Mostrando las entradas con la etiqueta 212. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 212. Mostrar todas las entradas

Día Mundial del Títere



Hace 86 años, en Praga, en ocasión del V Congreso de Marionetistas Checos, evento donde fueron invitadas personalidades de Bulgaria, Francia, Yugoslavia, Alemania, Austria, Rumania y la Unión Soviética, nació la Unima (Unión Internationale de la Marionnette). Corría el año de 1929, y a iniciativa del periodista y autor francés Paul Jeanne, esta asociación establece su sede en Praga convirtiéndose en
… la primera asociación internacional de teatro en el mundo. Unima pasó de ser un pequeño grupo de amigos a convertirse en una organización mundial. Los primeros miembros de la Unima vienen del mundo titiritero, pero no sólo, la mitad de sus fundadores provienen de otras profesiones. El principio fundamental de la Unima era: el rechazo al corporativismo. (www.UNIMA.ORG)
Antes de la Segunda Guerra Mundial lograron reunirse varias veces, sin perder por completo el contacto entre sus miembros. Incluso la guerra no consiguió romper las relaciones establecidas entre los titiriteros, llegando a realizar los encuentros en secreto, recurriendo en ocasiones a los medios más insospechados. Eran necesarias para mantener esos contactos vivos. Esta "prueba de fuego" sirvió como demostración del poder de la solidaridad que caracterizó los inicios de la historia de la Unima.
Terminada la guerra, tienen su primera reunión en 1957. En 1969 se convirtieron en lo que ahora se conoce oficialmente como Unima, con delegaciones internacionales funcionales. México forma parte de la organización desde 1981, con diferentes delegaciones tanto del DF como de varios estados del país. Los titiriteros de Veracruz reabrieron los canales para establecer nuevos contactos con los titiriteros mundiales y así volver a figurar en los grandes circuitos y festivales existentes en el mundo.
Como parte de las actividades propuestas por Unima México para la celebración del Día Mundial del Títere, se convocó a sus miembros a tomar las calles, plazas, campo, ríos, mercados… donde haya personas que no puedan desplazarse hasta los teatros, pero que tienen todo el derecho de disfrutar de la cultura y el entretenimiento accediendo de manera gratuita a un espectáculo de calidad.
La delegación Veracruz pone manos y corazón a la obra con la organización de un evento a la altura de las circunstancias pues la intención es mantener vivos a los títeres. El Grupo LATE y Merequetengue Artes Vivas A.C. se presentarán con Colorado Colorín, taller de animación de guiñol, en el Salón Museo de Xico Viejo.
El  Grupo Producciones Hombre Gacela presentará Las rayas del tigre en el  Parque Público de Acajete. Mientras La Piragua navega hasta Úrsulo Galván para darles una función de títeres también en la Plaza Principal.  El Grupo La Tramontana irá a Jalcomulco para que la comunidad disfrute de Dónde está marcada la X. A su vez el Grupo Febrero 10 Teatro se presentará en el Jardín de Niños Sinfonía Infantil,  en la  Colonia Niños Héroes de Xalapa, con sus Sueños para volar.
Los títeres siempre han estado en las calles, plazas, teatros… y nunca han pedido permiso ni perdón por el espíritu libre, irreverente y libertario que siempre los ha caracterizado. ¡Qué vivan los títeres en su día y siempre!



