de la empresa, se observó que es una Sociedad Anónima desde marzo de 2011; por lo tanto, a la fecha de adjudicación de los contratos, tenía 8 y 11 meses de operación, respectivamente, por lo que no cumplió con los requisitos señalados en la convocatoria (el subrayado es nuestro).
Como se evidencia a partir de la auditoría, se adjudicó las obras de remodelación a empresas que no tenían experiencia –de ahí el retraso; tuvieron que pasar setenta meses para que entregaran una obra remodelada como lo es el Megacomplejo Omega, el cual estéticamente esta reprobado, ya que tiene láminas y sus acabados son de tabla roca, es decir tampoco tienen calidad las obras. Inclusive, el velódromo se entregó al final porque no cumplió con los requisitos mínimos para la competición del ciclismo de pista, ya que se necesita una pista ovalada de 250 metros y tiene menos metros de los requeridos oficialmente.
Por otra parte, también existió dolo; por ejemplo, el Instituto Tecnológico de Xalapa donó diez hectáreas para la construcción de las villas olímpicas y al final los JCC se quedaron sin villas, por primera vez en la historia de esos juegos; y el referido instituto sin parte de su terreno mientras que las villas, convertidos en departamentos ya se están vendiendo en 350 mil pesos. Agreguemos que el propósito de las villas es la seguridad de los atletas. Quizá por eso se afirma que serán unos juegos históricos, porque desde la asignación la ASF mostró que el dinero destinado por parte del gobierno federal sirvió para aprovecharse de los intereses bancarios, más que todo el impacto que tendría la realización de los primeros JCC que se realizaban en una entidad federativa.
En medio de todo esto, como la ASF afirmó que la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Estado de Veracruz incumplió para que se entregaran en tiempo y forma las obras, dentro del rediseño institucional que sufrió la anterior Secretaría de Comunicaciones, ésta se transformó (en el sentido de la máxima de Lampedusa) en la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), y se le asignó la terminación de las obras para los JCC.
La SIOP continúo con el trabajo de la Secretaría de Desarrollo Social: “maquillar” la asignación en materia de construcción de infraestructura pero con ingrediente novedoso: con un espectáculo pseudoreligioso.
En esta nueva etapa de rediseño institucional, apareció la constructora Expectras Infraestructura, que es todo un galimatías que se desdobla en otras constructoras que llevan los nombres de Goli, Moraza y Crey; a aquella se le asigna la remodelación del Estadio Luis “Pirata” Fuente por la cantidad de 126 millones de pesos; de allí se pasa a la primera licitación (es un eufemismo decir “licitación”) en septiembre de 2013, justo a un mes de que llegara el nuevo titular de esa secretaría, el expanista Gerardo Buganza Salmerón; licitación que fue para la Ciudad Deportiva Leyes de Reforma, cuyos montos ascienden a 920 millones de pesos, donde comprendía la remodelación de otras ocho obras: a) Arena Veracruz (gimnasia), b) Centro Acuático (clavados, natación, nado sincronizado y polo), c) remodelación pabellón de frontón (pelota vasca), d) remodelación Estadio de Beisbol Beto Ávila, e) Edificio de Estacionamiento Verde, f) obra de integración exterior, g) Unidad de Servicios Auxiliares y de Emergencia, h) rehabilitación del Instituto Veracruzano del Deporte.
Expectras Infraestructura debió entregar las obras en julio de 2014 y no cumplió.
Por otra parte, se realizó una segunda “licitación”, la cual fue ganada por el Grupo Corporativo Urbis, el cual tenía a su cargo algunas obras que ya se le habían asignado a Expectras Infraestructura, como la Ciudad Deportiva Leyes de Reforma, pero se le asignaron nuevas obras de remodelación en noviembre de 2013, tales como el Megacomplejo Omega, y otras donde el monto asciende a 731 millones de pesos; dicho sea de paso, el Megacomplejo fue entregado el pasado 10 de noviembre, justo 70 meses después de que se oficializó que la sede sería Veracruz.
El entorno de inseguridad de Veracruz
Hasta este momento, 12 de noviembre del presente año, se desconoce qué delegaciones ya arribaron a Xalapa y los organizadores están dando conferencias de prensa sobre la posible deserción de los atletas cubanos; hablar de política sobre uno de los países invitados no sólo es una falta de respeto, sino la creación de su “minicaja china” para desviar la atención sobre el clima de inseguridad que padece el estado de Veracruz, donde según cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el mes de abril de este año se incrementaron los secuestros con respecto al año 2013, que fue de un 80.56% –dicha cifra, por cierto, fue proporcionada por el propio gobierno de Veracruz.
Las y los veracruzanos cotidianamente se están habituando al clima de inseguridad en el que se vive en la entidad, más allá del incremento de los secuestros en las cinco sedes de los JCC: Xalapa, Coatzacoalcos, Veracruz, Tuxpan y Córdoba. Según la revista Forbes de fecha 9 de noviembre de 2014, a través de Emmanuel Ameth en su artículo “Los municipios más inseguros de México/1”, sustenta su reflexión de acuerdo a la clasificación de delitos ocupada por la Norma Técnica para la Clasificación Nacional de Delitos del Fuero Común; Xalapa ocupa el lugar 9 en abuso sexual, y Coatzacoalcos el lugar 10 en homicidios. 
Regresando a la información proporcionada en septiembre de 2014, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó una ligera baja en materia de secuestros, Veracruz tenía 9.3 secuestros y se situaba en el lugar 4; pero de enero a septiembre de este año la entidad se localizaba en el lugar 3, en el número de plagios.
En pertinente recordar que entre los incumplimientos gubernamentales del Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, que establece la creación de la Policía Única, únicamente se llevó a cabo en menos de 20 municipios; recientemente se cambió lo proyectado en el referido plan, y dieron paso a una nueva estrategia policial, creando la Fuerza Civil, con 2 000 elementos; empero, mientras no se ataque el fondo del problema de seguridad pública, que son las policías municipales, la conflictividad de la inseguridad no se resolverá. Dicho sea de paso, para reforzar la seguridad en los JCC, el gobierno federal envío a 450 elementos de la Gendarmería Nacional, un poco menos del 10% de esa fuerza nacional.   
A lo anterior, hay que sumarle los efectos del caso Ayotzinapa en Veracruz, porque los universitarios mexicanos vendrán a protestar en contra de los JCC, como una de sus tácticas para presionar al gobierno federal para que aparezcan los 43 normalistas; de esto hay que evitar a toda costa una posible criminalización por parte del gobierno del estado de Veracruz en los próximos días; ya que es mejor optar por la prudencia gubernamental frente a la ola de indignación que provoca este reprochable hecho de violencia en Iguala.
Conclusiones
Las múltiples lecciones de la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe son:
1.    Gobernar significa planear, no improvisar; nunca vimos un plan estratégico para los JCC,