Por Cuitláhuac Pascual

Una década deambulando


Jarvis Cocker
Ambulante, el festival de cine documental itinerante fundado en 2006 por Gael García y Diego Luna, cumple una década. La gira celebratoria comprende 140 cintas durante un lapso de 92 días entre el 29 de enero y el 3 de mayo. Los escenarios que albergarán el festival itinerante son el Distrito Federal y 11 estados de la República sumando más de 35 municipios. Contará con una sección conmemorativa, Favoritas del Público, que incluye una selección de las cintas que más entusiasmo y asistencia han tenido durante esta década; como Pina de Wim Wenders o El diablo y Daniel Johnston. Xalapa no fue ajena a esta celebración y del 26 de febrero al 5 de marzo participó con más de once sedes en la exhibición de 123 producciones y una obra teatral: Monserrat, con el grupo Lagartijas tiradas al sol. Difícil destacar entre esta abundante muestra cuáles son las obras más importantes pero conforme al consenso de la crítica las películas más destacadas de esta décima edición son: La sal de la tierra de Juliano Ribeiro Salgado y Wim Wenders, La mirada del silencio de Joshua Oppenheimer, 20 000 días en la Tierra de Iain Forsyth y Jane Pollard, Dunas de Alejandro Jodorowsky, Citizenfour de Laura Poitras, Supermensch: la leyenda de Shep Gordon de Mike Myers, Pulp: una película sobre la vida, la muerte y los supermercados de Florian Habicht, Biophilia, Apunte y dispare de Marshall Curry.
En la inauguración del décimo festival, Gael García, socio fundador junto con Diego Luna, Elena Fortes y Pablo Cruz, señaló en la plaza San Jerónimo, de la ciudad de México: “Antes los documentales no se exhibían y sus contenidos trataban sobre investigaciones periodísticas, animales o naturaleza. Pero poco a poco fue recuperando lo que fundó el cine: poner la cámara frente a una persona para hacer una reflexión”, expresó el actor y director.
Para entender mejor este festival que se ha convertido en uno de los más importantes dentro del panorama cinematográfico en México y en ejemplo de una iniciativa efectuada conjuntamente entre la iniciativa privada en cooperación con las instituciones gubernamentales conversamos con Roxana Alejo, directora operativa de la gira
¿Cuál es el impulso que da origen a Ambulante?
Ambulante nació en 2005 como una organización sin ánimo de lucro que pretendía dar salida a una serie de películas que nunca llegaban a la pantalla grande. Se quiso dar una ventana de exhibición a estos documentales y además hacerlos itinerar por la República, acompañados en la medida de lo posible de sus realizadores, para que público de todo el país pudiera disfrutarlos y entablar una conversación con los directores. 
Otro de los objetivos fundacionales fue difundir el cine documental como elemento generador de conciencia y velar por una democratización de la cultura. Impulsamos el potencial del documental como una forma de expresión independiente, que contribuye a la transformación de la sociedad; y abrimos nuevos canales de expresión y reflexión. 
¿El balance de estos diez años?
Es muy positivo. La audiencia ha aumentado más del 640% en esta primera década. Ha crecido mucho la disponibilidad y accesibilidad del cine documental, han cambiado los hábitos de su consumo, y ha aumentado muy considerablemente tanto la producción como las ventanas de exhibición. Diez años después de empezar, la gente nos espera en cada estado, nos piden que el festival dure más tiempo en su ciudad, y se aprecia claramente su interés por este tipo de cine. Por esa razón, hemos desarrollado el proyecto de "Ambulante Presenta", un ciclo que da continuidad a la exhibición de documentales a lo largo de todo el año también en varios estados del país –incluso en algunos donde no llegamos con la gira– en fechas posteriores al festival. 
¿Cuál es el criterio para la selección de los documentales y las secciones?
Tratamos de construir una programación lo más ecléctica posible, encontrando un equilibrio siempre entre los grandes éxitos del documental y las grandes joyas por descubrir de autores no tan conocidos y/o más arriesgados. Desde la selección pensamos en su agrupamiento en las secciones, que tratan de abarcar la gran variedad de formas de la no-ficción actual. Finalmente son categorías temáticas que nos ayudan a presentar y contextualizar mejor las películas.
¿Cómo se vinculan con los jóvenes cineastas?
Este año en la sección de Pulsos tenemos a muchos jóvenes cineastas, mujeres todas ellas, algunas no tienen ni treinta años y están con su primera película en el festival y esto nos da mucho gusto. Este año hemos realizado un taller de realización entorno a la etnografía sensorial en el DF y la respuesta ha sido espectacular por parte de los estudiantes o cineastas emergentes. Así que nuestro objetivo es seguir alimentando desde la exhibición y la formación esa relación con las nuevas generaciones que vienen con mucha fuerza y personalidad.
¿Consideran que se ha incrementado el interés por el género documental a raíz de Ambulante?
Creemos que festivales y espacios como Ambulante ha contribuido considerablemente al interés y al crecimiento del público en esta última década. Ha permitido que se conozcan muchas películas y autores que de otra manera no tendrían salida en México. Creo que ha ayudado a que ampliemos nuestra definición del cine documental, llevando una programación diversa a públicos más allá de los círculos cinéfilos. 
¿En cuántos estados de la República hay presencia?
Este año estamos visitando 12 estados y 38 municipios: Distrito Federal y área metropolitana (Distrito Federal y Naucalpan de Juárez), Morelos (Cuernavaca, Jiutepec, Yautepec de Zaragoza, Huitzilac y Temixco), Guerrero (Acapulco y Chilpancingo), Puebla (Puebla, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula), Veracruz (Xalapa y Coatepec), Zacatecas (Zacatecas, Fresnillo y Jerez), Coahuila (Saltillo, Torreón, Cuatro Ciénegas, Parras de la Fuente y Viesca), Michoacán (Morelia y Pátzcuaro), Chiapas (San Cristóbal de Las Casas, Tuxtla Gutiérrez y Comitán de Domínguez), Jalisco (Guadalajara y Zapopan), Baja California (Tijuana, Ensenada y Mexicali) y Oaxaca (Oaxaca, Guelatao de Juárez, San Jerónimo de Tlacochahuaya, Santa María Colotepec, San Pablo Huixtepec, San Pedro Mixtepec, Tlacolula de Matamoros, Huatulco y Puerto Escondido). 
En específico en Veracruz, ¿cuál ha sido la respuesta?
Veracruz es el segundo estado después del Distrito Federal con mejor respuesta de público. Es espectacular ver las salas llenas de gente y muy joven, tan ávida de nuevas propuestas, tan participativa en los coloquios y tan generosos en sus comentarios. Sin duda, es un estado muy especial para nosotros y nos sentimos muy bien acogidos.
¿Cómo es la relación con Cinépolis en el aspecto comercial?
Cinépolis es uno de los fundadores de Ambulante además de ser su mayor socio comercial apoyando con pauta en sus complejos, logística para las proyecciones y donación de la taquilla. 
Hay apoyos para Ambulante, ¿cómo funcionan?, ¿aportan dinero?
Ambulante es una asociación civil sin fines de lucro, la cual se financia a través de donativos en efectivo y en especie de patrocinadores privados, gobierno federal (Conaculta), gobiernos estatales y, en algunos casos, municipales. 
Financieramente, ¿se ha logrado la solvencia del festival?
El festival es un esfuerzo conjunto entre patrocinadores privados, Conaculta y  gobiernos de los diferentes estados a los que viajamos . El festival ha logrado mantenerse, sobre todo, gracias a los apoyos en especie que recibe , los cuales multiplican varias veces los donativos en efectivo que requiere el festival para su realización.  
¿De qué se trata la beca de la Fundación Banorte para apoyo de los documentalistas?
Ambulante lanza en 2015 un nuevo apoyo para documentalistas. Fundación Banorte y Ambulante Más Allá convocan a cineastas mexicanos a concursar por una beca de producción para la realización de un cortometraje documental que proponga una nueva mirada sobre las mujeres. La beca apoyará de 1 a 3 proyectos de cortometraje documental que se encuentren en etapa de desarrollo y requieran de apoyo económico para su realización. Se buscan proyectos de nuevos realizadores que propongan una mirada sobre casos de mujeres cuyas historias conduzcan a reconocerlas como tomadoras de decisiones, fuente de inspiración y ejemplo de fortaleza. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 22 de abril de 2015.
Se entregará a los proyectos ganadores un apoyo de hasta 200 000.00 pesos (IVA incluido), monto que deberá destinarse exclusivamente a la realización del documental. La cantidad exacta del apoyo será determinada por el jurado dependiendo del número de trabajos seleccionados y las características de estos.  Adicionalmente, Ambulante Más Allá proveerá asesoría para la realización, así como para la edición y posproducción del proyecto o los proyectos ganadores.

El documental del proyecto o los proyectos ganadores, que tienen que filmarse en México, deben tener una duración mínima de 10 minutos y máxima de 30 minutos. La fecha final de entrega del documental terminado será el 1 de abril de 2016. Los trabajos becados se exhibirán en el marco de Ambulante Gira de Documentales 2017. Las bases y requisitos de la convocatoria se pueden consultar en www.ambulante.com.mx. ♦ 