2.    Xalapa pudo haber sido una ciudad recordada por su repercusión positiva en el desarrollo urbano, proyectando una imagen regional, y no una ciudad haitiana con la destrucción de sus calles en el centro de la ciudad (no se puede esperar nada de un alcalde que afirmó “a pesar de las críticas se entregaron las obras en tiempo y forma”. Sí, después de casi cinco años, si eso es “en tiempo y forma”, existe un desorden mental en ese gobernante, por decir lo menos),

3.    4. 50 disciplinas sin poder entrenar en los días previos porque no estaban listas las instalaciones, lo que afecta el rendimiento y genera desánimo, por eso estos JCC serán recordados porque no tendrán atletas relevantes,

4.    5. Desde los griegos, los juegos servían para unir a un país, para frenar una guerra o para reorganizar a un gobierno, esto no es lo que pasa en Veracruz,

5.    6. Espero que en estos tiempos de violencia institucionalizada esta justa deportiva no sea el pretexto para generar caos al estilo echeverrista, máxima gubernamental que era provocar los conflictos y resolverlos mágicamente,

6.    Los Juegos Centroamericanos y del Caribe, metafóricamente serán unos juegos líquidos, donde no hay vínculos entre las y los veracruzanos con un acontecimiento de carácter transitorio,

7.    La corrupción, la complicidad y la impunidad pueden generar escenarios no previstos antes en este país, gracias a la reinvención de la ética pública impulsada por los jóvenes de México.