Por José Homero

Cumbre Tajín: un festival recortado



LA XVI edición de la Cumbre Tajín, el festival más importante de Veracruz, se celebrará en medio de una crisis que ha terminado por alcanzar a una celebración que se distinguía por su dispendio. ¿Será hora de buscar la autosuficiecia?
Como cada año, en una esperada conferencia de prensa, el Gobierno del Estado de Veracruz, representado por Harry Grappa Guzmán, secretario de Turismo, Nuria Sáenz, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México, y Salomón Bazbaz, director general del festival, anunciaron el line up de Cumbre Tajín que en ésta, su XVI edición, contará con las presentaciones estelares de Macklemore and Ryan Lewis, Aterciopelados, Maldita Vecindad, El Tri, Carlos Santana, Javier Bátiz, Incubus, The Flaming Lips, Los Ángeles Azules y La Arrolladora Banda El Limón.
Los organizadores mencionaron que a la hora de seleccionar a los músicos que se presentarán en el festival, entre el 19 y el 23 de marzo en el parque temático Takilhsukut, han sido herméticos para crear expectativa y aprovechar el tiempo eligiendo al elenco correcto pues les interesa que los artistas quieran experimentar algo nuevo y, a la vez, se identifiquen con el festival y su significado.
El espectáculo musical se complementa con actividades culturales y culinarias, entre las que destaca la participación, por segundo año consecutivo, de Ambulante, quienes montarán, en el parque Takilhsukut y el Zócalo de Papantla, una muestra de cine documental indígena. Autoridades del gobierno del estado anunciaron que un acuerdo con el Festival Glastonbury de Inglaterra, mediante el cual el gobierno del estado de Veracruz enviará una muestra de artes indígenas al festival británico, a la vez que acoge propuestas musicales del Reino Unido. Mención aparte merece el convenio con el Non Violence Project de Yoko Ono, gracias al cual se expondrán pistolas anudadas, símbolo de este proyecto, intervenidas por artistas de distintas parte del mundo.
Salomón Bazbaz ha declarado en distintas ocasiones a la prensa que la inversión destinada este año al festival asciende a 39 000 000 de pesos y que se espera una derrama económica que oscilaría entre los 225 y los 240 000 000 de pesos. Asimismo, según datos de Grappa Guzmán, se esperan 400 000 visitantes al festival.
Falta de turistas, hoteleros oportunistas y austeridad
El line up, como cada año, suscitó las mismas quejas por todos lados: que si la calidad del espectáculo ha bajado, que entre Santana, los Ángeles Azules, La Arrolladora y Björk y Primus hay distancias insalvables, que si al festival se le dan tintes políticos. Quejas, éstas, que no vale la pena tomar en cuenta cuando existen otras más sustanciosas como, por ejemplo, las de los hoteleros de la región que al 16 de marzo reportaban que las reservaciones apenas llegaban al 70 %, mientras que en años pasados, para la misma fecha, llegaba al 80 % o un poco más. Sobre esta situación Harry Grappa Guzmán declaró que es debido a la mala situación financiera que persiste en el país y no a la inseguridad que existe en Veracruz.
Mientras, esos visitantes que mantienen las reservaciones en hoteles de Poza Rica y Papantla en niveles menores a los esperados, son los mismos que se han denunciado por redes sociales que los empresarios de la industria hotelera aprovechando el festival, la falta de regulación y escudándose en la desaceleración económica que encara la región, han triplicado su tarifas. Al respecto María del Pilar Rosales Moderno, presidenta de la Asociación de Hoteles y Moteles de Poza Rica (municipio con la mayor infraestructura hotelera de la región con 52 hoteles y 28 moteles que suman 2,700 habitaciones), ha declarado que la industria hotelera se encuentra en un constante riesgo de cierre debido a la baja ocupación que se registra durante el año, por lo que es normal que los empresarios aprovechen la Cumbre Tajín para elevar sus ganancias.
Esta situación no es desconocida para las autoridades de Poza Rica, pues incluso algunos funcionarios dentro de dicho municipio ya se han pronunciado a favor de regular las tarifas, pues actualmente se han elevado 300 %.
Quienes también se han mostrado inconformes han sido los periodistas, pues la Coordinación de Comunicación Social, encabezada por Juan Octavio Pavón González, informó a los medios de comunicación que este año no se darán facilidades para transportar a prensa desde la capital del estado hasta el Tajín, algo que se hacía desde la primera edición del festival. La razón de esta cancelación, se ha dicho más de una vez en distintos lugares y por distintos funcionarios, ha sido buscar la eficientización de los recursos, razón por la cual también fue cancelado el espectáculo de luz y sonido “Tajín Vive”, mismo que tiene un costo de 14 millones de pesos y ha sido, tradicionalmente, el evento que abre Cumbre Tajín y del que varias asociaciones civiles y activistas señalan ha causado daños en bajorrelieves de la zona arqueológica.
En el Totonacapan apenas y se notan beneficios
Desde sus inicios, el festival Cumbre Tajín se ha vendido como un esfuerzo por parte del estado de Veracruz para difundir, preservar y fortalecer el legado del pueblo totonaca. Por ello, se dice, los ingresos generados por el evento se quedan en el estado de Veracruz y la mayoría es usado para el desarrollo de infraestructura en las comunidades del Totonacapan. Lo recalcó, recientemente, Salomón Bazbaz, en una conferencia de prensa el pasado 11 de marzo, en donde dijo que los beneficios obtenidos por el festival se demuestran los 365 días del año.

Sin embargo, pobladores del municipio de Papantla, agrupados en la asociación civil Tutunakú XlaTajín, alegan que los beneficios que supuestamente deja el festival no se han visto reflejados en la región pues a un año de haber firmado un acuerdo con el gobierno de Veracruz, quien se comprometió a rehabilitar las calles de 11 comunidades (a saber: San Lorenzo Tajín, Morgadal, El Zapotal, Arroyo del Arco, Gildardo Muñoz, Ojital Viejo, Reforma Escolín, Morgadal 2, La Laguna, Tlahuanapa y San Antonio Ojital), sólo 7 calles de Tlahuanapa han sido engravadas. Esta situación es un problema, pues las vías de comunicación que necesitan pavimentación son aquellas que los campesinos ocupan para sacar sus productos del campo. Roberto Pérez, miembro de la asociación civil y habitante de El Tajín, afirmó que en 16 ediciones de Cumbre Tajín las comunidades representadas por Tutunakú Xla Tajín no han visto uno solo de los muchos beneficios que, desde el arranque de este festival en el 2006, se han augurado.





Por Josué Castillo

Pampelan en el parlante



Al abordar esta historia, resulta francamente difícil mantener el equilibrio entre el elemento público y el privado, ya que, por un lado, se trata de la historia más pública y cósmica de las que acontecieron en nuestros tiempos y, por el otro, la más privada e incluso la más asquerosa, lasciva y burlonamente privada. Ya a partir del siglo XV la estirpe del general marqués Maciej Draga se distinguía por una particular inclinación por todo aquello que despunta por encima del individuo particular. “No todo el mundo sabe pensar de manera general”, dijo Henryk Sienkiewicz en 1897, pero ya a mediados del siglo XVII, 220 años antes de Sienkiewicz, Melchior Draga, tesorero del Gran Duque de Lituania y encargado de organizar sus cacerías, pensaba de manera general y, más tarde, el general de caballería y caballero de muchas distinciones Józef Draga en abril de 1810 llevó este tipo de pensamiento a sus más altas cotas ante el emperador Napoleón I. “Los Draga jamás han tratado de usted a los grandes”, dijo al emperador y consecuentemente se dirigía a él llamándolo sólo “Napoleón”, y el emperador, conquistado por la noble altanería del orgulloso excéntrico, lo nombró marqués y a partir de entonces la condición de general y la de marqués en aquel linaje pasaba de padre a hijo en unas encarnaciones cada vez más sutiles, con lo cual si un hijo mayor pertenecía a la caballería, el siguiente se dedicaba a la diplomacia, mientras el tercero acostumbraba ser únicamente un marqués pur sang, nada más que un marqués de pura sangre.  
Estaban enamorados de la fama; observaban la tradición; celebraban el pasado y cultivaban las más amplias perspectivas mundiales, pero ante todo llevaban en la sangre el culto a Napoleón I y, en consecuencia, la más profunda comprensión de la Historia, del momento histórico, y la pasión por toda clase de personajes históricos y casas reales. De todas formas no era eso lo que constituía el principal atributo de la familia, sino el hecho de poseer algo noblemente público en todo aquello privado e íntimo. Cada uno de ellos se comportaba siempre como si lo estuvieran observando cien mil personas y no existía en toda la casa ni un solo rincón en el que se comportara de una forma distinta; es más, era impensable en ninguno de ellos una cosa tan personal e íntima como un grano. Un indeterminado pero exquisito brío acompañaba cada uno de sus más insignificantes gestos y sus más insubstanciales ocurrencias. El general marqués Wacław Draga, caballero con una orden de honor, hoy día un recio anciano ya retirado, se casó con la última heredera del linaje de los barones de Praga, que le aportó como dote una importante cantidad de retratos familiares y un gran número de estilosos espejos. Los espejos y los retratos multiplicaban su esplendor al infinito, extendiéndolo e inflándolo en el tiempo y en el espacio. El hijo mayor del general, Erazm, marqués de Draga, era jugador de bridge, experto en heráldica y miembro del Ministerio de Asuntos Exteriores. El hijo del medio era teniente del primer regimiento, deportista, jinete y mujeriego. De manera que, siguiendo la tradición familiar, el más joven debía ser únicamente marqués pur sang y por eso el padre tenía la intención de adquirir para él una propiedad rural en la región de Kalisz o de Kutno.
Sin embargo, el hijo menor, Maciej Jr., el marqués Maciej Jr., por razones inescrutables –tal vez la nodriza hubiera descubierto su pecho de una forma demasiado repentina, demasiado violenta o demasiado dolorosa, al darle de mamar, o tal vez le cortaran el cordón umbilical con demasiada brusquedad– no acabó de salir bien del todo. Y era tan tímido como su familia destacada por una orgullosa valentía, tenía tanto complejo de inferioridad como ellos de superioridad y estaba tan cubierto de granos como ellos de un cutis impecable. Y no poseía ningún sentido de la grandeza, sino más bien un sentido de la bajeza: se hurgaba los dientes, curioseaba por la ventanilla, se metía los cordones dentro del zapato, se rascaba una oreja o un talón, se arreglaba los puños de la camisa y sorbía la sopa. Y siendo marqués de nacimiento, no lo era ni por aspecto, ni por semblante, ni por postura, ni por gesto, ni por expresión, sino que estaba siempre amedrentado como un siervo. Y no se destacaba por un pensamiento general, sino al contrario, por un pensamiento del todo singular, individual, gris, sin galones ni charreteras, algo así como una mano bastante grande y bastante sudada. Le gustaba reparar timbres y entendía un poco de aparatos de radio, en los que hurgaba más o menos como en los dientes o en la oreja, buscaba Berlín y se ponía a escuchar o encontraba la frecuencia de Moscú como un típico escolar, un mocoso con pantalones de perneras demasiado cortas.
Intentaron espabilarlo de alguna forma, espabilar su timidez y, efectivamente, consiguieron espabilar su timidez a un grado aún mayor. También intentaron animar su desánimo y, efectivamente, lo animaron hacia un desánimo mayor. Llamaron a médicos expertos con el fin de solucionar su enfermizo complejo de inferioridad, pero el complejo de inferioridad se afianzó aún más bajo la mano de los médicos expertos. Mientras la cosa quedaba guardada en la intimidad del hogar, no provocaba mayores disgustos, pero el adolescente iba creciendo y las multitudes de invitados que llenaban los hospitalarios salones reclamaban la presencia del joven marqués de pura sangre, el marqués Maciej Jr.
Justamente en aquel tiempo, en uno de los países vecinos tuvo lugar el casamiento de la princesa Teresa María Adelaida, hija real, con el general Pampelan, famoso héroe nacional, con lo cual el espíritu de la nación alcanzó una elevación sin parangón y la gente se pasó tres días en la calle para echar una sola mirada a la amada figura del gran e histórico prohombre, que presidía el séquito. Jamás una unión sexual privada había sido elevada a semejantes alturas sobre los hombros de millones, nunca un momento histórico había sido más histórico en sus consecuencias internacionales y el viejo general marqués de Draga, sin tener en cuenta la distancia geográfica que lo separaba del evento, decidió honrar la grandiosidad de aquellas nupcias con un banquete para cuarenta personas. Una radio situada encima de una pequeña columna en la sala comedor transmitiría el transcurso de la ceremonia, los invitados iban a brindar en los momentos señalados, y todo había sido pensado a gran escala en el tiempo y en el espacio –teniendo en cuenta la radio y la historia–, con aquel ímpetu horizontal que siempre había caracterizado a los Draga y gracias al cual no habían tenido nunca grano alguno.