[1] Así se llamaron hasta 1934, posteriormente se les denominó como se les conoce actualmente, Juegos Centroamericanos y del Caribe.
[2] Cuba, México, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, República Dominicana, Jamaica, Panamá, Guatemala, El Salvador, Trinidad y Tobago, Costa Rica, Antillas Neerlandesas, Bahamas, Surinam, Barbados, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Guyana, Nicaragua, Haití, Honduras, islas Caimán, Islas Británicas, Bermudas, Belice, Santa Lucía, Aruba, Antigua y Barbuda, Granada, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y Las Granadinas. 


Por Eduardo de la Torre

La danza africana no sólo es para repetir; hay que crear: Estela Lucio


Estela Lucio

Del corazón de la tierra, a nuestro corazón.
De nuestro corazón, al corazón de la tierra.
Del corazón de la tierra, a nuestro corazón.
De nuestro corazón, al corazón del tambor.
Con este ofrecimiento-invocación termina sus clases Estela Lucio, maestra primera de las danzas de origen africano en nuestra ciudad. Este año, su labor ha sido reconocida por el ayuntamiento de Poza Rica, donde creció; y en el Festival Afrocaribeño, donde ha participando desde sus épicos inicios. Y, ¡por fin!, el pasado mes de junio, recibió un merecidísimo homenaje de los integrantes  de diferentes generaciones del movimiento de la percusión y la danza afrocubana y africana  de Xalapa, nacido formalmente en 1980.
A convocatoria de su discípulo José Luis Ruíz, se organizó un activo y efectivo equipo logístico para el evento: Esperanza Mozo, Aram Huerta, Tomás Owen, Claudia Rojas, Messe Merari y Javier Cabrera. Fue con La Danza de Venado, originaria de Sonora e interpretada magistralmente por Javier Santos y el Abuelo Huicho, que se pidió licencia para que, durante casi tres horas, Annahí Saoco, los colectivos Maíz Negro, Cañadonga, Ensamble de Percusiones de Xalapa, Zancora, Rumbamba y Wantanara, sin olvidar la brillante danza-teatro de Enrique Vázquez, acompañado en las congas por Cándido Hernández, le bailaran, tocaran, cantaran y actuaran a la homenajeada, toda ella una sonrisa. Acompañada en la mesa de honor por sus cómplices de andanzas Ramón Gutiérrez, Tomás Owen, Rocío Sagahón, Enrique D’Flon, e Ivonne y Patricia Deschamps. Para concluir lo dancístico, Estela se levantó para bailar una sabrosa rumba afrocubana convocando a las bailarinas allí presentes. Fue muy emotivo. Messe y Miguel Flores cerraron el festejo con unas rolas muy a su estilo.   
Las danzas de origen africano han sido el legado que esta extraordinaria bailarina, formada en la danza contemporánea, ha transmitido desde hace ya más de tres décadas. Formadora de la mayoría de los actuales maestros locales, ha enseñado su arte a bailarines de todas las edades en esta ciudad, el estado y el país;  compartiéndolo con los más diversos públicos y en todo tipo de escenarios. Esta entrevista es mi granito de arena al reconocimiento de su trabajo.
“Nací en Cerro Azul, Veracruz, y me crié en Poza Rica. Mi primer acercamiento fue con el son huasteco, lo escuché mucho de niña. También muchos ritmos afrocubanos entonces de moda, como el cha-cha-chá, el mambo y la guaracha. En esa época, la Sonora Matancera y Pérez Prado eran populares en todo México. Yo siempre quise bailar, pero en esa época, a lo que aspiraban los padres era que uno hiciera una carrera universitaria decente y se recibiera. A Xalapa llegué en 1970, a estudiar arquitectura, y la terminé. En 1972  me metí a la Facultad de Música y estudié violín casi dos años; me costó mucho trabajo porque es un instrumento muy difícil.