Tras un consejo familiar se consideró ese día como el más indicado para presentar a los invitados al comprometedor radiota de la familia desde su mejor lado, de hecho, desde el único lado que denotaba cierta habilidad, es decir, desde su lado de radioaficionado, y el padre dispuso que, adecuadamente engalanado, se hiciera cargo de los detalles técnicos del evento. Las flores se desmayaban, los retratos familiares florecían en todo su esplendor, los espejos multiplicaban perspectivas, la marquesa en un vestido bois de rose, sentada en un sillón estilo Segundo Imperio, los dos hijos del general, el heraldista y el jinete, el jugador de bridge y el deportista, el diplomático y el mujeriego de raza, doblaban y triplicaban su innata seguridad en sí mismos, cuando hizo su aparición nuestro radioaficionado en un traje confeccionado ad hoc, con la boca abierta, los puños de la camisa a la vista y el pelo relamido. Los invitados soltaron una exclamación ahogada. El padre se levantó para presentar al hijo, que atemorizado y tímido seguía sus pasos. Y siguiendo así los pasos del padre, a quien se parecía en los detalles de la contextura corporal (lo que pasa es que aquello que en el padre quedaba hábilmente disimulado por la corpulencia y el espíritu, en él estaba desordenado y a la vista), hacía resaltar en el padre esos detalles desagradables y los señalaba públicamente, igual al perro que señala las perdices. Ante esta visión, la de los defectos corporales del viejo pero hasta entonces corpulento marqués, los invitados se taparon los ojos.
Viendo lo cual la marquesa dio señal para comenzar el banquete, se levantó y pasó al comedor. Pero entonces Maciulek (así lo llamaban en familia), presa del pánico, abandonó la compañía del padre y se agarró a la falda de la madre, con lo cual de pronto sacó a relucir toda la indolencia de aquella aún atractiva mujer y se la brindó a los regocijados huéspedes. Estos, con un disimulado alarido se pusieron a saborear la secreta indolencia de la marquesa. Esta intentó quitarse de encima a su hijo, que no la dejaba en paz. Cuando por fin todos ocuparon sus sitios y a él lo sentaron en el peor lugar de la mesa, con su sola persona sacó a la luz, a fuerza de parentesco familiar, las terribles historias de sus propios hermanos y se las sirvió a los invitados como en bandeja. 
Y así, del jinete, audaz deportista, intrépido Don Juan y asiduo de los salones, cuya liaison con la prima donna más elegante de la capital estaba en boca de todos, destapó y sirvió en bandeja cierta dejadez interior y su vulgar cobardía, de tal forma que de pronto todo el mundo se dio cuenta de que aquel admirable joven era, de hecho, un dejado forrado de cobarde; mientras que del heraldista, jugador de bridge y viajado diplomático extrajo un carácter terriblemente pueblerino, pueblerino hasta la médula, un par de piernas torpes y dos manos sudadas. Los invitados enmudecieron y se negaron a pasar a las gallinitas con salsa de arándanos, deleitándose malignamente con las delicias psíquicas que les iba sirviendo el hijo menor de la familia, delator y traidor de su propio hogar. La familia de los marqueses, viéndose el centro de la atención, se sintió como una gallinita que de un modo extrañamente lascivo alimentara consigo misma a toda la concurrencia. Y los invitados se estaban dando un atracón… En ese trágico momento sonó el aparato radiofónico y se dejó oír el himno real transmitido desde la lejana capital donde la princesa Teresa María Adelaida acababa de aparecer con un velo de encaje de bolillos del brazo del orgullo nacional, el heroico Pampelan, en las puertas de la antigua catedral del siglo XV de estilo renacentista temprano.
Oyendo lo cual el viejo y canoso marqués se levantó de un salto, se irguió y lanzó un gran brindis en honor de la venerable pareja diciendo: Grandeza. Destino. Historia. Valor. Heroísmo. Gloria. Honor. Y al pronunciar estas palabras de bronce, como campanas, no solo honraba con la magnanimidad propia de los Draga el momento histórico, sino que también se salvaba a sí mismo y a los suyos del deshonor definitivo causado por el trivial engendro. El tembloroso y conmovido anciano, al pronunciar aquellas palabras cargadas de un desinteresado culto a la grandeza, estuvo espléndido. En efecto, los invitados, copas en mano, se pusieron de pie de un salto como un solo hombre y olvidando los detalles desagradables exclamaron al unísono: ¡Viva!
Tanto el general jugador de bridge y el aficionado a las carreras de caballos como la marquesa madre volvieron a los ojos de los huéspedes a su antigua forma impecable; el viento del heroísmo disipó la sopa de defectos y al exclamar ¡Viva! exclamaban no solo en honor de la lejana pareja histórica, sino también en honor de la misma familia Draga. “¡Los Draga siempre se han tuteado con los grandes! ¡Viva Pampelan!”, gritó el general orgulloso de que su familia y la familia real quedaran unidas en una misma exclamación. Los invitados se sentaron. Se sirvieron las pintadas. El honor estaba salvado. De pronto se levantó el radiota y con la cara colorada gritó ¡Viva! con su voz, que era la auténtica voz de los Draga más todos los gallos y tiples   propios de su ingrata edad.
Los invitados estallaron en una carcajada.
–¿Qué, burro? –gritó con la cara morada de ira y de vergüenza el general–. ¿Qué? ¿Quién? ¡¿Que viva quién, burro?!
Y el radioaficionado, que a causa de su torpeza sencillamente había llegado tarde al brindis, balbuceó con sus uñas sucias y rotas y con los puños de su camisa a la vista:
–El señor Pampelan. 
Las flores se desmayaban, los espejos multiplicaban el esplendor, los invitados se reían por debajo de la nariz. El padre se dejó caer en la silla. Cómo, pero si los Draga se tuteaban con la historia. Si hubiera dicho “el señor Napoleón”, la cosa no hubiese sido peor. De pronto, Wiktor, el hijo mayor, completamente fuera de quicio, se puso a explicar a los invitados y a darles a entender que Maciulek… de hecho, no era de la familia, que no corría por sus venas la sangre de los Draga… que no era más que un extraño…
Soy Enrique de Hereford, de Lancáster y Derby, que me presento aquí en armas para probar en liza, por la gracia de Dios y el valor de mi cuerpo, en la persona de Tomás Mowbray, duque de Norfolk, que es un traidor infame y peligroso [...]