En el 74 llegó el maestro Rodolfo Reyes, con la finalidad de armar una compañía de danza contemporánea. Empezó a dar clases en un salón del Teatro del Estado, abriendo camino al maestro Xavier Francis, director principal de la compañía que querían formar. En 1978, fui a Nueva York y tomé algunas clases de africano, ese fue mi primer encuentro. De vuelta en Xalapa, el maestro Alejandro Schwartz nos recomendó ir a Chilpancingo (Guerrero), donde estaba Rodolfo Reyes como director de la Casa de la Cultura, haciendo lo mismo que en Xalapa (una compañía), que Reyes quería armar con Arturo Garrido como coreógrafo principal. Trabajamos mucho. Estuvo Daniela Heredia (coreógrafa de Barro Rojo) y Serafín Aponte, y formamos el Ballet Independiente de la Universidad Autónoma de Guerrero. Por diferencias, nos separamos y decidimos llamar al grupo Barro Rojo. Fui fundadora, bailarina y maestra de Barro Rojo. En el 82 obtuvimos el Premio Nacional.
Después de Barro Rojo me embaracé de mi segunda hija y decidí trabajar como arquitecto en Tabasco; después trabajé en la Dirección de Cultura del Estado. Di también clases de danza contemporánea a niños de entre diez y doce años. En 1984 regresamos a Nueva York, y allí me metí a fondo con la danza africana: Haití, Puerto Rico, mucho de Cuba, Brasil, del Congo, de Guinea, de Costa de Marfil, un poquito de Malí y de Senegal bastante. Había mucho énfasis en Senegal y Guinea sobre todo, de los demás había menos maestros. Estuve allí hasta 1990. No he ido a África, solo tomé clases con muy buenos maestros africanos.
Regresamos a Xalapa para criar a nuestras hijas. Empecé a dar talleres; llamaron a Javier Cabrera y, en el segundo encuentro, empezó a tocar. Empezamos con música afrohaitiana, que era lo que más me gustaba. Fue en un salón que estaba en Ruíz Cortínez, casi frente al IMAC (a la entrada a Coapexpan), un laudero, que se llama Ricardo, también me acompañaba. Mi segundo salón fue en Corregidora (la calle Josefa Ortiz de Domínguez, por la iglesia de La Piedad); nos amontonábamos porque había muchas personas. Javier Cabrera acababa de regresar de Cuba e hicimos mancuerna; había unas muchachas que habían estudiado afrocubano y sabían el complejo de Congo, que es yuca, macuta y palo. Desarrollé danzas haitianas y brasileñas con dos alumnas que tenía: Carmen Kicherman y Liliana Garcimarrero. Decidimos armar un grupo de tres bailarinas con Cabrera, Enrique D’ Flon, Pedro Miguel Velásquez y Toñón; le pusimos Rumbamba. Actuábamos en una discoteca y hacíamos yumbalú, haitiano, el complejo de Congo y luego rumba y guaguancó; terminábamos invitando a la gente a bailar samba. No duraba más de veinticinco minutos pero se llenaba para vernos. Faltaba mucho por aprender pero ya teníamos algo armadito. Había mucho interés, tal vez menos gente que ahora pero había mucha entrega. Traje a los maestros M’bemba Bongoura, a Lamin Tiam (estilo zabar- senegales) y Kevin Hilton dio un curso de armar y tocar chéjeres. A mí me gusta más lo caribeño y lo senegalés pero la gente me pide guineano. Naolí Vinaver dio cursos de congolés; gusta pero no pega, no hace escuela. Vino Tito Tzompa (Congo) y solamente un año tuvo mucho éxito; en cambio, vienen los maestros guineanos y se llena.
Después de Corregidora empecé a dar clases en Papalote, al final del camino a Coapexpan. Antonio Zepeda se integró al grupo de xalapeños que hacíamos afro; Javier Cabrera, Enrique D’ Flon y Cándido Hernández tocaron en mi clase diariamente por años. Zepeda no es especialista en africano, lo es en prehispánico, toca como él quiere. No fue maestro, fue ejecutante de instrumentos con matices africanos. Aportó mucho, nos ubicó en que estamos en Mesoamérica y no en África. Era propositivo y fue criticado, decían que no tocaba bien, pero su influencia fue muy importante. Vale la pena crear otro tipo de cosas, yo tenía esa inquietud. La danza africana no solamente es para repetir sino para crear. Muchos grupos se han clavado en emular lo que se hace en África o en el Caribe y algunos lo hacen muy bien, lo han perfeccionado. Esta chica, Pupa (Guadalupe Luna), baila como cualquier africana de bien. Lo que les cuestiono a ellos es porqué no usan esos elementos para crear otras cosas.
Cabrera desarrolló mi espectáculo Danzas de Niebla, que emplea elementos africanos para recrear mitos y símbolos prehispánicos. Con la producción de Citlali Bravo y Tomás Owen en la escenografía y la iluminación quedó un número muy decente. Antonio Zepeda me hizo ver que era posible, me impulsó a que siguiera. Me desarrollé mucho bajo su influencia. Participó con nosotros en algún Festival Afrocaribeño. He ido recuperando poco a poco éste espectáculo que tiene diferentes dioses y mitos, a partir de un número que se llamaba El Chaneque y el jaguar desarrollé un cuento para niños donde los chaneques bailan danza africana. (En ella) Javier Cabrera tocaba instrumentos prehispánicos pero, de pronto, toca un 6/8 por allí y suena medio africano. Estamos creando a través de lo que hemos aprendido. El cuento quedó muy bien.
Tengo otro número que se llama La Coatlicue, me acompaña Javier Cabrera pero si no puede uso música grabada de Antonio Zepeda; también pasos de un baile haitiano que se llama Yambalú, que representa a la serpiente, al arcoíris y estoy hablando de la Coatlicue. Mezclo cosas para crear. Tengo además La Muerte de Coyoxchan; allí, Guicho (José Luis Ruiz) salía de Huitzilopochtli, haciendo un gran papel por su expresión corporal.
Rumbamba evolucionó mucho hasta fines de los noventa, pero esa generación la dio por terminada. De toda esa generación que éramos Rumbamba, algunos ya no bailan o ya ni tocan; ahora estoy trabajando con jóvenes que técnicamente tienen una preparación mucho más alta de la que teníamos nosotros a su edad. Les hemos tendido el tapete para que se desarrollen mejor; les hemos traído maestros, les hemos ensañado lo que sabemos y claro que ellos, como ejecutantes, han evolucionado mucho, son mucho mejores que hace unos años.
Rumbamba pasó de ser un grupo que ejecutaba ritmos afrocaribeños, africanos o brasileños a ser un grupo que ejecutaba ritmos de origen africano con elementos que también son de origen africano como el son jarocho. Fusionó cuando nadie lo estaba haciendo; casi daba pena decirlo, un zapateado con un djembe nadie lo había hecho. Lo hicimos y recuerdo que Javier casi pidió disculpas por haberlo hecho en un Afrocaribeño. Ahora es mucho más fácil porque casi todos los muchachos están haciendo eso: fusiones entre flamenco, son jarocho y africano. Nosotros estamos metiendo zapateado peruano (Annahí Hernández) y ya no sabemos ni qué hacer.
Rafael Campos trabajó conmigo en Veracruz Afromestizo y le pedí canciones originales; Rumbamba presentó este espectáculo. Las composiciones de Rafa le dieron un sello original al grupo; y es que tocar piezas y coreografías originales no es tan fácil. Fuimos muy criticados por los que hacen afro aquí, porque a ellos les sale muy bonito lo que saben hacer, pero que hagan algo nuevo. Hicimos Travesía, con ejecución de mucho más nivel; precisamente allí, Ramón Gutiérrez se atrevió a fusionar danzas haitianas con zapateado y tambores africanos, con jarana y quijada. A veces digo que repito mucho, pero trato de ir evolucionando, de ir creando cosas.
Tengo todo tipos de alumnos, algunos muy talentosos que agarraron camino rápido y que lo hicieron bien, que solucionaron por su cuenta. Por ejemplo Pupa, fue alumna mía y empezó conmigo; es un talento extraordinario, rapidito agarró lo que tenía que agarrar, fue con otros maestros y luego se fue a África y mira: a los dos años estaba bailando increíble.
No tengo la menor idea de porque estamos en una crisis tan tremenda, no sé si vamos a seguir bailando porque no hay trabajo. Trabajo sí hay pero no lo quieren pagar; estamos autogestando nuestro trabajo. En los festivales no hay trabajo; hay una mafia, ¿cómo es posible que les escribes y ni siquiera te contestan? Tienes que estar conectado para que te den trabajo. Es más fácil conseguir una tocada en el extranjero que en México. ¡Es increíble! Todo mundo está en veinte grupos a la vez, o hueseando aquí y allá. ¿Planes? Me gustaría que el grupo madurara, que tuviéramos trabajo, que viajemos, que viviéramos de eso y que la gente del grupo estuviera contenta. Llevarlo a cabo es un poco difícil.