–¿Cómo? –exclamaron algunos de los invitados, presintiendo nuevos trapos sucios en aquella familia y relamiéndose de sólo pensarlo–. ¿Cómo que un extraño? ¿Cómo que no tiene nada que ver? ¡Pero si es carne de su carne y sangre de su sangre, un marqués pur sang!
–¡Nada de eso! –gritó Wiktor–. No hay en él ni la sangre de los Draga ni mucho menos su carne. ¡Basta con mirarlo! Nuestro padre no tiene nada que ver con él, ¿verdad, padre?
Las flores se desmayaban, los espejos multiplicaban el esplendor, la marquesa se mareó, sentada como un cadáver en un sillón estilo Imperio, en su vestido bois de rose. Las rosas exhalaban un olor cadavérico. El viejo Draga se levantó con dificultad y miró uno por uno a sus hijos, mientras los sentimientos privados, familiares, luchaban en él contra los sentimientos públicos relacionados con el abolengo. ¿Acaso debía, en nombre de su estirpe, de la historia y de la grandeza, renegar de su hijo menor? ¿Echar una sombra de deshonor y vergüenza sobre su mujer, inmaculada hasta entonces de toda sospecha? La miró y recordó cómo juntos habían creado a aquel hijo; miró a Maciulek y una tristeza del todo íntima y privada le traspasó el corazón; estiró una mano temblorosa y hurgó con ella en la cabellera de Maciulek, su Maciulek radioaficionado, que estaba ahí boquiabierto sin decir nada.
–¡Padre! –gritaron los dos mayores con apremio y reproche. Por primera vez en la historia un reproche asomó en sus rostros de cutis impecable.
De repente, en la radio se dejaron oír exclamaciones, sonidos de trompetas y tambores, el rítmico caminar de miles de pies; acababa de comenzar el desfile en honor de Pampelan. “¡Padre!”, gritaron los dos hijos mayores. “¡Pampelan! ¡Pampelan! ¡Pampelan preside el desfile en su honor!”.  
El viejo marqués alzó su empalidecido rostro, suspiró con pesar y retiró la mano con la que hurgaba en el pelo del menor.
–De acuerdo –dijo solemne–, que así sea. Él trata de usted a Pampelan. Por consiguiente yo también lo trataré de usted a él. Se había dictado sentencia. El padre había renegado públicamente de su hijo. La madre se tapó la cara con las manos. Los invitados se agolparon en un grupo compacto. En la radio sonaron trompetas, flautas y trombones y, acto seguido, se dejaron oír las exclamaciones en lengua extranjera de la multitud: “¡Viva Pampelan!”. De pronto, Maciulek se puso colorado y dijo en voz baja paseando la mirada por el padre, la madre y los hermanos.
–Muy bien.
Pero entonces tuvo lugar la escena más extraña que uno pueda imaginarse. Ya que el anciano, acompañado por el sonido de las trompetas en la radio, sacudido por el más privado de los dolores y por una necesidad del todo personal, orgánica y fisiológica, quiso palpar todavía al hijo, tocarlo, sentirlo de acuerdo con su necesidad paterna. Se le acercó y le tendió las manos, mas el hijo se apartó violentamente.
–¡Ah, no! –gritó–. ¡Si nos tratamos de usted, pues de usted!–. El padre, estupefacto, forcejeaba para librarse de las manos de los hijos mayores, que lo sujetaban, y ya sin ningún miramiento se abalanzó sobre el menor.
–¡No, nada de usted, hijo! ¡Deja que te toque! ¡Nada de usted! –Pero cuanto más dolorosamente se quejaba, tanto más fría, más oficial, sonaba la contundente respuesta de Maciulek:
–¡Le ruego que me trate de usted!
Los invitados los rodearon. En el parlante del aparato radiofónico sonaron las rítmicas salvas de los cañones. Finalmente, también los hijos mayores, al ver el tormento del padre, se pusieron a pedir al hermano que no se enojara y que los perdonase. La madre se sumó a las súplicas. Pero cuanto más cálidas eran las súplicas, tanto más inaccesible, frío, gélido, como esculpido en hielo, se volvía el pequeño y hasta entonces insignificante radiota, y tanto más contundente sonaba su respuesta:
–¡Le ruego que me trate de usted!
–¡Nada de usted, hijo, por lo que más quieras, nada de usted!
Pero la respuesta fría, dura, cortante, inquebrantable, seguía siendo la misma:    –¡Le ruego que me trate de usted!
De repente, unos gritos de entusiasmo hicieron saber a través del orificio del aparato que Pampelan acababa de subir a la tribuna y se disponía a pronunciar un discurso a las multitudes. Pero la respuesta seguía siendo invariablemente la misma, fría, rígida y formal:
–¡Le ruego que me trate de usted!
El padre se derrumbó por completo. Las lágrimas le corrían por el bigote. Tenía las sienes y las mejillas sudadas; estaba sentado en el suelo y estiraba las manos hacia el hijo, recordando su infancia:
–Hijo, hijito, ¿recuerdas aquel babero, el babero… Hijito, hijito mío –murmuraba. Tras él, se derrumbó la madre, estalló en llanto y sus sollozos se dejaron oír por toda la sala. Los dos hermanos mayores también se derrumbaron; había en ellos algo cálido, lastimero. Comenzaron los reproches.
Los invitados, poco a poco, empezaron a dispersarse. Las flores se desmayaban, los espejos multiplicaban el esplendor, los invitados se dispersaban. Pero la respuesta seguía siendo la misma, inevitable, mortal, fría y lapidaria, como la hoja de un cuchillo clavada en medio del corazón:
–¡Le ruego que me trate de usted!
Pero ya todo se descomponía sin remedio. Se descomponía el padre, se descompuso la madre, los invitados se dispersaban por todas partes… Todo se humedecía, enmohecía, se pudría, todo se aflojaba y se descomponía; los espejos reflejaban unos vestidos blandos y flojos y unas pecheras que se iban descomponiendo; mientras, la servidumbre se dispersaba por los rincones. Un gato pasó lentamente por un alféizar hacia el tejado. Un gusano salió de una rendija. Sin embargo, la respuesta inquebrantable, inflexible, afilada y dura como un puñal, seguía siempre igual e inalterable:
–¡Le ruego que me trate de usted!
Y cuando de repente sonó en el parlante de la radio la voz poderosa, magnífica, seductora, fuerte, aguda y dura de Pampelan, todos se quedaron helados. ¿Quién era el que hablaba? ¿Pampelan? Por Dios, ¿quién hablaba? ¿Quién les traspasaba con esa voz que era mortalmente histórica y pública, llena de resplandor, de esplendor, dura y templada? ¿Quién les estaba hablando? ¿Pampelan? ¿O tal vez alguien diferente, alguien distinguido, frío e inquebrantable, alguien que estaba entre ellos, severo e inaccesible, como en un pedestal? Por Dios misericordioso, ¡¡¿acaso Maciulek se había convertido en Pampelan?!! Habían intentado plantarle cara. ¡Insensatos! ¡Ya no solo ellos mismos se dispersaban, sino que todo se les descomponía y se descomponían ellos mismos! Y entonces él pasó a través de ellos como el filo de un cuchillo cortando mantequilla y se marchó. Pampelan en el parlante calló.