 Xalapa, Veracruz. 16 de junio, 2010  



Por Eduardo Sánchez Rodríguez


Un cuarto de a Grappa




HA CONCLUIDO LA EMISIÓN NÚMERO VEINTICINCO DE LA FERIA NACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL DE XALAPA  Y LOS RESULTADOS QUE SE ESPERABAN NO SUPERARON LAS EXPECTATIVAS. EL DILETONTO LO RESUME ASÍ EN ESTAS LÍNEAS: “NO HAY IDEAS NUEVAS: LA FERIA SE MANTIENE EN FLOTACIÓN, REPITIENDO FÓRMULAS QUE EN PRINCIPIO FUNCIONARON Y HOY SON OBSOLETAS, AL TIEMPO QUE DESAPARECEN TRADICIONES QUE NO SON RELEVADAS”.
La Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa cumple veinticinco años en 2014. Nació en 1990 acatando una política federal: Las Cuatro Estaciones del Libro del Conaculta, programa de fomento a la lectura a nivel nacional. En consonancia surgieron por todo el país ferias con carácter estacional dedicadas a niños y jóvenes; de esa generación sólo continúan las de León, Guanajuato, que ha perdido los adjetivos “infantil y juvenil”, y la de Xalapa, quien conserva su especialidad de origen.
En Veracruz la realización se encomendó a la Secretaría de Educación y Cultura, SEC, entonces muy activa, durante el interinato de Dante Delgado Rannauro. Lourdes Hernández Quiñones, a quien justamente se reconoce como la fundadora de la feria, asumió la encomienda. A lo largo de los nueve años de Performance diversas crónicas, una de ellas extraordinaria, la de Juan Javier Mora-Rivera en el número 50, han atestiguado tanto la vitalidad como la contaminación del espíritu de la feria de pulsiones políticas.
Nadando de a muertito
Si algo distingue a la FLIJX es su vitalidad y arraigo. Tras veintiún ediciones la Feria Internacional del Libro Universitario no puede presumir igual posicionamiento y aunque en apariencia luzca más atractiva para los comerciantes, varios libreros locales confiaron que venden más en la FLIJX. En lo que gana la FILU es en estabilidad e identidad. Nuestra feria del libro infantil y juvenil, más allá del entusiasmo que cause en la población, sufre vicisitudes acusando los caprichos y dudosos criterios de los gobernantes y administradores del momento.
A partir del fidelato la feria comienza a decaer. En 2007, a instancias de Víctor Arredondo, se planteó refundirla con la FILU, orgulloso vástago del exrector de la Universidad Veracruzana. Como uno de los proyectos de Fidel Herrera Beltrán era la desaparición del Ivec en principio tal fusión parecía previsible, además de que ejemplificaba los principios de la reingeniería: no duplicar funciones, conciliar programas y actividades para evitar proliferación en áreas y programas. Sobrevivió a esa tormenta pero ya nada fue igual.
Desde la administración de Sergio Villasana Delfín (2007-2010) la dirección del Ivec se ha manoseado más que a una teibolera en quincena. La feria acusó el magullamiento. Se cambió de sede, se retornó al Colegio Preparatorio, se encomendó su coordinación a personas ajenas a la gestión cultural –después de Lourdes Hernández Quiñones, quien oficialmente dejó la feria en 2007, los coordinadores han sido improvisados, sin trayectoria en gestión cultural ni comercial ni editorial. Bueno, qué se puede esperar de los coordinadores si más de uno de los directores ivecos no ha estado a la altura del cargo.
Entre el sello de Félix Báez-Jorge de una feria concentrada en el ámbito local a la feria de este año, modesta en su celebración y con un presupuesto austero sobre todo con los artistas, lo que sobresale de la feria infantil y juvenil durante el sexenio de Javier Duarte es la pobreza tanto económica como en gestión. No hay ideas nuevas: la feria se mantiene en flotación, repitiendo fórmulas que en principio cumplieron y hoy son obsoletas, al tiempo que desaparecen tradiciones que no son relevadas. Se trabaja para cumplir con los formularios del Conaculta, cuyos fondos son los que mantienen en actividad al Ivec en todos los ámbitos. Y al final no cuadran las actividades con los montos.
Los enredos de Harry
La edición XXV debería ser recordada como una de las mejores ediciones de la feria por conmemorar un cuarto de siglo, por ser la única feria viva con el carácter de infantil y juvenil en el interior de la República. Se recordará en cambio como la primer feria bajo la dirección virtual de Harry Grappa. No sorprende que en la presente administración del Ivec, desde que Rodolfo Mendoza Rosendo asumiera la dirección tras el despido de Alejandro Mariano –presentado como renuncia por motivos de salud pero instigada dentro de gobierno–, el secretario de Turismo, Cultura y Cinematografía, todopoderoso amigo del gobernador, haya sido quien presida las ruedas de prensa importantes, las presentaciones de los grandes programas –así la presentación del presupuesto de cultura en febrero de este año, confiriendo al Ivec el papel secundario que desde el fidelato se le ha otorgado. Prueba fehaciente: en la coordinación del Hay Festival hasta el 2013 el instituto, siendo la máxima dependencia en cultura de Veracruz, nunca tuvo injerencia. Se lo disputaron la Secretaría de Turismo, el Ayuntamiento de Xalapa y la Universidad Veracruzana, pero el Ivec nunca. Los directores anteriores, Báez-Jorge y Mariano, ni siquiera asistían a las ceremonias de inauguración o clausura. Hasta ahora, cuando casualmente el secretario de Turismo y el coordinador del Hay Festival son también quienes controlan la cultura institucional en Veracruz.
Las apariciones son simbólicas: imprimen un sello connotativo más que de representación. Mientras el gobernador Javier Duarte de Ochoa no juzgó importante asistir a la inauguración de la feria en fecha tan significativa –tampoco hubo presencia de Conaculta, Harry Grappa asumió el protagonismo e inauguró la celebración el viernes 25 de julio. Fue la primera ocasión, en las ya cuatro ediciones de este sexenio, en que Grappa adquirió preponderancia. Son ejemplares sus palabras en el discurso de bienvenida. Destacó el carácter universal de Xalapa, llamándola sede de la literatura universal, y vinculó a la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa con el Hay Festival. Ambos programas retomados por Grappa después de eliminar a sus respectivos coordinadores y creadores, Alejandro Mariano Pérez y Leticia Perlasca Núñez. Pocas veces se ha acumulado tanto poder en un solo individuo. Mariano quiso acopiar poder cultural –el traslado de El Ágora a la órbita del Ivec fue iniciativa suya– y sin saber para quién trabajaba su recaudo lo entregó a Mendoza Rosendo. O mejor dicho: a Harry Grappa.
Por ello no resulta sorprendente que no expliquen fehacientemente cómo se da la paradoja de que haya crecido el presupuesto pero continúe la penuria –léase al respecto el reportaje de Víctor Benítez en este mismo número. Las limitaciones proverbiales en el último lustro provenían de la falta de equipo y materiales, de las limitaciones para contratar proveedores adecuados y no con base en los topes económicos y ofrecer a los artistas participantes condiciones dignas de audio e iluminación.
Ahora todo se ha destinado al escenario porque la especialidad de este sexenio son los escenarios, los contratos millonarios para la parafernalia: el servicio de banquetes, la sillería, los manteles, las estructuras, los equipos de iluminación, el audio, el transporte. Eso, como sabemos, es lo importante. Porque deja dinero. Pagar a los artistas y a los participantes, no. La cultura sólo sirve si se puede traducir en ingresos. No para el estado o para la comunidad. Para las cuentas bancarias personales. Al respecto el principal proveedor del gobierno de Veracruz en el sector turístico es la empresa Audiver, propiedad de Grappa; quien a su vez posee otro grupo dedicado a servicios turísticos: Grupo Grappa. Su propia semblanza en el portal del gobierno de Veracruz enfatiza que el secretario es el principal proveedor de servicios turísticos; cito: [Grappa] “Es además fundador y socio activo de la asociación civil Convenciones Veracruz, A.C., que integra a los principales prestadores de servicios turísticos veracruzanos.”

Con un presupuesto en más de un millón de pesos superior a la edición de 2013, la edición XXV de la feria no estuvo a la altura de lo que se esperaba por la conmemoración, aunque queden las declaraciones grandilocuentes: la edición más importante, la feria más concurrida. En cambio ha corroborado que la cultura durante la actual administración es un asunto de negocios y de ignominia para los creadores.