*Cuento inédito en español recogido en el volumen Bacacay. Cortesía de la editorial argentina El Cuenco de Plata. 



Una sociedad con miedo y con la cabeza gacha termina envileciéndose: Enrique Serna




El escritor mexicano estará en Xalapa del 24 al 27 de marzo para dar un seminario en la UV sobre la sátira y presentar su más reciente libro: La doble vida de Jesús (Alfaguara). La periodista Mylène Moulin lo entrevista sobre su obra y su visión del México actual.
Conocí a Enrique Serna en 2009, en una feria del libro en Francia. Me sedujeron su franc-parler, su sencillez, su compromiso con el lector, su corrosivo sentido del humor y su escritura límpida y mordaz. Seis años después, el reencuentro en México confirmó mi primera impresión: Enrique Serna sigue siendo, sin duda, una de las voces literarias más libres y críticas del país.
Mylène Moulin: Tu última novela, La doble vida de Jesús (Alfaguara), tiene lugar en Cuernavaca, en Morelos, uno de los estados más corruptos y violentos de México. ¿Por qué esa elección?
Enrique Serna: México vive una psicosis de inseguridad desde por lo menos ocho años, y Cuernavaca, casi 20 años. En los noventa, hubo una oleada terrible de secuestros que le costó el puesto al gobernador Jorge Carrillo Olea, cuyo jefe de la brigada antisecuestros era el principal secuestrador de la región. En Cuernavaca, vivía también Amado Carrillo, el Señor de los Cielos, un famoso capo del narcotráfico. De modo que es una ciudad bastante castigada por esta complicidad entre el poder político y los criminales. Yo venía de escribir dos novelas intimistas (La sangre erguida y los cuentos La ternura caníbal), y sentí que no tuve la sangre fría para imitar a los músicos del Titanic que seguían tocando mientras el transatlántico se hundía. Tuve la inquietud de escribir algo que reflejara ese momento de violencia y corrupción que vivimos en México, porque yo creo que una sociedad que ha vivido con miedo durante mucho tiempo y con la cabeza agachada acaba envileciéndose. Es definitivamente una experiencia envilecedora.
Hablemos de tu personaje principal, Jesús Pastrana.
Es un político honesto que quiere plantar un verdadero estado de derecho para acabar con la simulación legaloide que existe en México, y que quiere librar a Cuernavaca, la ciudad donde vive y donde he vivido yo durante 15 años, de esa mafia narco-política. Jesús trata de librar una lucha quijotesca contra el hampa política de su ciudad. Tiene un talón de Aquiles que es su vida privada porque está enamorado apasionadamente de un transexual, y esta relación amorosa puede resultarle peligrosa para su carrera política, que pueden explotar sus enemigos en contra de él. Es un héroe con flaquezas como todos los seres humanos: un redentor depravado. Mi personaje va a contracorriente de la moral y del cinismo dominantes. En las cantinas de México es muy frecuente que se escuche: “yo no pido que me den, sino que me pongan donde hay”. O sea, gente que aspira a tener un puesto donde pueda robar. Y no es algo que sea muy condenado socialmente. En cambio sí es muy condenado que a un político se le descubra que se fue a un burdel. Eso sí escandaliza a las buenas conciencias.
También es un héroe burlado por su búsqueda de la honestidad.
Así es mi personaje Jesús Pastrana, un pequeño funcionario, síndico del ayuntamiento de Cuernavaca, que ha tratado de imponer controles para que no haya malversación de fondos ni corruptelas, y toda la clase política lo considera como un cretino. Lo llaman burlonamente “El sacristán”. En México, el estado de derecho siempre ha sido una aspiración, no una realidad. Por eso tenemos en la actualidad una impunidad terrible de que los 98 por ciento de los delitos denunciados quedan sin castigos. Y esa impunidad es incluso mucho mayor en los políticos de todos los partidos. A raíz de que en México hay libertad de expresión, nos hemos enterado de muchos escándalos políticos que estaban ocultos, pero esos escándalos de corrupción no tienen consecuencias penales. Entonces lo que sucede es que en lugar de servir de escarmiento para que los políticos ya no se arriesguen a hacer latrocinios, resulta un estímulo porque quedan vistos como los chingones como los llamamos aquí, porque son pillos que lograron salir impunes con una enorme fortuna. Y entonces hay gente que en lugar de condenarlos, quiere emularlos. Se vuelven un objeto de admiración. Es una cosa extraña porque la corrupción engreída y triunfante va creando toda una atmósfera en la que el que cree en la ley o en la legalidad es visto como un idiota, un idealista, un quijote.
Eso es muy cínico...
En México, el valor predominante es el cinismo. Hay un cinismo organizado y un pacto de impunidad, que es lo que ha sido un cáncer de la vida política mexicana. Ahora, por ejemplo, Peña Nieto ofrece una forma de reformas legales pero el problema de México no es que tengamos malas leyes. El problema es que no se cumplen. Nadie las obedece y todos se las ingenian para burlarlas, especialmente los poderosos, los oligarcas, los políticos encumbrados, que están prácticamente al margen de la ley. Digamos que hay una facción legaloide del crimen organizado que está a veces, en estrecho contacto con los capos de la droga, y esto se manifestó por ejemplo muy claramente con la tragedia de Iguala. Una de las cosas que me motivaron a escribir este libro es la lectura de El único y su propiedad de Max Stirner, un teórico anarquista contemporáneo de Marx, que a diferencia de los anarquistas idealistas de esa época como Bakunin, Proudhon o Kropotkin, que proponían la anarquía para llegar a una sociedad igualitaria, el creía que el hombre “superior”, el hombre fuerte tenía derecho a atropellar la ley para arrebatarle sus propiedades a los demás. O sea que Stirner es un teórico involuntario tanto de los políticos corruptos mexicanos como de los capos del narcotráfico, que desde luego no lo han leído. Pero cuando yo lo leí me di cuenta de que era un profeta del caos que vivimos en México. Cuando todo el mundo atropella la ley con tanta impunidad, se llega a esta situación: la ley de la selva. Allí puede aflojar estas situaciones terroríficas: ya están influyendo de diversas maneras a la cultura popular, a la religión como el culto a la Santa Muerte por ejemplo. Me parece terrible que para muchos jóvenes, para los ninis que ni trabajan ni estudian, los capos del narcotráfico sean objetos de admiración. Representando lo que ellos anhelan llegar a tener.
¿Piensas que la corrupción es algo intrínseco a la sociedad mexicana?
Lo que hemos vivido en México es un proceso degenerativo de las instituciones políticas que viene de muy atrás y que entró en la fase aguda en los noventa, cuando hubo el asesinato de Colosio, de Ruiz Massieu, del cardenal Posadas. No se frenó cuando vino la alternancia de partidos políticos en el poder. El PAN se montó sobre el aparato corporativo del PRI, haciendo alianzas con los líderes sindicales más corruptos como Elba Esther Gordillo. Ese proceso degenerativo continuó, continuó, continuó. Y de hecho hay más corrupción ahora que en tiempos del partido único y hegemónico que era el PRI, porque lo que sucedió es que tanto el PAN como la oposición de izquierda crearon un pacto de impunidad para poder realizar corruptelas sin recibir castigos. Esto nos ha llevado a situaciones tan terribles como de que en provincias enteras del país los criminales gobiernan de facto porque hay una complicidad muy estrecha entre el poder político y los carteles de la droga, que no solamente se dedican a traficar droga sino también a secuestrar, a extorsionar comerciantes, a traficar con inmigrantes, a traficar órganos, a la trata de blancas, a la prostitución infantil. De modo que esa corrupción ha estado carcomiendo no sólo al gobierno sino también a la propia sociedad donde hay bastante tolerancia hacia la corrupción. Lo terrible es que la corrupción exacerba la desigualdad. Por ejemplo, ahora conocemos este nuevo latrocinio que se reveló de Peña Nieto con la casa de 7 millones de dólares, que viene sin duda de algún pago de un moche por las concesiones que le dio a una constructora cuando era gobernador del Estado de México. Toda esa sangría presupuestal debería de ir a obras sociales. Cada vez que un político se roba 30 o 40 millones de pesos, hay un pueblito que deja de tener una escuela, una calle pavimentada, una clínica. Lo más urgente en México es, primero, garantizar que el dinero público realmente sea empleado para fines beneficios. Después debería de trabajar sobre la lucha ideológica y política entre diferentes sistemas económicos. Pero en México no hemos resuelto ese problema fundamental. Nunca ha existido un pacto de confianza entre el Estado y los ciudadanos.
Siempre echamos la culpa a los demás, pero ¿cuál es el nivel de responsabilidad de cada uno en esta situación generalizada de corrupción?
Hay una gran responsabilidad social el haber permitido que llegáramos a estos grados de podredumbre institucional. Yo creo que esa indolencia, esa resignación que hay en lugares como en Tamaulipas... Llevan 12 años donde nadie puede poner una carnicería o un pequeño negocio sin ser extorsionado, donde la gente no se atreve a salir a la calle después de las nueve de la noche. O sea, ellos han permitido el llegar a este extremo, en parte porque es una sociedad inmovilizada. Una sociedad que no cree en sí misma, que es víctima del autodesprecio, algo muy arraigado en la cultura mexicana, y que por eso se ha dejado gobernar por criminales. Mi novela no es nada complaciente con la sociedad mexicana y aunque tiene una penetración social bastante menor, yo traté de sacudir este letargo. Ahora parece que estamos en un despertar cívico, hay una aparente insurrección, que yo espero que dé frutos y que sobre todo tenga continuidad para que no volvamos a dejar las cosas tal como están.
¿Cómo es posible que la violencia se haya incrementado de esa manera?
Violencia siempre hubo en la sociedad mexicana. Pero de los últimos diez años para acá ha habido un proceso que fue primero la indignación, el estupor, el asombro, y después la gente se fue familiarizando con esa situación hasta llegar a la resignación. Algo que me parece muchísimo más grave todavía. Porque cuando una sociedad se resigna a ser gobernada por los criminales entonces las repercusiones masivas se perpetúan y la situación se agrava cada vez más hasta llegar a cosas tan terribles como esto que ocurrió en Iguala. Un alcalde que mataba en persona a sus enemigos políticos, que tenían hornos crematorios en los tiraderos de basura para calcinar a sus opositores. Estamos hablando de una barbarie casi comparable con el nazismo: el enemigo es el otro. La información que tenemos sobre lo de Ayotzinapa es muy incompleta y muy parcial: sin duda tiene que estar involucrado el ejército porque ahora sabemos que en los alrededores de Iguala están los mayores plantíos de amapola del país, cosa que nunca se supo antes. No creo que el ejército ignorara que existían esos plantíos, debido que ha de haberle brindado protección a los Guerreros Unidos: las complicidades son mucho mayor de lo que ha querido revelar la procuraduría.
¿Las protestas y la solidaridad ciudadanas de los últimos meses son la señal de una posibilidad de cambio verdadero?
Creo que es un buen brote de rebeldía y de inconformismo. Pero si el gobierno nota que la propuesta ciudadana disminuye, no van a sentir ninguna necesidad de dar una versión creíble de esta matanza. Eso depende de qué tanta presión ciudadana haya, y de lo que va a pasar en los próximos meses. Lo que desgraciadamente caracteriza a nuestra sociedad es la apatía. Creo que la elección de Peña Nieto como presidente es resultado de esa apatía, de sentir que el PRI es un mal necesario, como si fuera una tara genética, que tenemos que llevar por casualidad. La gente creyó que el PRI iba a imponer el orden y la paz social porque tradicionalmente el PRI hacía pactos con organizaciones criminales y a pesar de que ellos siguieran operando, sus crímenes no repercutían mucho en la sociedad. No había secuestros, no había extorsión de comerciantes y demás. Ellos se dedicaban a su negocio y punto. Pero ya vieron, y eso es lo único que me alegra de ese asunto, que esto es falso. Si uno deja el gobierno en manos del partido político más corrupto del país que es el PRI pues las cosas obviamente van a empeorar como lo que está sucediendo.
Entonces, ¿cuál puede ser el papel del escritor frente a esos problemas en el México actual ?
El impacto que un escritor puede tener sobre la sociedad es muy pequeño y relativo, entre otras cosas porque somos un país que lee muy poco. Tenemos 120 000 000 de habitantes y solamente el uno por ciento de la población lee periódicos. Y libros, menos. De eso que es muy difícil pensar que la novela por exitosa que sea pueda provocar movimientos sociales. La novela lo que sí puede hacer es mostrar cómo se articula la vida pública con la vida privada e influir tangencialmente sobre la actitud de una sociedad, ante lo que está viviendo. Yo creo que en México ha habido una división del trabajo en las últimas décadas entre los analistas políticos y los novelistas. La mayoría de los analistas políticos son académicos, de ciencias sociales, politólogos, historiadores, y nosotros nos hemos dedicado más a la literatura. No me parece mal que esto sea así. Pero yo creo que la novela tiene la aspiración de influir en la opinión pública y creo que no debe de perder esa aspiración porque de lo contrario se estaría cortando mucho su ámbito de influencia. Lo estaría restringiendo a un género meramente preciosista.



Por Mylène Moulin